"Si no bajamos retenciones ya, la producción de soja seguirá en picada"
En la campaña 2013/14 y las dos siguientes, el área sembrada con soja en la Argentina superó levemente las 20 millones de hectáreas, marcando un pico desde el cual luego se inició un marcado descenso que por ahora no encuentra piso. En los últimos dos ciclos estuvo en torno a las 16 millones de toneladas.
Como se sabe el complejo sojero es el principal generador de divisas para el país, en un contexto en el que las restricciones cambiarias dominan el escenario de los problemas económicos. Pero además, la industria procesadora tiene una capacidad de 70 millones de toneladas y actualmente apenas utiliza el 30%.
Es por eso que la cadena enciende todas las luces de alarma y reclama acciones para frenar la caída libre. El presidente de AcSoja, Rodolfo Rossi, reclamó que “se inicie un proceso de eliminación de retenciones urgente porque si no la caída en picada no se detendrá”.
En diálogo con Tranquera Abierta, el directivo remarcó: “Venimos en caída libre con el área de siembra, dejando de lado lo que ocurrió en la última campaña con la sequía, que afectó a todos los cultivos. Pero además, más allá de la variable climática, tenemos una proporción muy grande de soja de segunda lo que hace que los rendimientos potenciales bajen”, explicó. Este último aspecto se debe a que la mejor ecuación económica para la oleaginosa es sembrarla detrás del trigo.
Para Rossi, “esta caída libre se está dando porque luego de que se acomodaran las retenciones otra vez, y que la soja volvió al 33%, hay un desbalance terrible. Y desde entonces hay una discriminación respecto al cultivo de la soja. La realidad es que hay una sustitución de áreas de soja por maíz en los cultivos de verano y no es que el área agrícola esté aumentando; por lo cual tenemos que revertir esta situación”.
Además, alertó que “se está aplicando baja tecnología porque los productores quieren ahorrar. Y sabemos que es un cultivo menos sensible a los insumos, en el sentido de que cualquier maíz o cualquier trigo necesita obviamente de insumos como fertilizantes. En la soja estamos en un nivel que ni la recomposición de los nutrientes hacemos. Se armó un combo complejo. El tema de la semilla fiscalizada que no supera el 20% es otro tema. Hay un combo de tecnología que no se está aplicando y asumimos que es por un tema económico. Los márgenes brutos para que den más o menos, se tienen que acomodar. Hoy una soja con 33% de retenciones y un maíz con el 12% y no es viable. Deberíamos tener ya un 20% para soja para tener cierto equilibrio”.
Y agregó: “La realidad es que los valores muestran que lo que termina cerrando es trigo-soja pero que al mismo tiempo, como dijimos antes, reduce el potencial productivo. Insisto en que es un combo que tenemos que revertir”.
¿Es retenciones más tipo de cambio?
Sumemos el tipo de cambio. Pero tenemos que acomodar de alguna manera las retenciones porque para volver a producir y a tener una industria sojera importante, que hoy está con una capacidad ociosa enorme, es urgente. Porque insistimos con un paradigma de incrementar las exportaciones y tenemos a nuestro principal sector exportador con una parálisis importantísima.
¿Con un recorte de retenciones podría verse un resurgimiento de la soja?
Sí, creo que sí porque hoy es el principal factor que afecta la producción. Desde el principio del trabajo de agrónomo uno aprendió que cuando hacemos una variedad, un híbrido, hay que pensar en el bolsillo del productor. Y el bolsillo del productor es el que define la cosa. Y más allá de eso, el productor es inteligente y sabe que cuando tiene libertad hay una diversidad de opciones. Y acá la soja dejó de ser una opción y esto hace que haya una caída como la que vemos. Y creo que vamos a tener una recuperación si logramos ordenar las retenciones. Porque si logramos dar ese paso, no solo para soja, sino para maíz y el resto de los cultivos, vamos a sumar área agrícola y potencial de rendimiento. Entonces, vamos a tener un crecimiento horizontal, que muchos discuten por los temas ambientales, pero claramente sostenemos que somos sustentables produciendo, que hacemos una intensificación sustentable y podemos aumentar el área. Evidentemente no somos Brasil, que parece no tener techo. Nosotros tenemos techo desde el punto de vista de la superficie, pero no tenemos techo en el crecimiento vertical. Y en soja los rendimientos van a poder crecer en la medida que el productor pueda aplicar más tecnología. Porque lo cierto es que no se está aplicando.
¿Cómo qué?
Como fertilizantes, semilla y el agroquímico que el productor siempre piensa dos veces si aplicarlo o no. El trabajo con fungicidas que se podría hacer y que no se está haciendo. Y lo más importante es que estamos dejando los suelos sin nutrientes. Pero volviendo, a lo anterior creo que sí, que las retenciones son un tema fundamental porque cuando el productor hace el margen bruto, van a mantener las rotaciones pero van a optar por lo que es un beneficio mayor, porque al final del día las cuentas mandan.
¿Qué escenario se podría lograr?
Y como cadena de soja podemos tener la meta de 20 o 21 millones de hectáreas que supimos tener. Pero también un maíz que puede llegar a las 10 millones de hectáreas y convivir a su vez con un girasol y con los cultivos de invierno. Ahí el país puede llegar a lo que se pretende, que son las 170 o 180 millones de toneladas. Si queremos llegar con maíz vamos a lograrlo rápido, pero estamos destruyendo una agroindustria que hoy es el principal sector de la economía argentina. Ojalá hubiera otros iguales de importantes y la soja no tuviera tantos ojos encima.
¿Notan que el tema está en la agenda del proceso electoral, de los precandidatos?
Está en la agenda de los responsables agrícolas de las distintas fuerzas, o incluso de algunos de los actuales funcionarios también. Uno cuando habla nos dan un poco la razón. El tema es cuando pasa a Economía, y como la macro está tan complicada, ese Ministerio es el que maneja todo. Nos pasó con el Gobierno anterior y con este, y son bastante duros de aflojar. Hoy parece que todos hablan de una baja paulatina de las retenciones. Por lo que hemos podido hablar con quienes competirán en las elecciones más o menos lo entienden. De ahí a que esto forme parte de un plan de gobierno hay un trecho. En esto estamos las cuatro cadenas de granos juntas porque entendemos que para aumentar la producción este tema es fundamental. Y después, además del tipo de cambio único, que el productor tenga libertad para elegir. Y si logramos esa mayor producción hay impuestos que empiezan a cobrarse y que hoy no, pero además hay toda una economía que empieza a moverse mucho más y a generar más dólares de exportación. Eso es lo que estamos tratando de explicarles a los candidatos.
¿Qué falta?
Tenemos que tener más fuerza dentro del sector, tanto en la parte política como en lo privado para poder demostrar que este es un tema clave para poder crecer. Y también hay que decir que nunca se habla de recortar los gastos del Estado, y eso se paga con más ineficiencia privada.
Yendo al plano internacional, ¿cómo observa las trabas europeas a la producción exigiendo cierta trazabilidad y certificación ambiental?
Tiene que ver con las leyes que se dictó Europa como el ‘green deal’ o el ‘farm to fork’ que han generado estos nuevos reglamentos para la compra de productos libres de forestación de una manera totalmente unilateral. En nuestro caso estamos en una buena senda y hasta diría que eso puede ser una oportunidad, no así para Brasil que lo están bombardeando con eso. Pero creemos que adolece de un tema importante como el no respeto de las leyes nacionales como la Ley de Bosques en Argentina. Pero claramente somos con Brasil los dos países que estamos un poco en la mira. Además, se habla de seguimiento lote por lote, con geoposicionamiento, foto satelital histórica y ese tipo de cosas que son bastante onerosas, y no dicen quién las va a pagar. Hoy se sigue discutiendo todo esto. Estamos tratando de que varias organizaciones como Soja Internacional, el grupo CARI (Comisión Argentina de Relaciones Internacionales) estamos en ese tema. Queremos que se respeten las leyes nacionales y los sistemas nacionales. Acá en Argentina se desarrolló un sistema de trazabilidad que motorizó Ciara con la industria y los exportadores que reúne las condiciones para que sea respetado por los países compradores. Estamos en un momento de gran expectativa sobre este tema, preocupados y ocupados.
Puede traer complicaciones varias...
Sin dudas. Porque va a clasificar a los países y a las zonas de los países como de alto, mediano y bajo riesgo. Nosotros podríamos estar en nivel intermedio, por lo que las exigencias serían en esa línea, mientras a Brasil seguramente se lo tomará como de alto riesgo. Y a su vez, dentro de cada país, hay regiones, porque no es lo mismo Venado Tuerto que Tartagal.