El deterioro sistemático de la economía alimentaria y su impacto en la calidad de la dieta
CEPEA (Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación) y la Diplomatura en Alimentación Saludable en Sistemas Alimentarios Sostenibles de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicaron el informe ‘El deterioro sistemático de la economía alimentaria y sus implicancias en calidad de dieta’.
En los últimos cinco años, una canasta alimentaria en transición hacia estándares saludables y sustentables en su versión más económica cuesta por lo menos un tercio más que los consumos reflejados en la canasta básica de alimentos (la cual además refleja un patrón alimentario poco saludable y excedentario en alimentos de calidad media o baja).
Entre enero de 2018 y marzo de 2023, los precios de los alimentos más deficitarios (hortalizas, frutas, legumbres, leche, yogur y pescado) crecieron más que los excedentarios (carnes rojas, pan, papa y harinas y cereales refinados), hasta en un 60% de las mediciones mensuales (casi 40 de los 63 meses analizados). Entre ambas puntas temporales (enero 2018 - marzo 2023), los precios de alimentos excedentarios aumentaron 1136%, un valor prácticamente similar a la variación del promedio global de alimentos y bebidas (1145%). Sin embargo, los alimentos deficitarios crecieron 160 puntos más (1300%) limitando la accesibilidad a los alimentos más nutritivos.
“Este comportamiento diferencial, en el contexto de una economía altamente inflacionaria y con tasas crecientes de pobreza, implica que los consumos más saludables, de mejor calidad nutricional, se vuelven casi sistemáticamente menos accesibles. La posibilidad de mejorar el patrón alimentario poco saludable y obesógeno que caracteriza a la población en general y a los más pobres en particular se ve limitada por la mayor asequibilidad (sus precios crecen menos) de los alimentos que nutren menos, pero tienen mayor poder de saciedad y densidad calórica”, indica el informe.
Según los autores del estudio, “además de esfuerzos de Educación Alimentaria Nutricional, es urgente modificar los incentivos económicos (precios, impuestos) que alienten un cambio dietario saludable y sustentable y a la vez reflejar los costos reales de una alimentación o canasta que garantice niveles adecuados de seguridad alimentaria”.
Canasta alimentaria saludable
Históricamente CEPEA estudia el comportamiento de canastas alimentarias superadoras del concepto “alimentación básica”. En 2018 se publicó la metodología y la conformación de una canasta alimentaria saludable y en 2022 se actualizó el enfoque con la elaboración de tres nuevas referencias o canastas: una flexitariana, una segunda a base de plantas y la tercera una canasta de transición hacia la flexitariana. Los valores de estas canastas se publican habitualmente en las redes sociales de CEPEA, la última publicación de diciembre de 2022 indica que la canasta flexitariana (vegetariana pero flexible, sin excluir huevos o lácteos) tiene un costo mensual para una familia de dos adultos y dos menores de $96.000; la canasta a base de plantas, $92.200; y la canasta básica de alimentos, $62.106. Con los índices inflacionarios de nuestro país, son hoy datos desactualizados pero permiten percibir las diferencias de costos entre una y otra.
En marzo de 2023 se realizó un análisis más completo que informa la evolución de los precios de alimentos en los últimos cinco años, coincidentes con los años en los que la inflación ha ido manteniendo una tendencia creciente y preocupante, alcanzando una variación interanual superior al 100%.
Variables analizadas
El análisis realizado se basó en los índices y precios registrados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Dirección General de Estadística y Censos del Gobierno de CABA. Ambas organizaciones publican mensualmente los precios de un conjunto seleccionado de alimentos y bebidas. Los mismos representan razonablemente a los diferentes grupos de interés según las Guías Alimentarias para la población argentina (GAPA): hortalizas, frutas, legumbres y alimentos feculentos, leche, yogur y quesos, carnes y huevos y aceites y también incluyen un listado de alimentos del grupo que las GAPA identifican como ocasionales. Para el análisis realizado, se seleccionaron un conjunto de 75 productos: 9 hortalizas no feculentas; 10 frutas; 2 legumbres; 6 productos del grupo harinas, arroces, fideos y pan; 2 hortalizas feculentas; 2 leches, 2 yogures y 4 quesos; 11 carnes rojas, pollo, pescado y huevos; 2 aceites y 25 productos alimenticios de consumo ocasional.
Los alimentos pertenecientes a los grupos que las GAPA identifican como “protectores” (todos menos los ocasionales) fueron a la vez agrupados según su pertenencia a grupos deficitarios (hortalizas no feculentas, frutas, legumbres, leche, yogur y pescados) o excedentarios (pan, hortalizas feculentas, harinas, arroces y fideos y pan.
Se registraron los datos de precios de cada mes entre enero de 2018 y marzo de 2023 y se procesaron tres indicadores: Variación diferencial de precios entre alimentos según condición de exceso o déficit, comparado a la vez con el Índice general de precios de alimentos y bebidas (IPA) de INDEC. Lo que reveló un aumento del 1300% para los alimentos deficitarios desde 2018, y del 1136% para aquellos alimentos excedentarios desde el mismo año, cuando el IPA para esa brecha temporal fue del 1145%.
A su vez la variación interanual de precios entre alimentos según condición de exceso o déficit, comparado a la vez con el Índice general de precios de alimentos y bebidas (IPA) de INDEC tuvo un pico para alimentos deficitarios del 140% a fines de 2022 principio de 2023.
En los 63 meses analizados desde enero de 2018, en el 52% de las ocasiones los alimentos deficitarios superaron a los excedentarios en su variación de precios, alcanzando el 60% cuando el análisis se realizó sobre los excesos y déficits más significativos.
Otro de los indicadores fue el costo diferencial entre consumos deficitarios y excedentarios. En marzo 2023, el costo mensual de una canasta conformada exclusivamente por alimentos protectores deficitarios (hortalizas no feculentas y frutas: 500 g diarios; legumbres y cereales integrales 75 g diarios; leche 1 porción diaria; yogur 150 g diarios; pescado 3 veces/semana) es de $ 17600 por adulto mientras que el valor de una segunda canasta conformada por alimentos también de grupos protectores pero excedentarios (pan: 160 g diarios; carnes rojas: 150 g diarios; harinas y feculentos: 105 g diarios; hortalizas feculentas: 170 g diarios s) es de $13200 por adulto (33% más cara la primera). En la totalidad de meses analizados (63) el costo de los consumos deficitarios fue mayor que los excedentarios. La diferencia promedio fue de 36% y en casi la mitad de los meses analizados, la diferencia fue mayor (promedio 44%).
El rumbo hacia una canasta alimentaria saludable y sustentable de la población argentina es cada vez más difícil. Los datos de canasta tomados por CEPEA asumen un proceso de cambio alimentario progresivo, flexible y factible, son perder de vista los múltiples aspectos involucrados en el sistema alimentario integral.
Por Fernanda Bireni