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Aguantando con el Loco

Entre los goles de Agüero en el City y la manera arrasadora de ganar en estos tiempos del Liverpool, el fútbol inglés sigue seduciendo a quienes tenemos un rato de tiempo y un sistema de cable pago para verlo. 

El Arsenal algo mejorado, el United y el Chelsea, que no terminan de acomodarse, y la simpatía que genera el Leicester cierran la escenografía de la Premier. Eso sí, cuesta no sufrir con el Leeds de Marcelo Bielsa, en la "B" de Inglaterra. Bielsa, para los que lo queremos, y mucho, es un motivo de preocupación y alegría, de pena y emoción jornada tras jornada de la denominada Championship.

El Leeds está en zona de ascenso directo. También lo estaba a esta altura del año pasado y en el sprint final se cayó a pedazos. Las redes, seguramente de ascendencia canalla, que lo atacan y se mofan del Loco, hablan de "pecho frío" y esas cuestiones que en el folclore rosarino se aplican a Ñuls desde Arroyito e inmediaciones.

Eso por un lado. Por el otro, la vieja y remanida historia del Mundial 2002 y el fracaso en esa competencia de una selección que hasta ese partido ante Suecia en el estadio de Miyagi en Japón fue una de las mejores en la historia contemporánea, ganando Eliminatorias de punta a punta y jugando de una manera extraordinaria contra cualquier rival. Y, de un tiempo a esta parte, esa mezcla de reconocimiento en los lugares en donde dirigió Marcelo y la falta de ello por estos lados.

Bielsa ganó torneos con Ñuls, Vélez y las selecciones Sub-23, uno de esos títulos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Revolucionó al fútbol chileno, cambiando la actitud mental y deportiva a los jugadores de la Roja, y es amado aún hoy en Bilbao y Marsella. Siempre sus admiradores lo hemos seguido, domingo tras domingo o el día que sea, en el país en donde dirigía y al equipo que conducía. Hoy lo hacemos con el Leeds United. No somos pocos.

Hay en el seguimiento a Bielsa, en el deseo de que le vaya bien, un codo a codo con la persona Bielsa, que por supuesto se traslada al juego de sus cuadros.

Hay en Bielsa algo así como lo que nos gustaría fuera el argentino medio. La línea de conducta, su honestidad intelectual y sus principios respetados a rajatabla.

Definición deportiva de un colega: "Bielsa arma un hermoso avión, pero resulta que no vuela". Algo de cierto hay. Mas no son muchos los que construyen ese tipo de aviones.

Llenos de ética y de juego ofensivo. De ofender al rival de tanto buscar el área contraria y, posiblemente, como le pasó este fin de semana de "ofenderse" a sí mismo, perdiendo un par de pelotas en la salida, sobre el final del encuentro y cayendo, dos a cero, ante un inferior Sheffield, que había soportado el dominio del Leeds casi 80 minutos.

Hoy, como el año pasado, se le arriman del tercero para abajo (asciende directo los dos primeros). El Brentford está a seis puntos.

Si quedara entre el 3 y el 6, jugaría promoción por otro ascenso. Anecdótico a esta altura. Falta mucho. Pero así como por la FA Cup le hizo un partidazo al Arsenal y perdió uno a cero mereciendo más, el "miedo" con Marcelo es que esos méritos caigan en saco roto, como le ha pasado otras veces.

Si ello ocurriera, nada cambiaría en la estima y la admiración de quien esto escribe por Bielsa. Como técnico y persona. Sus declaraciones a la hora de la mejor victoria y la peor derrota han recorrido siempre un camino de equilibrio y respeto, que en muchos sectores del país se han perdido detrás de la ordinariez y el facilismo, de la "viveza criolla" y la corrupción.

El Leeds United no tiene una gran plantilla. Estuvo cerca del ascenso el año pasado y ahora lo está otra vez con un grupo de jugadores cuya mayoría no da la talla para arrasar con el torneo ni mucho menos. El Ellan Road, su estadio, está hasta las manos siempre y sus hinchas adoran al Loco Bielsa, el que, sabe, tendrá que responder con urgencia a ese amor y deseo de volver a la Premier como en los tiempos de Éric Cantona en cancha y el título del 91-92. Hay dentro del alma del Leeds, de "Los Pavos Reales", una historia que contiene a Jackie Charlton como el futbolista que más veces jugó con esa camiseta y al escocés Peter Lorimer como su máximo goleador.

Ese Leeds es el Bilbao de hace un tiempo o el Marsella de otro momento. Es un equipo de Marcelo Bielsa. Y, entonces, cada vez que sale a cancha, uno, sin cortarse las venas, ruega para que le vaya bien.

Para muchos, Bielsa es un "zonzo", un "ingenuo", un "vende humo", un "lírico empedernido", un "perdedor" y otros adjetivos descalificativos.

A mí me gustaría que el Leeds ascienda para que Bielsa tenga en la tabla lo que para algunos es lo único que vale, la victoria, la obtención de lo propuesto, el ascenso en este caso. Si no fuera sí, hasta que Marcelo Alberto Bielsa lo decida y siga dirigiendo, desde este sitio tendrá un agradecimiento permanente. Por cómo entrena a sus clubes y por los valores que desparrama a cada rato. Y que no abundan, aunque son motivo de vida de muchos argentinos que no se ven. Lo que se nota, lo que "paga", es lo otro.

Y así nos va.



Osvaldo Alfredo Wehbe. Redacción Puntal

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