Una vida entregada a pleno a sus pasiones: la radio, el teatro, la escritura y ahora el dibujo
“Donde está Rodríguez Etulain, ahí está la noticia”, solían repetir los periodistas que allá por década del 80 empezaban a hacer sus primeros pasos en esto de la comunicación.
Su nombre, Alberto Rodríguez Etulain, es asociado a las noticias y a la dupla radial con el recordado Nicolás Ángel Florio, quienes llevaron el latir diario de las noticias por la radio LV16 a todo el sur provincial.
Hoy, el Pitu -como lo llaman los más cercanos- vive en Berrotarán, su localidad natal.
Ya alejado de los micrófonos, sigue con esa inquietud que lo marcó desde la juventud.
Desde joven ama subir al escenario teatral o desde un rincón dirigir alguna obra. Fue el creador hace 38 años del Grupo de Teatro Independiente de esta localidad.
Radio, teatro, escritura de textos recuperando pasajes y personajes de la historia de Berrotarán y también pintando, hoy otro de sus hobbies, Rodríguez Etulain agradece a la vida por todas las bendiciones recibidas.
En esta entrevista con Puntal comparte parte de su historia. De esa pasión que fue descubriendo por el periodismo. También un repaso por su historia teatral y en la actualidad ya no su voz, pero sí sus escritos que deleitan por la radio Berrotarán y que subidos a las redes sociales y Facebook de esta emisora llegan a recónditos lugares del mundo y emocionan a algún berrotaranense que anda rodando.
“Gracias a Dios, yo siempre digo que el trabajo me ha dejado en lo afectivo un gran cariño de la gente. Me llaman desde Río Cuarto por teléfono seguido y es lo mejor que me traje de la ciudad”.
Con una vasta carrera periodística, dice que su academia fue la calle.
“Hice algunos cursos en Córdoba, en la Escuela de Periodismo. Lo que pasó fue que desde muy joven me gustaba mucho y empecé a mandar notas del pueblo escritas al diario Los Principios de Córdoba, a La Calle, a radio Universidad de Córdoba. Todos me pasaban las notas. Incluso una vez (Alfredo) Dilena, cuando los chicos venían a vender publicidad acá, me mandó a decir que le mandara una nota grabada yo le dije: ‘No, que a quién le voy a hacer’. Pero le hice al dueño de la propaladora donde yo trabajaba. La pasó Dilena. Cuando las cosas las hacés y ves que tienen buena recepción de la gente. Y así me fui entusiasmando”.
En sus inicios, las notas e información que enviaba era algo que hacía gratuitamente. Recuerda que era por correo y los gastos corrían por su cuenta.
Su constancia y perseverancia, como así también su profesionalismo, llamaron la atención de Nicolás Florio, con quien colaboraba desde Berrotarán enviando los resultados de elecciones o datos trascendentes de hechos ocurridos en la zona. “Si sabía que andaba el gobernador cerca, yo iba y cubría. Después lo mandaba, sin más expectativas”, menciona Rodríguez Etulain.
Fue así que con el tiempo fue convocado a la radio más popular de Río Cuarto para sumarse al equipo de trabajo. En principio, para cubrir suplencias. “Y nada menos que a Florio”, subraya.
En la previa de su carrera periodística, en su localidad natal realizó varios trabajos en distintos rubros. Y, en lo que a comunicación se refiere, fue la invitación de un vecino, Fantini de apellido, que tenía un sistema de cajas instaladas en las casas por las que pasaban música, quien le ofreció crear una radio en la localidad.
“Él tenía un primo en Los Cóndores que le armó con una radio Noblex un sistema para salir al aire y ahí nos entusiasmamos y empezamos a hacer la radio y programas también con Graciela Busilli”, quien fuera colaboradora de Puntal y otros medios de la provincia.
De su primera oportunidad en Río Cuarto, insiste y subraya fue Florio su gran mentor que confió en él. Y, entre siete postulantes para reemplazarlo en vacaciones, eligió a Alberto para ello.
Casi como si fuera ayer, rememora que un 4 de enero era la fecha en que debía ponerse al frente del micrófono.
Por largo tiempo, Rodríguez Etulain viajó a diario desde Berrotarán a Río Cuarto para cumplir con su trabajo. “Me daban el vale para el ómnibus e iba y venía todos los días”.
Luego de algunos impases en la tarea, finalmente lo llaman para que se sume al plantel de la radio. Y fue allí que se instaló en una pensión cerca de la radio donde permanecía durante la semana. “En realidad yo vivía en la radio”, asume.
Su participación en los inicios fue en los estudios y luego se convirtió en movilero.
Recuerda haber cubierto en sus primeros años hechos trágicos, como la aparición sin vida de dos nenes dentro de una heladera, el asesinato de Laura Mansilla y cientos de decenas de noticias, buenas y malas. De los presidentes que pasaron por Río Cuarto, estuvo en todas esas llegadas y desde el móvil se encargaba de que los mandatarios hablaran con Florio. “Muchas veces él me decía: ‘Hacele la entrevista vos’. Pero yo sentía que otros podían hacerle mejores preguntas”.
Muchas virtudes definen a Etulain. Su profesionalismo, su humildad y su generosidad a la hora de compartir su trabajo. Si se enteraba dónde estaba la noticia, y otros colegas aún no lo sabían, él tenía el gesto de avisarles. “Eran otros tiempos del periodismo”, reflexiona.
También tuvo la oportunidad de viajar por el mundo en coberturas y hasta conocer el pueblo donde había nacido su abuelo en Burguete, tierra vasca, a 30 kilómetros de Pamplona.
“La radio me envió con el grupo Abriendo Surcos. Estuve 26 días. Como sabían que a mí me gustaba el folclore, a esas coberturas siempre iba”. También estuvo en México y en varios países de Latinoamérica.
El ACV que resintió su voz
En la radio estuvo durante 25 años. “Nunca tuve ni un resfrío en todo ese tiempo. Me retiré en diciembre de 2012 y al mes y medio me dio un ACV que me paralizó la boca y me afectó las cuerdas vocales. Como soy muy católico, creo que fue una señal y ayuda que me dio Dios, porque mientras trabajé nunca me pasó nada”.
Tras dejar la radio volvió a Berrotarán, donde siempre estuvo su familia. “Yo tenía compañeros que eran de otros pueblos y me decían: ‘Ni loco vuelvo’ y yo no veía la hora de regresar a mi pueblo. Donde tengo mis amigos, mi familia, donde jugué y eduqué”.
Hoy su mayor disfrute es con su familia. La que le hizo el “aguante” para que él hiciera su carrera periodística. Su mujer, Graciela; su hija, Andrea; y sus tres nietas, Bernarda, Ángela y Paulina. “Mi mujer fue quien contuvo a mi hija en el tiempo que yo no estuve”.
El teatro, su otra gran pasión
Para Rodríguez Etulain ninguna actividad se hace tibiamente, sino que se juega todo. Es así que cuando tenía 17 años se subió a las tablas en otra de sus grandes pasiones: el teatro.
Justamente una de las características de esta localidad es la gran afición por el teatro y la continuidad de esta expresión cultural que ya lleva 95 años ininterrumpidos.
Antes de venirse a Río Cuarto, Rodríguez Etulain creó el grupo de Teatro Independiente de Berrotarán, que ya tiene 38 años y decenas de obras realizadas. Algunas siendo actor, otras director, adaptador y productor.
“En los primeros 10 años, del 84 al 94, yo venía 2 veces por semana. Luego, con el móvil y demás, costaba más. Así que agarró una señora, Sara Martínez, que mantuvo el teatro. Ahora que volví hacemos dos obras por año, dirigidas una por mí y otra, por ella”.
Etulain se encarga de adaptar algunas de las obras, pues asume que respeta al público de su comunidad. “Quienes van al teatro son la familia. Le saco las palabras groseras, pero sin tocar el argumento central”. Y los vecinos responden a cada propuesta llenando la sala.
Su última obra, con la que hasta recorrió la región, es “Gris de Ausencia”, de Roberto Cossa.
Así como en sus inicios en periodismo, en el teatro en ocasiones el rédito económico no es lo que le importa y asume: “Ponemos plata de nuestro bolsillo, pero nos damos el gusto”.
Desde hace algún tiempo Rodríguez Etulain también hace escritos rememorando personajes y pasajes de la historia de Berrotarán, que son leídos en la radio de la localidad. Y por redes sociales llega a los más lejanos lugares del mundo y desde donde recibe saludos. “Son estas gratificaciones que me llenan el alma”.
Y el multifacético Rodríguez Etulain sigue sorprendiendo al contar que también dibuja y pinta. “Me invitaron a hacer una exposición en la sala del nuevo Teatro que tenemos. Pero no, no es para tanto. Es para mí. Soy muy amateur”, dice con la misma timidez con que contó que prefería que otros periodistas hicieran las notas a grandes figuras. Y en su haber tiene más de 500 dibujos.