Con las manos esposadas, los tres hermanos iban escoltados por guardias armados. Apenas un par de metros atrás, una mujer bajita los seguía bajo la atenta mirada de otro uniformado.
La escena que se vio en el mediodía de ayer en el pasillo del primer piso de Tribunales pudo haber llamado la atención a más de uno: no es una imagen frecuente ver a una familia completa sentada en el banquillo de los acusados.
La mujer de 51 años, cuyas iniciales son B.P., acababa de declarar frente al juez de la Cámara Segunda del Crimen, Emilio Andruet, y en esa oportunidad negó la gravísima acusación que pesa en su contra. Dijo que no prostituyó a su hija desde los 10 años como señaló el fiscal de instrucción que investigó el caso, y agregó que tampoco fue cómplice de los presuntos abusos que se les atribuyen a sus hijos varones.
El hecho habría sucedido en una humilde vivienda del barrio Ciudad Nueva, de Río Cuarto, y salió a la luz cuando la presunta víctima pidió ayuda a una de sus vecinas, a la que le contó que sus hermanos abusaban sexualmente de ella desde hacía tiempo, y que su madre no hacía nada para evitarlo.
La ronda de testigos concluyó ayer y el martes que viene será el turno de los alegatos, la instancia en que las partes le piden al juez que condene o absuelva a los acusados, de acuerdo a las pruebas que se recolectaron en el juicio.
Entre los testigos se contaba al psiquiatra forense Gustavo Zanlungo, quien fue citado para tratar de establecer si los acusados -que podrían padecer alguna debilidad mental, al igual que la víctima- pudieron comprender la criminalidad de sus actos.
La conclusión del médico fue que todos ellos se encuentran en condiciones de ser juzgados.
Al finalizar la jornada judicial, el abogado defensor de la mujer, Ignacio Fernández Sardina, dialogó con PUNTAL sobre la marcha de este proceso.
“En el día de hoy, mi defendida amplió la declaración y se tomaron dos testimonios, aunque restarían dos testimonios que se tomarán el día 20 de marzo; la causa ya quedaría en condiciones de alegar y el paso siguiente será el dictado de la sentencia”, comentó el letrado.
-¿Por qué motivo la madre decidió ampliar su declaración? -se le preguntó.
-Ella se mostró interesada en sumar datos de testigos que en su momento no fueron citados en la etapa de instrución que según ella podrían aportar claridad sobre el hecho del que está acusada. Dos de esos testimonios fueron los que se tomaron hoy.
-La acusación es grave porque además de imputarle el delito de prostitución de menores, el fiscal también dio a entender que la madre permitía que sus hijos abusaran de su propia hermana.
-Ella negó ambos hechos. En relación al delito más grave, que es la promoción a la prostitución de menores, debo decir que en esta etapa del debate no han surgido en principio pruebas que demuestren eso. La propia víctima declaró que esto no era así. Sin perjuicio de eso, los testimonios deberán ser valorados por el tribunal y veremos a qué conclusión arribará cuando llegue la hora de la sentencia.
-Respecto a los presuntos abusos en el propio seno familiar, ¿qué fue lo que dijo su defendida?
-El planteo es que esos hechos presumiblemente ocurrieron en el interior del domicilio, algunos en presencia de ella y otros no. Sobre este punto, debo decir que según los dichos de la víctima no presenciaba directamente los hechos, sino que la chica se los manifestaba a su madre y ella no le creía. Lo que hay que tener en cuenta es que la madre en un primer momento hizo una denuncia, y posteriormente la menor le manifestó que en realidad esos abusos no habían ocurrido, por eso la mujer no siguió adelante con esa denuncia.
-En la jornada de hoy declaró el doctor Zanlungo, ¿cree que hay chances de que se declare la inimputabilidad de alguno de los 4 acusados que tiene este juicio?
-La declaración que hizo el psiquiatra forense fue muy ilustrativa y según lo que manifestó no podrían declararse inimputables. Si bien hay un contexto de precariedad y de deficiencia mental, consideró que si los hechos hubieran existido, ellos podrían comprender la criminalidad de sus actos. Con lo cual el psiquiatra descartó esa condición, incluso en uno de los acusados que anteriormente había sido declarado inimputable.
“Sé que es inocente”
Una de las personas que ayer declararon en Tribunales sobre el abuso intrafamiliar del barrio Ciudad Nueva fue una amiga de la mujer acusada.
En todo momento, la testigo defendió a B. porque dijo que es una persona sin maldad, “incapaz de hacerle daño a alguien, y menos a su hija”.
“A ella la llevaron a la cárcel supuestamente para que no se escape, ¡qué se va a escapar, si no tiene ni para comer!”, se lamentó Adriana Rivarola.
“Era la única que trabajaba para llevar el pan a su casa. No te discuto lo de los hijos, porque no sé. No pongo las manos en el fuego por ellos, pero sí le puedo decir que B. es una buena mujer. Hay un montón de testigos que pueden demostrar que no hacía eso con su hija. El tiempo será testigo”, dijo Rivarola y agregó: “Soy amiga, y aunque no lo fuera no me gustaría que me acusen de algo injusto”.
La mujer de 51 años, cuyas iniciales son B.P., acababa de declarar frente al juez de la Cámara Segunda del Crimen, Emilio Andruet, y en esa oportunidad negó la gravísima acusación que pesa en su contra. Dijo que no prostituyó a su hija desde los 10 años como señaló el fiscal de instrucción que investigó el caso, y agregó que tampoco fue cómplice de los presuntos abusos que se les atribuyen a sus hijos varones.
El hecho habría sucedido en una humilde vivienda del barrio Ciudad Nueva, de Río Cuarto, y salió a la luz cuando la presunta víctima pidió ayuda a una de sus vecinas, a la que le contó que sus hermanos abusaban sexualmente de ella desde hacía tiempo, y que su madre no hacía nada para evitarlo.
La ronda de testigos concluyó ayer y el martes que viene será el turno de los alegatos, la instancia en que las partes le piden al juez que condene o absuelva a los acusados, de acuerdo a las pruebas que se recolectaron en el juicio.
Entre los testigos se contaba al psiquiatra forense Gustavo Zanlungo, quien fue citado para tratar de establecer si los acusados -que podrían padecer alguna debilidad mental, al igual que la víctima- pudieron comprender la criminalidad de sus actos.
La conclusión del médico fue que todos ellos se encuentran en condiciones de ser juzgados.
Al finalizar la jornada judicial, el abogado defensor de la mujer, Ignacio Fernández Sardina, dialogó con PUNTAL sobre la marcha de este proceso.
“En el día de hoy, mi defendida amplió la declaración y se tomaron dos testimonios, aunque restarían dos testimonios que se tomarán el día 20 de marzo; la causa ya quedaría en condiciones de alegar y el paso siguiente será el dictado de la sentencia”, comentó el letrado.
-¿Por qué motivo la madre decidió ampliar su declaración? -se le preguntó.
-Ella se mostró interesada en sumar datos de testigos que en su momento no fueron citados en la etapa de instrución que según ella podrían aportar claridad sobre el hecho del que está acusada. Dos de esos testimonios fueron los que se tomaron hoy.
-La acusación es grave porque además de imputarle el delito de prostitución de menores, el fiscal también dio a entender que la madre permitía que sus hijos abusaran de su propia hermana.
-Ella negó ambos hechos. En relación al delito más grave, que es la promoción a la prostitución de menores, debo decir que en esta etapa del debate no han surgido en principio pruebas que demuestren eso. La propia víctima declaró que esto no era así. Sin perjuicio de eso, los testimonios deberán ser valorados por el tribunal y veremos a qué conclusión arribará cuando llegue la hora de la sentencia.
-Respecto a los presuntos abusos en el propio seno familiar, ¿qué fue lo que dijo su defendida?
-El planteo es que esos hechos presumiblemente ocurrieron en el interior del domicilio, algunos en presencia de ella y otros no. Sobre este punto, debo decir que según los dichos de la víctima no presenciaba directamente los hechos, sino que la chica se los manifestaba a su madre y ella no le creía. Lo que hay que tener en cuenta es que la madre en un primer momento hizo una denuncia, y posteriormente la menor le manifestó que en realidad esos abusos no habían ocurrido, por eso la mujer no siguió adelante con esa denuncia.
-En la jornada de hoy declaró el doctor Zanlungo, ¿cree que hay chances de que se declare la inimputabilidad de alguno de los 4 acusados que tiene este juicio?
-La declaración que hizo el psiquiatra forense fue muy ilustrativa y según lo que manifestó no podrían declararse inimputables. Si bien hay un contexto de precariedad y de deficiencia mental, consideró que si los hechos hubieran existido, ellos podrían comprender la criminalidad de sus actos. Con lo cual el psiquiatra descartó esa condición, incluso en uno de los acusados que anteriormente había sido declarado inimputable.
“Sé que es inocente”
Una de las personas que ayer declararon en Tribunales sobre el abuso intrafamiliar del barrio Ciudad Nueva fue una amiga de la mujer acusada.
En todo momento, la testigo defendió a B. porque dijo que es una persona sin maldad, “incapaz de hacerle daño a alguien, y menos a su hija”.
“A ella la llevaron a la cárcel supuestamente para que no se escape, ¡qué se va a escapar, si no tiene ni para comer!”, se lamentó Adriana Rivarola.
“Era la única que trabajaba para llevar el pan a su casa. No te discuto lo de los hijos, porque no sé. No pongo las manos en el fuego por ellos, pero sí le puedo decir que B. es una buena mujer. Hay un montón de testigos que pueden demostrar que no hacía eso con su hija. El tiempo será testigo”, dijo Rivarola y agregó: “Soy amiga, y aunque no lo fuera no me gustaría que me acusen de algo injusto”.

