Más allá de las complicaciones clínicas que ha traído esta pandemia del coronavirus y de los trastornos sociales y económicos que genera, para quienes deben quedarse en sus hogares bajo el aislamiento obligatorio de la cuarentena significa un cambio radical en los ritmos de vida.
Consultado sobre este impacto que genera en los ciudadanos, el psicólogo clínico Marcos Faletti (MP 7188) se refirió a las rutinas que se deberían seguir durante este período.
- ¿Cómo puede afectar el contexto de cuarentena a quien está acostumbrado a salir de su casa?
- La situación de aislamiento, que está prevista para la gran mayoría de la población, más allá de las excepciones, lo que ocasiona es un cambio en nuestras rutinas y demanda un esfuerzo desde múltiples aspectos. En lo psicológico produce un esfuerzo extra, porque se deben transformar hábitos de su vida que no puede realizar y se ve obligado a asumir otros nuevos hábitos para poder adaptarse a esta condición que estamos viviendo transitoriamente. Este proceso de adaptarse demanda un tiempo y en esa transición se generan la ansiedad y el malestar, porque uno tiene la vida organizada con ciertas rutinas que nos producen una economía psíquica (porque uno no piensa todo el día qué hacer), y aquí nos vemos obligados a reorganizar nuestro comportamiento a condiciones que no son las que estamos habituados. Por esto, surgen malestares, nerviosismo, desconcierto, cansancio mental por no saber cómo organizar el día y por no saber cómo va a continuar la situación. Es la incertidumbre lo que también origina mucho malestar. Si bien el impacto tiende a generarnos un esfuerzo, varía en función de la singularidad de la persona y de las actividades o tipo de vida que venía realizando. Los trabajadores del campo de la salud que se ven obligados a seguir realizando sus actividades, el impacto es diferente al que está privado de realizar su actividad habitual, que además le servía de sostén económico y psicológico.
- ¿Qué se recomienda a la gente para mantenerse tranquila?
- En general, lo que se recomienda a quienes están en situación de aislamiento es poder desarrollar voluntariamente una serie de nuevos hábitos que le permitan mantener reorganizada su vida pese a las condiciones actuales. Quizás hay que reorganizar rutinas en el hogar que les permitan sobrellevar la situación de aislamiento, poder fijar horas de descanso para que no se produzca el desborde del consumo de la tecnología o la información. Es clave poder limitar la información a la que se accede y no ser presa de la sobreinformación, que en esta condición actual genera más ansiedad e incertidumbre sobre el devenir. Del mismo modo, se recomienda mantener los vínculos sociales a través de los medios que las tecnologías nos ofrecen, para poder soportar el estrés que genera la distancia y el aislamiento de los vínculos y vida social. Esto de una manera medida, lo que permite sobrellevar la situación.
Faletti explicó que en estas circunstancias también se recomienda hacer aquellas actividades que siempre son postergadas por falta de tiempo, “como escuchar música, leer, ver películas o series, ordenar algo de la casa en la que se vive, son cosas que siempre se posponen y en esta situación nos pueden ayudar a sobrellevar el aislamiento”, indicó el psicólogo, que agregó: “Los que acostumbran hacer actividad física también pueden armarse rutinas que hagan en el ámbito hogareño, pero para todos en general, es importante que se realicen actividades que impliquen algún movimiento físico”. De todas formas, aclaró, no es correcto que la persona piense que debe hacer en este período de tiempo todo lo que no ha hecho en meses.
La situación de aislamiento en un ámbito familiar, indicó Faletti, también implica una distribución de las actividades de la casa, para que no se produzca la sobrecarga en alguno de los miembros de la familia. “Muchas veces, hay actividades domésticas que las realiza solamente una persona, pero en este momento en el que todos están conviviendo permanentemente, lo aconsejable es distribuirlas”, sostuvo el psicólogo y concluyó que es necesario tener cuidado con la alimentación: “El estar en un espacio sin poder hacer actividades en el exterior nos lleva, muchas veces, a calmar la ansiedad con el consumo de determinados alimentos y bebidas, y lo aconsejable es racionar el consumo para evitar el sobrepeso y la ingesta de alimentos que en exceso no son buenos para el cuerpo, algo que hasta tiene un impacto favorable en la economía familiar”, completó.
- Muchas personas acuden al arte como espacio de esparcimiento, ¿qué aporta la expresión artística para sacar la tensión?
- Para los que son amantes del arte, lógicamente cualquier expresión permite evadirse de las situaciones cotidianas que nos generan malestar. A través de ese punto de escape uno se conecta con cuestiones más personales, intereses, con aspectos sensibles de cada uno. Por lo tanto, el arte es un modo ideal y sumamente recomendable para poder sobrellevar situaciones como esta que nos genera incertidumbre y ansiedad. Pero esto se aplica para los amantes del arte, no es el único vehículo de escape, también puede ser realizar una actividad práctica que estaba postergada o empezar a experimentar con una actividad nueva, como el de reparar algo, todo lo que es actividad que implica el uso del cuerpo nos ayuda a despegarnos de la pasividad, de caer en la tecnología como único medio de escape, y desarrollar intereses que se postergan por las exigencias que se pueden tener en los trabajos.
- ¿Qué tipo de ejercicios físicos se recomiendan para estos contextos?
- Probablemente no todas las personas tienen gran interés en hacer actividad física y por eso no lo hacen en la vida cotidiana. Pero en situación de aislamiento es necesario hacer cosas que demanden movimiento o esfuerzo físico. El problema no es para quienes acostumbran hacer actividad, porque suelen adaptar sus rutinas a los espacios y elementos de la casa, pero para quienes llevamos una vida más sedentaria tenemos que buscar actividades que nos permitan algún esfuerzo, ya sea el juego con los hijos, o lo que nos lleve a un desgaste físico que es necesario tener para no concentrar todo en el desgaste psíquico a partir de las actividades mentales que uno realiza.
- ¿Qué deben tener en cuenta quienes tienen niños en el hogar?
- Es un desafío, porque la mayoría de los niños están también atravesados por todos los deberes que les encargaron desde la escuela a través de plataformas virtuales, y que es una exigencia para los padres y que antes no tenían. Por esto, es necesario establecer horarios y rutinas. El momento del día en el que normalmente iban a la escuela es el que debería destinarse para los deberes, en tanto, hay que pensar en un momento de ocio, que en muchos casos es favorable que los padres intervengan, aunque también puedan jugar los niños solos con los recursos que tengan. Aquí, probablemente, haya que tener cuidado con la exposición a la virtualidad y se deba regular el uso de las tecnologías, evitar que se prolongue hasta altas horas de la noche y no les dificulte el descanso.
Faletti consideró que es importante que los padres puedan establecer los cortes y el respeto por las rutinas y, además, sostener estas definiciones para que las rutinas se constituyan como tal. “Se deben establecer límites que posibiliten al niño pasar por esta situación de aislamiento de una manera organizada y manejando las ansiedades que moviliza en ellos”, señaló el psicólogo.
- ¿Por qué, a pesar de que se ha advertido en gran medida sobre los riesgos, tanta gente sigue saliendo de sus hogares violando la cuarentena?
- Las razones por las que una persona se expone a la situación de peligro depende de muchos factores y no hay reglas generales que puedan explicar el comportamiento de todas las personas. Por un lado, se puede deber a la falta de información, que es el principal motivo por el que no se toma conciencia sobre la situación de riesgo que está viviendo. Por otro lado, está la sensación de omnipotencia, de que es algo que a uno no le va a pasar, y es algo que nos hace exponernos a situaciones peligrosas y límites, y es la misma que se observa cuando las personas no responden a medidas preventivas, obligatorias y necesarias. En este sentido, es importante para el autocuidado que exista otro que nos limite y nos aconseje. Por eso, es clave que para quienes vivimos en contextos familiares, establezcamos límites mutuos y ninguno se exponga a una situación de riesgo que pueda ser un peligro, no sólo para esa persona, sino que para el resto.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal

