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La Fundación Huésped comparó la objeción de conciencia del aborto con el HIV

El director ejecutivo de la entidad, Leandro Cahn, estuvo entre los oradores de la primera jornada de debate. El plenario de comisiones volverá a reunirse mañana.
 
El director ejecutivo de Fundación Huésped, Leandro Cahn, comparó la objeción de conciencia que se plantea frente a la legalización del aborto con la que se aplicó durante el inicio de la epidemia de HIV y defendió el proyecto.

"Es similar a la objeción de conciencia de hecho que muchos practicaron con las personas HIV positivas en el comienzo de la epidemia. Era casi abandono de persona", afirmó Cahn, que recordó que en aquella época en la clínica donde trabajaba, quienes asociaban el HIV con los homosexuales llegaron a "quemar las primeras 400 historias clínicas".

Respecto al proyecto en debate, afirmó: "Cuando el aborto sea ley, las mujeres no solo accederán a una práctica más segura, también a métodos anticonceptivos que permitan evitar embarazos no deseados".

"Cuando una mujer decide interrumpir el embarazo hay una sola vida por proteger, la de la mujer", señaló, al tiempo que justificó el plazo de las 14 semanas para la interrupción voluntaria del embarazo al afirmar que se toma en cuenta para ello la menstruación.

En este sentido, explicó "una mujer notará un embarazo recién en la semana cuatro" y precisó: "Si acortamos el plazo, menos mujeres, fundamentalmente las más jóvenes y las más vulnerables, van a poder acceder a la práctica".

El comienzo del debate

El plenario de las comisiones de Salud, Justicia y Asuntos Penales, y Asuntos Constitucionales del Senado comenzó este martes con la ronda de exposiciones sobre la ley de interrupción voluntaria del embarazo, que tiene media sanción y se votará en la Cámara alta el próximo 8 de agosto. En una jornada sin sobresaltos y con poca concurrencia legislativa, se desplegaron las primeras argumentaciones a favor y en contra.

La primera oradora fue la secretaria general del sindicato de Amas de Casa, María Lucila “Pimpi” Colombo, quien ya en su participación en Diputados había dicho no estar ni a favor ni en contra de la ley. Aseguró que las mujeres “no deben ser penalizadas cuando practican un aborto”, aunque remarcó que no cree que el aborto “sea un derecho que tienen las mujeres y menos aún un derecho sobre su cuerpo”.

La expresidenta del Consejo Nacional de las Mujeres cuestionó igualmente que una mujer sea “maltratada y humillada” cuando recurre a un hospital con un proceso de aborto. Por otra parte, dijo que la media sanción de Diputados tomó “algunas” de sus “inquietudes” pero no “todas”, aunque advirtió que “la negativa no da ninguna respuesta a la realidad que vivimos las mujeres”.

“Creo que la posición de nuestro gobierno ha sido muy hipócrita. Nos ha sometido a esta discusión para dividirnos. Sostiene el ministro de Salud que hay que legalizar el aborto, y habla como si estuviéramos en Alicia en el país de las maravillas, pero en la salita no hay preservativos”, añadió la dirigente, que llamó a los legisladores a trabajar en la prevención y “tanta deuda que tenemos” en este sentido.

A su turno, el rabino Fernando Szlajen señaló que “la veintena de definiciones de vida humana son siempre en grado y accidente, pero no en naturaleza y sustancia”. Asimismo, recordó que la Biblia, “base de nuestra civilización”, reconoce “la vida humana desde la concepción, hoy respaldado por la actual bibliografía embrionaria, biológica y genética”.

“El aborto a demanda no es un problema sanitario, ni jurídico, ni económico, sino que es un problema humano: es el síntoma más crudo de la ética donde el individuo y sus intereses son el bien supremo”, consideró Szlajen.

El debate pasó a un cuarto intermedio y continuará este miércoles, en medio del cronograma fijado hasta comienzos de agosto.