La prórroga aplicada al esquema del Programa de Incremento Exportador en su cuarta versión para la soja no está arrojando buenos resultados en materia de liquidación de la oleaginosa. Desde inicios de octubre, el ritmo de venta se derrumbó frente al promedio de septiembre, y más aún si se tiene en cuenta la primera edición de este incentivo a la liquidación a través de un dólar más competitivo, algo que surgió por primera vez en septiembre del año pasado.
Lo cierto es que un año después se lanzó esta cuarta versión a través del decreto 443/2023 que se extendía originalmente del 5 al 30 del mes pasado, pero luego llegó una prórroga, todo con un mecanismo novedoso porque no incluyó un tipo de cambio directo sino que se presentó un mix: la liquidación se realizará en un 75% al tipo de cambio oficial, mientras que el 25% restante serían de libre disponibilidad. Al comienzo esto implicaba que el 75% iba a $350 y el resto a poco menos de $700 que era el valor del Contado con Liquidación de inicios de septiembre. Poco más de un mes más tarde, ese 25% alcanzó un valor de $963,92 según el cierre del jueves último, aún así no hubo un repunte de ventas.
Mientras que el volumen promedio diario de toneladas negociadas en la instancia inicial del dólar soja IV fue de casi 202.000 toneladas, desde el inicio del período de prórroga hasta la actualidad se llevan comercializadas un promedio diario de 31.000 toneladas. “En otras palabras, se observa una caída del 85% en el volumen de soja promedio diario comercializado en octubre”, explicó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Entre los principales motivos de esta ralentización se destaca el bajo volumen de soja que queda por comercializar. Según datos de la Secretaría de Agricultura y estimaciones de la Bolsa, quedan apenas 3,4 millones de toneladas de soja por vender, lo que significa que el 77% de la producción de la campaña 2022/23 ya se encuentra comercializada. Este guarismo supera al del año anterior, cuando se había comercializado el 73% de la cosecha, en tanto el promedio de las últimas tres campañas arroja un 69% de la producción ya vendida para esta fecha. “Los vaivenes económicos y políticos de las últimas semanas foguean la incertidumbre en relación con el costo de los insumos, alquileres, cuando el productor termina de definir sus planes de siembra y en un contexto en el que el déficit hídrico continúa”, indicó.

