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Humedad: claves para identificar el origen y posibles soluciones

Es importante identificar el origen de la humedad al momento de atender el problema de forma eficiente. (Foto: Pinterest)  

Advertir la existencia de humedad en una obra es indicio de un problema por resolver y la premura de ello es importante porque en ocasiones se desconoce fehacientemente cuál es la gravedad de fondo. Identificar el origen es clave para poder atacar el problema y prevenir que nuevas patologías de ese tipo vuelvan a reeditarse en una misma obra. A continuación, un abordaje de los distintos tipos de humedades más frecuentes y medidas a tener en cuenta al momento de combatirlas, pero siempre es recomendable acudir a los profesionales calificados que brindan ese tipo de servicios de impermeabilización.

Humedad por filtración

Se producen cuando el agua penetra a través de los muros o por el techo de una edificación, ya sea por una mala ejecución en obra de la impermeabilización o de las canalizaciones de desagüe, o por la aparición de grietas o fisuras en la envolvente a causa de su deterioro. Es considerada como muy peligrosa porque puede llegar a calar los muros antes de presentar síntomas y dañar las instalaciones y la estructura del edificio.

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Foto: Pinterest

Reparar humedades de este tipo implica intentar ubicar el punto de filtración a través de catas y proceder a sellarlo adecuadamente. “En el caso de que la filtración se esté produciendo a través del terreno, se puede construir una zanja de drenaje en el exterior del muro, después de haberlo impermeabilizado”, señalan los especialistas. Si solo se tapan las humedades o se impermeabiliza nada más que la pared afectada, no se solucionará el problema, sino que es probable que se agrave.

Humedad por condensación

Suelen ser las más comunes en el interior de un hogar y posibles de solucionar tomando algunas mínimas medidas. La humedad por condensación se genera cuando el vapor de agua del ambiente entra en contacto con una superficie fría y forma pequeñas gotas de agua sobre la superficie y, de no existir una correcta ventilación, puede llegar a dañarla.

Este tipo de humedad suele advertirse en los sectores más fríos del interior de la vivienda, coincidentes con los denominados “puentes térmicos”: en las esquinas, ventanas y marcos de las carpinterías. También en zonas con elevada producción de vapor como baños y cocinas.

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Foto: Pinterest

Al momento de buscar una solución, los especialistas aconsejan que, si la humedad es consecuencia únicamente de falta de ventilación, alcanza con limpiar la zona afectada, por ejemplo, con vinagre. Si en cambio el origen es un problema constructivo, habrá que revestir el interior (o el exterior, según el caso) del paramento con una capa impermeable, interponiendo si es posible una barrera de vapor.

La clave para evitar este tipo de humedades es la ventilación diaria de los ambientes, lo que favorecerá a la evaporación de las condensaciones.

En el caso de no poder ventilar al exterior, puede instalarse un extractor. Otra medida recomendable se orienta a intentar controlar la producción de vapor en el interior, por ejemplo, evitando secar la ropa dentro de casa, vigilar un excesivo uso de la calefacción o controlando las aglomeraciones de gente, que también producen vapor al respirar.

Humedad por accidente

Este tipo de humedad tiene una causa muy sencilla: la rotura o mal estado de una tubería de suministro de agua o un desagüe.

Las manchas de humedad causadas por accidente suelen estar muy localizadas y bien delimitadas, y tienen un crecimiento muy rápido desde que se produce la avería.

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Foto: Pinterest

Si la rotura se ha producido en el techo, lo más probable es que aparezcan goteras. Para comprobar si se trata de humedades de este tipo, se puede averiguar si la mancha empeora cuando pasa agua por una tubería en concreto.

La reparación de este tipo de humedades es sencilla, y consiste en identificar y reparar la instalación dañada. En cuanto desaparezca la fuga de agua, la humedad irá desapareciendo paulatinamente y en poco tiempo la superficie afectada podrá ser revocada y pintada de nuevo.

Humedad por capilaridad

Tienen su origen en el agua externa al edificio, pero en este caso no penetran a través de una fisura, sino que ascienden por los capilares de las paredes por un fenómeno de tensión superficial, de forma muy similar a como absorbe agua una esponja. En aspecto, son muy parecidas a las humedades por filtración, sólo que su avance es distinto: crecen desde abajo hacia arriba y suelen ocupar franjas enteras en las partes inferiores de los muros. Pueden estar acompañadas de eflorescencias blancas, a causa de los sulfatos y cloruros contenidos en el subsuelo. Es el tipo de humedad de crecimiento más lento.

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Al momento de repararlas, muestran cierta complejidad. Como habitualmente se dan producto de un contacto mal impermeabilizado del edificio con el terreno, intervenir en su origen no siempre es posible. En caso de no poder solucionarse mediante una excavación, existen algunas alternativas, aunque ninguna de ellas es barata. Existen procesos como la deshumidificación electro-física o puede inyectarse por tramos en el muro una solución de resinas hidrófugas; y hasta cabe la posibilidad de revocar el muro afectado con varias capas del denominado “mortero transpirable”.

Otra vez, la única forma de prevenir la aparición de estas humedades es realizando una correcta impermeabilización de la envolvente del edificio en contacto con el terreno, además de un drenaje eficiente de las tierras adyacentes.