El último adiós a Hippermayer: "Estoy esperando que Dios me llame", lo último que dijo el padre
Con una misa concelebrada que encabezó el obispo de Río Cuarto, monseñor Adolfo Uriona, fueron despedidos ayer los restos mortales del sacerdote Miguel Hippermayer, quien murió a los 84 años de edad, en Sampacho.
Las últimas palabras del histórico padre aludieron a Dios:“Estoy esperando que me llame”.
El párroco emérito de Sampacho partió a la Casa del Padre el 2 de octubre, Día de los Santos Ángeles Custodios.
Muy querido por la feligresía, Hippermayer fue párroco de la ahora Basílica Nuestra Señora de la Consolata durante 31 años.
A raíz de su deceso, la Municipalidad de Sampacho decretó jornada de duelo.
Y la comunidad parroquial que hoy conduce el padre Osvaldo Leone le rindió un emotivo homenaje a su pastor.
El sacerdote Ignacio Amaya destacó su figura durante la homilía de la misa exequial.
El querido padre Hippermayer fue también el primer Ciudadano Ilustre de Sampacho.
El Obispado de Río Cuarto pidió “rezar por su eterno descanso y dar gracias por el don de su vocación sacerdotal y su incansable servicio a los demás”.