Tranquera Abierta | Alfredo S. Mondino

Alfredo Mondino, el hombre que aprendió a levantarse

El fundador de la empresa consignataria falleció esta semana, tras un frondoso recorrido que no estuvo exento de tropiezos. Con fuerte capacidad de resiliencia, construyó un nombre de referencia nacional

Alfredo Sebastián Mondino, al frente de la sede de su empresa en Del Campillo, en 2020.

 

Casi cinco años atrás, en un tórrido inicio de diciembre en Del Campillo, poco después del mediodía, cuando los rayos del sol caían como flechas en plena pandemia, Alfredo Sebastián Mondino celebraba junto a toda su familia un reconocimiento que la Legislatura de Córdoba le hacía en su pago chico. Después iba a dar detalles de por qué su esposa y sus hijos también eran merecedores de parte de ese tributo.

Un hombre sencillo, que se mantuvo al tanto de su empresa hasta último momento, y que disfrutaba de cada remate de hacienda como si fuese el primero. Fueron cientos en su vida. Y en ese recorrido de más de 40 años en el rubro vio una transformación asombrosa que justamente se aceleró en tiempos de coronavirus: aquellos remates con los animales en el corral pasaron a una pantalla de televisión y los compradores que estaban en las gradas o acodados en algún poste ahora podían levantar la mano por zoom y hacer sus ofertas. Lo transitó con naturalidad, como aquel que el recorrido le dio máxima plasticidad.

En aquella jornada calurosa en Del Campillo recordó una de las anécdotas de cabecera de su vida empresaria. En los ‘80, cuando la firma consignataria daba sus primeros pasos, llegó a Del Campillo un referente del negocio: Gaspar Brandemann. Y en esa oportunidad, le dijo: “Mirá, la gente no te va a terminar de conocer y no vas a terminar de crecer hasta que no te fundas por lo menos dos veces”.

Mondino lo recordó con una sonrisa, pero aseguró que en su caso se cumplió al pié de la letra o incluso más: “Diría que me fundí dos veces y media. Menos mal que mi señora siempre estuvo allí y hasta dejó la escuela, que tanto le apasionaba, para ayudarme. Y logramos salir adelante en momentos muy duros. Después llegó la sangre joven con mis hijos y más tarde mis hijas y todo un gran equipo que nos permitió despegar”, contó entonces a Tranquera Abierta, en medio de una jornada muy emotiva que lo había tenido como protagonista.

Pero no solo fue la tenacidad y la capacidad de resiliencia, sino que las formas le dieron sustento a esa voluntad de continuar. “A la empresa le está yendo bien, tenemos muy buenos equipos de trabajo, la verdad que formamos un buen grupo. La gente nos apoya, y la verdad es que nuestra característica es que somos todos muy sencillos, y eso siempre cae bien. Si con algo me caractericé es con ser igual con todas las personas sin importar quien sea, nunca hice distinción”, remarcó por entonces el creador de una de las firmas consignatarias más relevantes del país.

Pero luego, dejó algo más sobre la firma Alfredo S. Mondino: “Es una gran empresa familiar y es muy lindo porque trabajamos todos juntos. Cuando la gente viene a cobrar sabe que siempre uno hay, no es que se fue el gerente, o salió fulano o mengano. Acá los días de vencimiento somos puntuales, y con nuestra gente a fin de mes, lo mismo.Nos gusta la seriedad y eso es lo que te lleva adelante”, agregó como filosofía de trabajo y construcción.

Finalmente, hizo una mención especial a lo que considera el corazón de la empresa: la familia. Es que Alfredo S. Mondino es básicamente una empresa con ambiente familiar. Claramente tuvo en sus orígenes dos pilares centrales: Alfredo y Lidia, pero luego se fueron sumando sus hijos. Mondino lo recordó y destacó: “El secreto es que la mujer es la base de todo; y cuando tenés la suerte de que te ayude es fundamental. Ella se encargó más de los chicos, y cuando terminaron de estudiar a los dos varones les gustaba lo que yo hacía, les gustaba la feria. Y eso lo motiva a uno. Cuando me fue mal, mi mujer puso lo que tenía que poner y los chicos trabajaron muy bien; enseguida se pusieron con la empresa con métodos más nuevos y siguieron abriendo sucursales y abrimos el área cereales que fue una muy buena decisión”, dijo Mondino parado en la vereda de la sede de la empresa en Del Campillo, en aquel diciembre.

Por eso, el legado del hombre que supo levantarse una y otra vez es mucho mayor que la empresa que supo construir. Esta semana falleció Alfredo Sebastián Mondino, apenas unos días antes de que su nombre vuelva a sonar fuerte en la catedral ganadera del país, en un nuevo remate que su empresa dará en Palermo el próximo 22 con 20 mil cabezas. Allí donde brilló en los últimos años y donde “su equipo” tendrá su primer partido sin él.