A tres semanas de la muerte de Jorge Alejandro Rojo, no hay rastros de los dos sospechosos del homicidio registrado en barrio Alberdi.
El joven de 30 años fue ultimado a balazos en calle Luis Pasteur al 1838, a una cuadra de su casa, en el marco de una disputa que se había recrudecido en las últimas semanas.
El cuarto homicidio del año se registró en la siesta del pasado lunes 30 de enero, cuando la víctima se encontraba con su hermano en la esquina de su casa. Llegaron los dos sospechosos en moto y se inició una acalorada discusión, que se terminó cuando comenzaron a efectuar algunos disparos.
Uno de ellos lo dejó en el suelo gravemente herido, aunque no fue impedimento para que los agresores siguieran disparando. Se estima que el joven recibió al menos tres impactos de arma de fuego.
Rojo murió cuando era asistido en el Hospital San Antonio de Padua. Había sido trasladado por su hermano en moto, en medio de la desesperación por la gravedad de las heridas.
Los familiares de la víctima dieron precisiones a la Policía sobre la identidad de los autores del violento hecho: se trata de un mayor y un menor con domicilio en el mismo barrio.
Días previos al crimen, el hermano de Rojo había sido baleado en la pierna por el principal sospechoso.
La causa quedó en manos de la Fiscalía de Instrucción de Cuarta Nominación, a cargo de Daniel Miralles, quien ordenó una serie de allanamientos, aunque resultaron negativos. Tampoco se pudo ubicar el arma (tipo tumbera) utilizada para cometer el crimen.
Para la familia de la víctima, los autores del asesinato se ausentaron de la ciudad el mismo día.
Los investigadores judiciales se mostraron optimistas en dar con el paradero de los involucrados, ya que tendrían algunas pistas firmes.
La familia de Rojo reclamó mayor celeridad a la Justicia para dar con los autores del homicidio.
“Mi hermano tenía dos hijitas. Él amaba a mis hijos. Siempre lo voy a tener presente. Tenía una sonrisa única, lo extrañamos mucho”, señaló Milagros.

