Salud

ACV: destacan avances de Argentina en redes de atención y respuesta rápida

El ACV es la principal causa de discapacidad permanente en mayores de 18 años en Argentina. Según proyecciones hay cerca de 60.000 nuevos casos por año en nuestro país, que representan cerca de 20.000 muertes y 20.000 nuevas personas con discapacidad cada año

 

El ACV (accidente cerebro-vascular) es considerado una emergencia médica tiempo-dependiente: por cada minuto de demora en la atención del ACV se pierden cerca de 2 millones de neuronas, la misma cantidad que las correspondientes a entre 3 y 6 años de envejecimiento.

Existe una ventana temporal de 4.5 horas en la cual el paciente puede recibir el tratamiento adecuado, en caso de ser un ACV isquémico. Aunque existen otras modalidades terapéuticas que podrían utilizarse más allá de las 4.5 horas (en determinados tipos específicos de ACV isquémico), cuanto antes se instaure el tratamiento inicial, menores serán las secuelas y la mortalidad. Por lo tanto, la rapidez constituye un rasgo fundamental de la conducta de toda la cadena de atención.

En Argentina, esta es la primera causa de discapacidad adquirida y una de las principales de mortalidad también. “Existe consenso internacional acerca de aspectos claves para el diseño de políticas públicas vinculadas al manejo del ACV: las unidades de ACV en instituciones, la implementación -y el cumplimiento- de protocolos para todos los eslabones de la cadena y la articulación entre los distintos actores involucrados, incluyendo a la comunidad, que cumple un rol vital”, sostuvo el doctor Pablo Ioli, médico neurólogo, actual presidente de la Sociedad Neurológica Argentina.

“Luego de años de esfuerzo, comienzan a verse los resultados de múltiples iniciativas de diferentes jurisdicciones del país que articularon protocolos, servicios de emergencia, estrategias de telemedicina y redes de hospitales para el manejo oportuno del ACV. Existen oportunidades de mejora y queda trabajo por delante, pero es mucho lo que se ha logrado”, sostuvo el doctor Federico Giner, médico neurólogo del Hospital Luis Carlos Lagomaggiore y Coordinador de la Red de TeleACV y Teleneurología de Urgencia de la Provincia de Mendoza.

Abordaje integral

El abordaje del ACV requiere una articulación dinámica entre múltiples actores de una cadena que incluye al paciente o familiar -que debe poder reconocer los signos o síntomas-, un sistema prehospitalario entrenado y un hospital preparado para la atención del ACV. En un encuentro internacional realizado esta semana se compartieron diversas experiencias locales exitosas, cada una con características diferenciales, según las particularidades de cada jurisdicción.

Por mencionar un ejemplo, Mendoza y Salta son dos provincias que abordan el ACV en red, esto es, tienen una serie de hospitales de alta complejidad preparados para atender el ACV, pero además conexiones con otras instituciones del resto de la provincia, en lugares alejados de los grandes centros urbanos, a través de estrategias de telemedicina, para poder brindar asistencia en tiempo real a distancia y tomar las mejores decisiones en beneficio de la salud de los pacientes.

Otras experiencias implementadas son las de CABA, Córdoba y Mar del Plata, por nombrar algunas.

La participación del nivel prehospitalario y servicios de emergencia es vital en la sospecha diagnóstica y en la implementación de medidas iniciales, determinantes en la evolución posterior. En este sentido, el doctor Adolfo Savia, médico emergentólogo y terapista intensivo, Presidente del Consejo de Emergencias de la Sociedad Argentina de Medicina, subrayó que “ante una sospecha de ACV, el servicio de emergencias prehospitalario, tiene que aplicar un protocolo que permita el reconocimiento, estabilización inicial y el traslado a un centro preparado para el manejo del ACV (que cuente con protocolos, personal entrenado, tomógrafo, medicación y posibilidad de intervenir quirúrgicamente de ser necesario), que no siempre es el más cercano”.

Idealmente, estos centros deben estar predefinidos en protocolos locales de atención del ACV.

Inclusive se recomienda la implementación de un código específico como "código ACV", que activará procedimientos en esa institución para ganar tiempo valioso, preparando de antemano el tomógrafo y esperando a la ambulancia en el ingreso, entre otros acondicionamientos.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2025 amplió la Red de Atención para el ACV, incorporó más hospitales con equipos especializados, actualizó protocolos estandarizados y optimizó la coordinación con el SAME. Los seis efectores estratégicos de la Ciudad se dividen en Unidades de Stroke (hospitales Ramos Mejía y Pirovano) y Stroke Teams (hospitales Fernández, Santojanni, Argerich y Durand).

Aquellos centros de salud que poseen atención especializada en ACV demostraron una disminución de la mortalidad y discapacidad del 40%, disminución del tiempo de internación, aumento de egresos hospitalarios al hogar, mayor recuperación de la independencia funcional, movilidad más temprana y menor tasa de complicaciones.

En ese sentido, en Argentina y en el mundo cobra relevancia la certificación de centros de ACV, una garantía de que el centro se rige por las estrategias que demostraron modificar la historia natural de la enfermedad y marcan la diferencia en atención, tratamiento y rehabilitación.

¿Qué sucede en Argentina?

El país posee actualmente 16 centros certificados en CABA, Mendoza, Córdoba, Mar del Plata y Rosario, entre otros.

La certificación es iniciativa de la World Stroke Organization junto con la Sociedad Iberoamericana de Enfermedades Cerebrovasculares (SIECV). También existen en el país otros centros que, aunque no cuenten con esta certificación internacional, son centros preparados para la atención del ACV.

“El objetivo último es disponer de todo nuestro esfuerzo, mecanismos validados y herramientas para que las personas se recuperen del ACV lo más completamente posible, disminuyendo todo lo que se pueda la existencia de secuelas de cualquier tipo, y puedan retomar pronto su vida, con plena autonomía”, puntualizó la doctora Virginia Pujol Lereis, médica neuróloga, jefa del servicio de Neurología Vascular de FLENI y vicepresidente de la SIECV.

Identificación de los síntomas

Ante el impacto determinante que puede tener la atención temprana del ACV, es necesario que las personas de todas las edades sepan reconocer signos de ACV que puede estar manifestando un familiar, un colega de trabajo o alguien por la calle, para -inmediatamente- llamar al servicio de Emergencias.

Estos signos y síntomas aparecen de un momento a otro y los principales son el entumecimiento de parte del rostro (sonrisa caída), debilidad en un brazo, confusión o trastornos del habla, y otro que refieren con frecuencia los pacientes es un dolor de cabeza muy intenso, diferente de cualquiera que se haya experimentado antes.

“Así como desde la Cardiología se logró que la comunidad internalizara que un dolor de pecho es un síntoma de infarto y que es necesario recibir atención médica inmediata, desde la Neurología debemos continuar insistiendo para una mejor identificación de las manifestaciones del ACV, para que a nadie minimice sus síntomas de ACV y pierda tiempo irrecuperable”, agregó la doctora Pujol Lereis.

En la misma línea, el doctor Ioli subrayó que “es importante que continuamente existan campañas de concientización dirigidas a la comunidad e instancias de formación para profesionales de la salud y personal no médico, con el fin de mejorar el diagnóstico precoz”.

La Sociedad Neurológica de Salta, por ejemplo, certifica ‘Espacios Neuroprotegidos’, tras brindar una serie de entrenamientos para que todos los involucrados estén capacitados para sospechar un ACV y actuar en consecuencia (ya están certificados, entre otros, el aeropuerto internacional de la capital provincial, el visitado teleférico del cerro San Bernardo y estaciones de bomberos de distintas jurisdicciones).

“Tenemos que seguir trabajando en forma articulada para que todos los eslabones de la cadena funcionen de manera coordinada y cada persona que atraviese un ACV reciba en tiempo y forma la atención que se merece, independientemente del tipo de cobertura que tenga, de dónde viva y de qué tan lejos se encuentre de un centro de referencia. Tenemos trabajo por delante, pero estamos recorriendo ese camino”, concluyeron los especialistas.