A favor del acompañamiento y el diálogo entre madres e hijas
Sentadas en reposeras alrededor de un montículo de bolsos y mochilas que abandonaron los integrantes de su comitiva, están Yolanda Quintana, Ada Acevedo Muiño y Silvia Quintana. Las mujeres viven en distintas localidades de la provincia de Entre Ríos pero se organizaron para viajar a acompañar la sesión.
En total, viajaron 68 personas. Llegaron cerca de las 10 y se van turnando para sostener las banderas y cuidar el equipaje. Su plan es quedarse hasta el final de la votación. Luego, se vuelven.
Los siete días previos a la votación, estuvieron de vigilia, hicieron ayuno, rondas en la plaza de sus ciudades. “Tenemos fe de que la ley no va a salir”, afirmaron. Su mayor preocupación es que un resultado a favor del aborto legal, además de que están en contra de esta posibilidad, abra la puerta a otras prácticas, como la eutanasia y a cualquier tipo de “libertinaje”.
Madres de adolescentes
Cuando hablan de embarazos adolescentes y por qué consideran que el aborto no es una salida, Yolanda remite a su experiencia: en uno de sus embarazos, el doctor quería que aborte porque su útero estaba en malas condiciones y corría riesgo su vida, pero ella dijo. “No voy a abortar, voy a salvarme yo con ella”. Y la señala a unos metros.
Su compañera de viaje, Ada, cuenta que quedó embarazada a los 16, que su novio quería que aborte y ella dijo que se iba a poner a trabajar para mantenerlo.
Las mujeres admiten que pueden hablar con sus hijas de sexualidad, pero que de ninguna manera el aborto es una salida.
En total, viajaron 68 personas. Llegaron cerca de las 10 y se van turnando para sostener las banderas y cuidar el equipaje. Su plan es quedarse hasta el final de la votación. Luego, se vuelven.
Los siete días previos a la votación, estuvieron de vigilia, hicieron ayuno, rondas en la plaza de sus ciudades. “Tenemos fe de que la ley no va a salir”, afirmaron. Su mayor preocupación es que un resultado a favor del aborto legal, además de que están en contra de esta posibilidad, abra la puerta a otras prácticas, como la eutanasia y a cualquier tipo de “libertinaje”.
Madres de adolescentes
Cuando hablan de embarazos adolescentes y por qué consideran que el aborto no es una salida, Yolanda remite a su experiencia: en uno de sus embarazos, el doctor quería que aborte porque su útero estaba en malas condiciones y corría riesgo su vida, pero ella dijo. “No voy a abortar, voy a salvarme yo con ella”. Y la señala a unos metros.
Su compañera de viaje, Ada, cuenta que quedó embarazada a los 16, que su novio quería que aborte y ella dijo que se iba a poner a trabajar para mantenerlo.
Las mujeres admiten que pueden hablar con sus hijas de sexualidad, pero que de ninguna manera el aborto es una salida.