El cuerpo de Jonathan Luna había aparecido el lunes en una finca de Lules, a unos 25 kilómetros al suroeste de la capital tucumana, y desde un primer momento se sospechó que la víctima fue atacada por el personal de seguridad de una fábrica a partir del relato de su amigo, quien lo acompañaba entonces.
Ese joven contó que él y Luna habían ingresado a una fábrica para robar hierros y que fueron sorprendidos por el personal de seguridad que comenzó a efectuar disparos pero cuando escapaba se dio cuenta de que su amigo no estaba.
Los informes médicos revelaron que la víctima había recibido varios golpes y fue ultimado de un disparo en la cabeza y, a partir de los datos que tenían en su poder, los investigadores comenzaron a buscar al sospechoso, un efectivo que se entregó en las últimas horas.
El acusado fue identificado como el oficial principal Javier Gómez, quien presta servicios en el Cuerpo de Infantería de la Unidad Regional Oeste, y fue acusado por el sereno de la fábrica, quien al prestar declaración ante el fiscal Carlos Sale indicó que los dueños le ordenaron que ante cualquier irregularidad debía llamarlo para que lo ayudara.

