Desde que se instauró el aislamiento obligatorio, las redes sociales se llenaron de videos de deportistas haciendo distintos ejercicios para mantener su estado físico. Pero la cuarentena no sólo obligó a repensar las rutinas de ejercicios, sino que también afectó cuestiones en la preparación psicológica de los atletas.
“Hay que tener en claro que los deportistas son personas. Algunos de ellos tienen un grado de exposición mayor que el común de la gente, pero eso no hace que este período no los afecte de un modo similar al de cualquiera de nosotros”, señala Walter Abregú, psicólogo especialista en deporte. Agrega que el efecto del aislamiento trastrocó sus vidas cotidianas. “Como todos, el deportista necesita trabajar para vivir y en este contexto se ve privado de poder acceder al lugar donde desarrolla su actividad de manera habitual y eso hace que a uno le cueste más llegar al 100% de concentración”, explica.
El licenciado comenta que, teniendo en cuenta eso, el trabajo del psicólogo con el deportista es similar al que tiene con otros pacientes. “Lo más importante es sostener y darle continuidad al plan con el que se viene trabajando y, en todo caso, adaptarlo a las necesidades que vayan apareciendo”, precisa.
La sorpresiva suspensión de eventos no sólo dejó sin competencias a los deportistas, sino que también varios de ellos vieron frustradas las chances de clasificar a grandes eventos o participar de torneos que implicaban metas importantes a cumplir. “Está claro que en el deportista cuestiones como los objetivos y los resultados suelen generar un estrés particular. Pero en este caso, en el que no están presentes estos grandes eventos y demás, hay que tratar de cambiar el eje. Hay que apuntar al objetivo del rendimiento. Se trata de conversar con el atleta para que su objetivo sea la mejora permanente en sus propios procesos”, detalla Abregú. Añade que apuntar a metas personales permite no caer en frustraciones ante cuestiones que no se pueden resolver. “En este caso hay que tratar de hacerle entender al deportista que la realidad que nos toca es esta y que la mejor manera de superarla es enfocarse en seguir mejorando en los aspectos que se puedan”, remarca el psicólogo.
En tiempos complejos como los que se están viviendo, las inseguridades y los miedos aparecen como problemáticas constantes en las personas. Esos sentimientos pueden traducirse en emociones exaltadas como la ira o la ansiedad. “Son momentos en los que se nos desestructura la cotidianeidad. El deportista generalmente organiza su vida en torno al trabajo y al estudio y esas son dos cuestiones que se ven altamente afectadas por el aislamiento. Por eso la tarea del psicólogo es trabajar sobre el reordenamiento de esas cuestiones para así fortalecer la estabilidad emocional, que es tan necesaria para los atletas”, comenta Abregú.
“Yo creo que son tiempos complejos para todos y nuestra tarea pasa por tratar de trabajar con los deportistas para que no se desconecten de la realidad. Nuestro objetivo tiene que ser conseguir que estén concentrados en sus rutinas y, sobre todo, estén estables emocionalmente”, puntualiza Abregú respecto de cómo lleva a cabo su actividad un psicólogo deportivo en estos tiempos de aislamiento.
Agustín Hurtado

