Acuña y la esperanza de un comienzo soñado ante el Deportivo Maipú
El ciclo de Gerardo Acuña apenas lleva un mes y 5 días desde su presentación en sociedad en un shopping céntrico de la ciudad, donde se realizó la conferencia que lo anunciaba como nuevo entrenador de Estudiantes tras el exitoso ciclo de Marcelo Vázquez.
En ese periplo el morterense, quien está atravesando como entrenador el desafío más grande de su carrera, por la categoría y por el club al cual dirige, se enfrentó a un par de adversidades lógicas en un equipo que hizo todo para ascender pero que por esas cosas del fútbol y del destino no pudo ser.
En primer término, con el desprendimiento de las figuras del equipo la temporada anterior. Cinco futbolistas partieron con rumbo a Primera: Comba regresó a Gimnasia; Suárez, Benavídez y Sepúlveda, a Arsenal; Nico Ferreyra, a Rosario Central; y Yair Arismendi, a Sarmiento de Junín. Sumados a estos, a otros se les venció el vínculo contractual, como a Ardente, Vester, Marcos Fernández o Lautaro Parisi, por citar algunos.
Otro contratiempo fue la falta de entrenamientos en comparación con otros equipos, aunque luego pudo equipararlos con buenos amistosos y, por ende, buenas presentaciones.
La idea -esto siempre lo dijimos- estuvo clarísima desde el primer minuto del Toro como entrenador celeste. Tanto él como Joaquín Sastre, su ayudante de campo, pregonan un juego de paciencia, con mucha posesión, buscar los espacios con esa connotación y a partir de allí atacar con mucha gente. Ese método es, a grandes rasgos, lo que se pregona.
En ese espacio de tiempo y fútbol la idea se plasmó y los intérpretes, también. Jugadores nuevos que se suman a una base que quedó constituida desde lo grupal con la veteranía de Ortigoza, Beraldi, Formica o Martínez Schmidt hasta el nivel y el desequilibrio de las grandes figuras de la Primera Nacional pasada, como Hesar, Cainelli o el propio Javier Ferreira, quien por las lesiones no pudo demostrar toda su valía en la parte final del campeonato pasado.
Enfrente estará el Deportivo Maipú, quizá y por historia, el equipo de esta Zona A del que más conocimiento, al menos desde lo cultural, tenemos. Con este partido, riocuartenses y mendocinos se van a enfrentar oficialmente en tres categorías distintas del ascenso. Fue en los viejos Argentino B y A, además del Federal A en la temporada del ascenso celeste.
Un equipo, el dirigdo por Luciano Theiler, que vive un momento muy especial, ansiado, en el que pudo materializar todo lo que insinuó después de tanto tiempo de lucha en la tercera categoría. Ha sido casi siempre protagonista desde 2008. Matías Viguet, Enzo Gaggi y Nacho Antonio se sumaron al conjunto cruzado. Viguet, de apenas 22 años, quien deslumbró como jugador de San Martín de Mendoza, al punto de que fue incorporado por Boca y, tras no tener suerte en el primer equipo xeneize, recaló en Independiente Rivadavia, en el que disputó la temporada pasada con el equipo leproso.
Esperando evoluciones
A la hora de pensar en el once titular de Acuña, de acuerdo con lo visto en los amistosos, podríamos decir que dudas no hay en grandes cantidades, con excepción de quienes están con sobrecargas, lo que haría prever algún cambio de nombre en comparación con los que el entrenador pondría de no mediar ningún inconveniente.
Olivera va ser el arquero. Brian se ha ganado su lugar desde el comienzo mismo del ciclo, su buen pie hace que sea quien comience los ataques celestes. Gonzalo Maffini arrastra una molestia y seguramente Damián Adín sea el lateral derecho, quien hará el debut en la categoría, tras su paso por la B Metropolitana con Dock Sud.
Bottino y Padilla, los centrales y Nicolás Ihitz será el lateral izquierdo, otro que debutará en esta Primera Nacional.
En la mitad de la cancha Cuello y Ortigoza serán los volantes centrales; Álvaro, el más retrasado y por quien el juego sigue tras Olivera, un puesto de mucho riesgo para tomar en el que si la pelota sale limpia de sus pies todo se clarifica. Cainelli, por derecha y luego Muller por izquierda, en lugar de un Talpone lesionado con un desgarro. Ambos jugadores, Cainelli y Muller, no lo hacen como en los tiempos de Vázquez por la banda, sino que tienen un rol más de internos.
Y la duda está en el ataque, con Ferreira y Hesar, quienes arrastran una pequeña molestia. ¿Será Montejano, con buenos amistosos? ¿Cómo estará Kevin Gissi? Son preguntas por contestar de un equipo que sueña con un cominezo de excelencia.