"Siempre digo que está en el tope de los partidos que he dirigido"
Ángel Sánchez dirigió 397 partidos oficiales de AFA, lo hizo también en la final del Mundial Sub-20 de 1999, Copa América 2001, Mundial de Corea-Japón 2002 e innumerables encuentros en la Argentina y Sudamérica. Pero para el hoy secretario de Arbitros de AFA, la vuelta por los cuartos de final de la Libertadores 2000 es sin duda uno de los más especiales.
Recuerdo al margen, la charla comienza con la actualidad arbitral en tiempos de pandemia.
“Yo estoy desde el día 13 de marzo en casa, cuando volvimos de Brasil por un partido de Copa Libertadores (Flamengo vs. Barcelona de Ecuador) y desde ese día como había algunos casos en Flamengo, Jorge Jesús, el entrenador, por ejemplo, Conmebol y AFA nos pusieron en cuarentena al equipo arbitral (Nicolás Lamolina, Facundo Tello, Julio Fernández y Pablo Gonzalez) y a mí. Desde ese día estoy guardado pero bien, con expectativas de mejorar, igual seguimos trabajando. Actualmente soy el secretario técnico de los árbitros en la Argentina y junto con Federico Beligoy, que es el director nacional, estamos implementando un sistema de trabajo por Zoom con los más de 600 jueces que tenemos en el país. Todos los lunes, miércoles y viernes tenemos actividad por esta vía y realmente es muy útil para mantenernos ocupados y de alguna manera u otra seguir manteniendo las cuestiones que tienen que ver con las estrategias y capacitaciones para nuestros árbitros”.
-Vemos hoy una evolución arbitral en todo aspecto, desde el físico, técnico y psicológico muy grande, ¿cómo observa ese cambio en el rol de capacitador hoy?
-Siempre hablamos lo mismo cuando nos reunimos los árbitros de otra época, te hablo de diez o quince años atrás. Hoy hay mucha tecnología y se brinda para darles más soluciones a los árbitros y es ampliamente positivo, nosotros nos adaptamos a esa realidad porque la utilizamos. Hablaba hoy justamente con Beligoy, que nosotros no teníamos charlas ni debate de reglas de juego, todo esto es novedoso, te diría a partir de 2006 a la fecha. Antes no había nada, nadie veía un video o un partido determinado con respecto a sus actuaciones, nadie hablaba de consideraciones de otro tipo. Por suerte, y desde el punto de vista de Fifa y Conmebol, todo está más legislado y nos ayuda a tener un mayor control de todo lo que tiene que ver con el arbitraje.
-Su comienzo en el arbitraje se da de una manera casi azarosa y muy vinculado a Juan Carlos Crespi (histórico juez en los 80 del fútbol argentino).
-Mi pasión es el fútbol, yo llego al arbitraje por eso mismo. Juan Carlos fue el que en una discusión de barrio por un partido que había dirigido en el Ascenso y yo como socio de Lanús fui a la cancha, me dijo: “Ya que creés que sabés tanto porque no estudiás” y ahí me metí de lleno al arbitraje. Arbitralmente es como mi padrino y también me enseñó otras cosas porque el arbitraje no sólo son reglas de juego, es conducta, es sacrificio. En nuestra época no había chances de vivir del arbitraje, había que tener otro medio de vida para poder subsistir, todos trabajábamos y la actividad principal no era dirigir, nos inculcaban ese sacrificio, ese esfuerzo y responsabilidad para ser árbitro de fútbol.
-Se están cumpliendo 20 años del Boca 3 River 0 de la Copa Libertadores 2000 con el mítico gol de Palermo y en el que a usted le tocó dirigir, ¿qué recuerda del partido?
-Siempre digo que está en el tope de los partidos que he dirigido, siempre dirigir un superclásico es muy importante y por Copa mucho más, además de haber sido la vuelta, porque un equipo quedaba eliminado. Después la particularidad de que en aquella época esos partidos entre argentinos lo dirigíamos jueces argentinos y además se jugaba con público visitante, el espectáculo era más normal. El partido fue increíble, pareció más una película con el final de Palermo haciendo el gol, Boca ya había dado vuelta la serie, con el 2 a 0 le bastaba para clasificar y cerró con ese gol, en un contexto muy especial que tenía que ver con todo lo previo, lo que se había hablado con declaraciones de Gallego (DT de River), que dijo que si Bianchi ponía a Palermo él ponía a Francescoli (Enzo se había retirado Enzo en 1997); había chicanas futboleras que se daban y rodearon el partido haciéndolo especial.
-Un año antes había dirigido la final de Mundial Sub-20 de Nigeria entre España y Japón, que consagró a los españoles, muchos de ellos serían campeones de mayores en 2010.
-En el año 1999 para mí fue el despegue en mi carrera arbitral, con cuestiones que uno espera y de repente se van dando. Primero tuve el Sudamericano Sub-20 en Mar del Plata, que me dio la chance de dirigir el Mundial de Nigeria y me abrió la posibilidad de arbitrar un sinfín de partidos importantes. Después vino la Copa América de 2001 en Colombia (Argentina se negó a participar) hasta llegar al Mundial de Corea-Japón. Hice una carrera bastante ordenada, comenzando por los torneos Sub-17, Sub-20 y el Mundial de mayores.
-Fueron en Primera 397 partidos dirigidos de manera oficial, ¿cuál fue el futbolista más difícil que le tocó?
-Fueron una generación de jugadores muy buena y equipos emblemáticos los que dirigí. El Vélez de Bianchi, el Boca de Bianchi, el River de Ramón Díaz, el San Lorenzo de Acosta y Gorosito. Me han tocado infinidad de equipos de jerarquía, los rosarinos también. Siempre fui un agradecido por eso, obviamente que había jugadores más complicados que otros pero todos muy profesionales, Ruggieri, Chilavert, los Barros Schelotto, el Pampa Biaggio, muchos jugadores en equipos de gran jerarquía y con grandes condiciones. Tuve la suerte de agarrar una generación desde el año 93 cuando debuté, hasta el 2006 que me retiré, de muy buenos jugadores y siempre me sentí muy agradecido por ello. Siempre había jugadores complicados en términos de picardía pero formaba parte de nuestro fútbol y del folclore que en esa época se podía dar. En este tiempo y por la tecnología es más complicado, sumado a la utilización del VAR, pero en ese momento me enriquecía mucho.
-Tiene en su casa un museo con muchísimas cosas, ¿se sigue ampliando hoy?
-La verdad es que siempre recibo algo, mi hijo hace camisetas retro y me regala alguna. No es tanto como antes y ya muchas cosas no entran. El fútbol me ha brindado hasta eso, la posibilidad de tener una muy buena relación con los protagonistas y de esa forma generar esta situación de tener un museo y recuerdos de todos los grandísimos jugadores que dirigí en mi carrera.
-¿Cómo era dirigir a Maradona?
-Me pasó en ese equipo de Newell’s de 1994 que tenía al Tata Martino, entre otros. Cuando Maradona pateaba no se sentía el impacto de la pelota con el pie, era como si acompañara de una manera el balón, eso me llamo la atención. Después lo dirigí como técnico en Mandiyú de Corrientes, en Racing también. Tuve la suerte de dirigir al mejor jugador de la historia contemporánea que yo he visto. Fue un gusto, un placer.