Río Cuarto

Al filo de la perpetua por el doble crimen de Mackenna

Un peón de 29 años está acusado de haber asesinado a Rubén René Alaniz (77) y a su esposa, Felisa Isaura Sosa (86), para ocultar el robo de un auto, dinero y herramientas
 
Esteban Javier Fernández, un peón rural de 29 años, quedó en serio riesgo de recibir la pena máxima en el juicio por jurado que se inició ayer en los Tribunales locales por el doble crimen de una pareja de Vicuña Mackenna.

Fernández, un viejo conocido de Rubén René Alaniz (77) y de su esposa, Felisa Isaura Sosa (86), está acusado de haber aprovechado su cercanía con la pareja para acceder a la vivienda de calle Ligieri 324 y, una vez en el lugar, habría asesinado a golpes a ambos para apoderarse así de un automóvil, un Chevrolet Aveo, 500 pesos en efectivo y varias herramientas que había en el galpón ubicado frente a la vivienda.

En ese lugar Fernández habría tomado una pala para rematar a Alaniz, luego de lo cual colocó un cable en torno al cuello de la víctima y tapó su cuerpo con una frazada. Acto seguido, se habría desembarazado de la mujer con un fuerte golpe en el cráneo.

El fiscal de Cámara Jorge Medina recalcó que tanto el crimen del septuagenario como el de su esposa fueron cometidos con el fin de ocultar el robo y pidió que la causa sea recaratulada como doble homicidio criminis causa. Esa figura legal se aplica cuando un asesinato se comete para ocultar otro delito y contempla como única pena la prisión perpetua. 

Ayer, en la amplia sala de juzgamiento del nuevo polo de Justicia testimoniaron 9 personas, entre ellas, dos hermanas de Felisa Isaura Sosa, la mujer que apareció muerta en el interior de su casa el mismo día, es decir, el viernes 11 de mayo de 2018.

Una de ellas, Dominga Sosa, contó a los jueces González Castellanos, Andruet y Bianchi y al jurado popular que ese fatídico viernes su hermana la llamó desesperada: “Vení que este loco me quiere matar”, alcanzó a decirle, sin darle más detalles. 

La defensa de Fernández, a cargo del asesor letrado Pablo Demaría, introdujo un dato que hasta el momento no había trascendido públicamente. Dijo que la mujer era víctima de violencia de género y que su esposo era una persona sumamente agresiva que solía tener armas en su casa.

Incluso recordó que pocos meses antes Sosa había sido hospitalizada con fractura de costillas por una golpiza de su pareja.

Con voz decidida, el defensor se dirigió a los jurados populares y les manifestó que los testimonios y el resto de la prueba iban a demostrar que los hechos no sucedieron como consta en la acusación del fiscal de Instrucción Daniel Miralles. 

“Fernández no tiene un antecedente penal, es un hombre común, un trabajador que fue hasta la casa de Alaniz para reclamarle por un corte de paso que no le había pagado, fue agredido por el dueño de casa y respondió de una manera desproporcionada”, precisó anticipando acaso que pedirá encuadrar el caso como un exceso en la legítima defensa. Agregó que su cliente no mató a Isaura Sosa, sino que la mujer falleció de un paro cardíaco al ver a su esposo muerto.

Así quedaron planteadas las dos posiciones de un juicio que podría concluir hoy con los alegatos y la sentencia.



“No fui a robar ni a matar, me atacó y me puse ciego”

La declaración de Esteban Javier Fernández fue breve y buscó torcer la idea de que entró a la casa de los ancianos de Mackenna para asaltarlos y darles muerte con el fin de que no lo delataran.

En sintonía con lo que había sugerido su abogado defensor, el acusado se limitó a decir: “Yo no fui a robar ni a matar. Estaba discutiendo con él, me llevó al galpón, me atacó, entonces yo me puse ciego y pasó lo que pasó”. 

Ahí se terminó su alocución porque no aceptó contestar preguntas ni de los jueces ni de las partes. 

Antes de eso, los jueces lo interrogaron sobre sus condiciones personales. Fernández contó que sólo había estudiado hasta primer grado, que trabajaba de peón con su padre y que vivía en Río Cuarto, junto con su pareja y a un hijo que hoy tiene 4 años. En la sala, familiares de las víctimas seguían con atención sus palabras.