El verano invita a disfrutar del exterior. De una refrescante pileta, en horas de intenso calor, y de espacios semicubiertos o del aire libre, en las tardes noches agradables que tiene esta época del año. La galería de una casa o el balcón de un departamento constituyen áreas que cobran mayor uso en momentos que queremos extender la jornada para disfrutar de espacios abiertos. Pero en ocasiones, y principalmente en las grandes ciudades, no todos los inmuebles disponen de esos rincones de esparcimiento en su composición y encuentran en la terraza el sector que puede darle cobijo a nuestro deseo de contacto exterior.

Unas pequeñas intervenciones podrán convertir esa explanada en altura en más que una superficie donde instalar mesas y sillas para compartir una cena o un momento entre amigos. Convencidos de que con poco, se puede lograr mucho, desarrollamos una serie de consejos que pueden ayudar a acondicionar ese espacio que muchas veces no somos conscientes del potencial que adquiere.

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El rol de las visuales

Un primer punto a atender serán las visuales que ofrece nuestra terraza. Es importante que se analicen cuáles son los puntos de remate más agradables que puede ofrecer el entorno inmediato al momento de definir la disposición de los complementos que enriquecerán el espacio. Un horizonte despejado o vistas hacia un espacio público pueden servir de recreación visual en momentos en que nos dispongamos a disfrutar del aire libre.

La naturaleza, presente

Un segundo aspecto que puede contribuir a dar vida a una terraza está vinculado a la posibilidad de incorporar la naturaleza y combinarla con lo artificial de la obra. En ediciones anteriores hemos comentado respecto de la tendencia de los países del Primer Mundo en convertir estos lugares en terrazas o techos verdes, pero si por el momento no está resuelta una decisión a largo plazo de este tipo, puede pensarse en otras alternativas a través de la incorporación de especies vegetales. Por ello, una primera recomendación está representada por incorporar plantas en macetas y, en lo posible, en los bordes del perímetro que posee la terraza, de forma tal que sirvan de limitación y realcen el espacio de uso y circulación. Podrán combinarse maceteros de mayor y menor envergadura al momento de jugar con las especies y sus dimensiones de crecimiento.

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Si es posible, el “verde” puede pensarse a nivel superficial y también combinarse con decks de manera tal que haya una diferenciación en cuanto a circulaciones. Incluso están quienes aprovechan la inserción de lo natural para crear sus propias “mini huertas” y optan porque las especies seleccionadas para aportarle vida sirvan también para el consumo diario de sus frutos.

Sin temor al color

Si algo caracteriza al verano es la incorporación del color en distintos aspectos y en la arquitectura, toma protagonismo en los espacios al aire libre. Una terraza es el lugar ideal para darle rienda suelta a nuestra imaginación y pensar en colores nuestra área de esparcimiento.

Iluminación que recrea escenarios

Si tenemos en cuenta que la terraza encontrará sus momentos de mayor uso en horarios nocturnos, sin dudas que la implementación del color la tenemos que pensar de la mano de la iluminación. Una selección correcta de artefactos nos permitirá crear espacios de relax y distensión y recrear una atmósfera agradable según el uso de cada área de la terraza. Una secuencia de focos suspendidos a modo de guirnaldas, lámparas de suelo y hasta velas despertarán sensaciones de relajamiento que invitan a disfrutar por más tiempo de ese momento compartido.

Madera que aporta calidez y rusticidad

Incorporar madera en cualquier espacio es sinónimo de calidez, y en una terraza, puede adquirir mayor connotación natural si se presenta en su versión más rústica. Postes que sirven de estructuras a quinchos con techos de paja o mobiliario en madera virgen harán del lugar un espacio más natural que cualquier otro tipo de material, dando valor agregado a nuestro objetivo de lograr un lugar de esparcimiento. Y para ganar en confort en este mobiliario, principalmente en mesas y sillas, se puede pensar en incorporar textiles como almohadones y tejidos de colores que contribuyan a recrear el lugar. También todo lo que son muebles en fibras naturales generan esa sensación natural que buscamos al momento de relajarnos. Es por ello que las canastas de mimbre, las alfombras de ratán, sillas de mimbre o una lámpara de caña pueden ser complemento ideal de nuestra terraza.