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Adriana, la docente rural que junto a sus chicos colaboraron con la Nasa, se jubila

Durante 18 años fue la maestra y única personal en la escuela “Raúl Ricardo Romero”. Sus proyectos innovadores sobre medioambiente y meteorología fueron destacados a nivel provincial e internacional.

“¡Se va la seño Adriana!; -Se jubila la maestra -como dice un vecino; la maestra del guardapolvo blanco sin puntillas, me decía uno de mis chicos -La seño de las botas con tierra! Y sí, me voy! Me jubilo!”. De esta manera, Adriana Mistó, la docente de la escuela rural “Raúl Ricardo Romero”, de Alejandro, se despidió de las aulas.

Adriana Mistó fue por 30 años docente, primero en el sur del país, y en los últimos 18 años abrazó la educación rural como su gran desafío. Y supo ganarse elogios y reconocimiento: y  su nombre y el de su puñadito de alumnos, y de la escuelita de Colonia Alta Verde, llegaron a la Nasa.

Hace pocos días desandó los 15 kilómetros entre Alejandro y la escuela Ricardo Romero para abrir sus puertas al nuevo ciclo lectivo. Y comenzar su despedida. Dejar todo en orden, y esperar la llegada de la nueva docente.

Emprendedora y entusiasta, se desempeñó durante 13 años en Río Negro, y formó parte de un grupo de docentes curiosos que se autodenominaban “Clandestino”, por buscar nuevas formas de impartir educación. Ella encontró en Emilia Ferreiro -discípula de Piaget- su inspiración. “Es que los directores  no  aceptaban eso de desestructurar la enseñanza, pero empezamos a experimentar con el constructivismo”.

Tras volver a su pueblo natal, Alejandro, debió empezar de cero. Por algún tiempo cubriendo suplencias, hasta que llegó la oportunidad de trabajar en la escuela rural. “Yo digo que ahí abracé el ruralismo. Acá me permitieron llevar adelante una nueva experiencia, en encontrar diferentes escenario de aprendizajes que sean contextualizados y de interés de la comunidad”, detalla.

Y fue así que Adriana se animó a entusiasmar a sus chicos en proyectos distintos, como el observar el entorno y seguir la meteorología de su zona. La experiencia dio resultados altamente positivos y la escuela rural de Alejandro trascendió las fronteras con sus propuestas. 

Admite Adriana que el trabajar en un “plurigrado”, es decir ser personal único que enseña al mismo tiempo a chicos que comparten el aula pero cursan distintos grados, enriquece a la enseñanza y al compartir. “En nuestra escuela el pizarrón no es sólo para copiar, es un lugar para expresar, plasmar ideas y compartirlas entre todos”, menciona.

Fue Adriana quien impulsó a sus chicos a ser “meteorólogos” recabando datos del clima y emitiéndolos por una radio de Alejandro. Luego, y tras una capacitación,  sumó a su escuela al denominado proyecto “Nube” colaborando con la Nasa, en un programa que trabaja sobre el cambio climático, aportando desde este rincón rural información meteorológica.

“Esa fue mi experiencia al frente de una escuela de campo donde los chicos necesitan integrarse con los que viven en la ciudad, pero ellos ven el cielo, las nubes, un amanecer, la puesta del sol; les gusta estudiar los animales y cuánto es de importancia el clima para el campo, que son parte de su cotidianidad”, sostiene Adriana.

En 2017, fue elegida por el gobierno de la provincia como docente destacada, por su labor y entrega a esta actividad.

En julio de 2019, recibieron a parte del equipo de observadores de la Nasa y juntos siguieron el fenómeno.

¿Cómo fue esa experiencia?

-“Maravillosa, pudimos especializarnos en el tema, recibimos científicos de la Nasa. Nuestra escuela trabajó mucho porque los alumnos estaban realmente interesados en conocer lo que iba a pasar”, y los efectos que este fenómeno iba a producir, por ejemplo en aves y animales.

Con orgullo recordó que sus alumnos salieron en videoconferencia con técnicos de la Nasa para explicar lo que habían investigado. Viajaron a Córdoba, visitaron el Observatorio: “Cuesta creer que de una escuela rural se haya logrado tanto”.

La seño Adriana ya no estará frente al aula, pero asume el compromiso de seguir colaborando. “Me gustaría convencer de que hay una forma diferente de educar, que a mí me dio resultados. Donde los chicos trabajen y observen su entorno, vean sus problemáticas y busquen soluciones”.

Y parte de su trabajo como educadora está compilado en un libro que la Uepc publicó, que trata de experiencias educativas innovadoras. 

Mientras tanto, anuncia que será parte de la comisión de Cultura Municipal de Alejandro.

Después de tantos viajes a su escuela, de tanto investigar, para Adriana Mistó ha llegado el tiempo de su merecido descanso, aunque quienes la conocen advierten que esto no sucederá por mucho tiempo.



Héctor Amaya, P. Rossia.  Redacción Puntal

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