"A Córdoba le pasa más o menos lo mismo que a toda la Argentina. Pero pasa que los cordobeses no creen en el peronismo. Tal vez también nosotros habremos hecho algo mal ". Mitad crítica, mitad autocrítica, ayer el presidente electo Alberto Fernández se refirió a la provincia que más le dio la espalda, tanto en las PASO de agosto como en las Generales de octubre.
Fue durante un diálogo televisivo en vivo con el periodista cordobés Tomás Méndez, conductor de ADN, con quien dejó varias definiciones importantes.
"Córdoba tiene históricamente una posición muy reactiva el peronismo. Fue punto de origen de la Revolución Libertadora, entre otras cosas. Durante muchos años la gobernó el radicalismo, y el radicalismo menos progresista", analizó. Incluso caracterizó al actual gobierno de Juan Schiaretti y de su antecesor José Manuel de la Sota, al que definió como "un peronismo que se identifica con algo que llaman 'cordobesismo', pero que oculta mucho su condición peronista".
Para el futuro presidente, Córdoba "no deja de tener los problemas que tiene toda la Argentina". En tal sentido, recordó que la provincia mediterránea sigue necesitando del auxilio del Estado Nacional para poder pagarle a sus jubilados. Además recordó que tiene un endeudamiento en dólares muy fuerte.
Pero también avanzó al señalar que la situación social y económica en la provincia de Schiaretti tiene problemas muy similares al resto del país. Recordó en ese sentido el parate en la industria automotriz, con gran cantidad de empleados suspendidos, algo que también pasa con las plantas de motocicleta y otras industrias.
"Cuando uno ve todas esas cosas, se da cuenta de que a Córdoba la pasa más o menos lo mismo que le pasa a toda la Argentina. Pero pasa que los cordobeses no creen en el peronismo", razonó Fernández, deslizando también alguna autocrítica: "Tal vez también nosotros habremos hecho algo mal para que ellos no crean".
En ese marco, prometió hacer "todo el esfuerzo para que Córdoba entienda que yo no soy un ladrón, que no voy a dejar que roben y que lo que quiero es que la Argentina se ponga de pie incluyendo a Córdoba".
"Córdoba tiene históricamente una posición muy reactiva el peronismo. Fue punto de origen de la Revolución Libertadora, entre otras cosas. Durante muchos años la gobernó el radicalismo, y el radicalismo menos progresista", analizó. Incluso caracterizó al actual gobierno de Juan Schiaretti y de su antecesor José Manuel de la Sota, al que definió como "un peronismo que se identifica con algo que llaman 'cordobesismo', pero que oculta mucho su condición peronista".
Pero también avanzó al señalar que la situación social y económica en la provincia de Schiaretti tiene problemas muy similares al resto del país. Recordó en ese sentido el parate en la industria automotriz, con gran cantidad de empleados suspendidos, algo que también pasa con las plantas de motocicleta y otras industrias.
"Cuando uno ve todas esas cosas, se da cuenta de que a Córdoba la pasa más o menos lo mismo que le pasa a toda la Argentina. Pero pasa que los cordobeses no creen en el peronismo", razonó Fernández, deslizando también alguna autocrítica: "Tal vez también nosotros habremos hecho algo mal para que ellos no crean".
En ese marco, prometió hacer "todo el esfuerzo para que Córdoba entienda que yo no soy un ladrón, que no voy a dejar que roben y que lo que quiero es que la Argentina se ponga de pie incluyendo a Córdoba".

