Producir alimentos sanos

Una alimentación adecuada es esencial para la salud y desarrollo de las personas. Para ello es importante aplicar estrategias y herramientas para lograr una producción sostenible. Este movimiento está en auge y se perfila un crecimiento a futuro

Florencia Varroni dijo que se puede lograr una producción de alimentos que sea sostenible. Es lo que denominamos producción orgánica.

 

Cuando hablamos de alimentación todos sabemos lo importante de ingerir variedad de alimentos y que estos sean de calidad. Cada vez con más fuerza indagamos sobre lo que comemos, su origen y cómo llega cada producto a nuestra mesa. Conocer el proceso de producción y elaboración e incluso ser protagonistas generando parte de ese alimento en nuestra propia casa y de manera natural es una tendencia en alza. La seguridad alimentaria, en cantidad y calidad; el ahorro de los recursos naturales (agua, suelo, etc.), la reducción del desperdicio de alimentos, la mejor distribución de los mismos, la cultura del diseño y la responsabilidad social, etc. se convierten en cuestiones fundamentales cuando hablamos de alimentación.

Alimentarnos de forma sostenible es el reto del futuro, y la figura principal en este proceso es la de los ingenieros agrónomos, pues su papel radica en cuidar el suelo como pilar clave para asegurar la disponibilidad de alimentos a una población creciente, cuidado de la naturaleza y buscando alcanzar productos de la mejor calidad posible.

En el marco del Día del Ingeniero Agrónomo (el pasado 06 de agosto), se ha reconocido la labor que estos embajadores del campo realizan con la intención de que cada vez sean más las personas con una capacitación adecuada que aseguran buenas prácticas para promover el desarrollo sustentable. Conversamos con la Ingeniera Agrónoma Florencia Varroni, quién nos cuenta cómo es posible producir alimentos sanos y cuales son las estrategias que hacen a una producción sostenible.

¿Qué significa una alimentación sustentable?

- Cuando hablamos de alimentos sustentables, hacemos referencia a aquellos cuyo modo de producción y consumo no perjudica al medio ambiente. Una alimentación sustentable privilegia a los alimentos orgánicos o agroecológicos, es decir aquellos en que su modo de producción es sin químicos o pesticidas. También se incluyen los alimentos de estación o producidos cerca del lugar de compra, ya que su transporte requiere menos energía, por ende, menos contaminación.

Este movimiento de producción sostenible está en auge, lo cual es muy importante porque habla de un cambio en la forma en que consumimos. La gente se ha vuelto mucho más consciente en estas cuestiones y se informa mucho más. Los alimentos orgánicos, si bien son más caros en el mercado, ese valor va de la mano de que cuesta más producirlo también, ya que lleva más tiempo aplicarlo. Los agroquímicos si bien son una opción más rápida en cuanto a control de plagas y fertilizantes, los beneficios de no usarlos son mucho mayores, por ejemplo, no estar ingiriéndolos de manera encubierta esos restos que pueden alojarse en nuestros cultivos.

¿Cómo logramos producir alimentos sanos de manera sostenible?

- Se puede lograr una producción de alimentos que sea sostenible. Es lo que denominamos producción orgánica y es la que busca producir sin contaminar con agroquímicos o fertilizantes sintéticos.

Las estrategias para combatir plagas, insectos o microrganismos como virus y hongos sin agroquímicos son varias. Una de ellas es la de introducir en el cultivo insectos de otras especies que no perjudican tu plantación, pero que sí se comen a los a los insectos que se alimentan del cultivo que estas produciendo. Es decir “sembramos” o esparcimos esa especie en el lote o bien lo ponemos alrededor de las plantas para erradicar al insecto en sí.

Otra opción es destinar una hilera de tu cultivo a que mantenga “entretenida” a la plaga, es decir, que esas hileras de los costados sufrirán más daño que las del medio. Otra forma para evitar disminuir las malezas que son plagas vegetales, se puede antes de la siembra preparar la tierra. En el caso de cultivos intensivos, es decir, de poca extensión de tierra y con las variables controladas como, por ejemplo, la posibilidad de riego de ese lote se puede dar vuelta la tierra, ararla. Entonces aquellas malezas presentes antes de la siembra, se eliminan.

Si la producción es pequeña como una huerta, existen numerosos remedios caseros que controlan plagas, pero que son imposibles de replicar en mediana o gran escala.

También existen otras estrategias sin caer en agroquímicos para fertilizar, es decir sin utilizar productos artificiales que dañan al ambiente. Entre estos fertilizantes orgánicos los más populares son los abonos de animales como los de la vaca o de gallinas, todas estas aplicaciones hacen a una producción sostenible, porque perdura en el tiempo, no afecta, no ataca, ni modifica el ambiente.

Es importante que hoy en día todas estas opciones para lograr producciones sostenibles y orgánicas, no incluye a cultivos extensivos, es decir que sean de grandes extensiones de tierra, como lo son el maíz y la soja, sin embargo, se está trabajando para llegar a esos también.

Hoy por hoy estas acciones sustentables se dan en espacios más reducidos y controlados, es muy difícil controlar plagas en cientos de miles de hectáreas que puede tener un lote, con opciones orgánicas. En cambio, en una huerta o en la producción de una aromática de extensiones de tierras más reducidas, estos recursos y salvatajes se pueden aplicar tranquilamente, ya que son más posibles de llevarse a cabo.

¿Es viable cuando hablamos de productos sanos, el concepto “de la huerta a la mesa”?

- Tener una huerta en el patio de la casa, en la tierra disponible o en macetas, cajones y paredes tiene cada día mayor cantidad de adeptos. La tendencia está signada por la demanda de alimentos sanos y naturales, de producción local y llegada directa al consumidor, priorizando, en algunos casos, los alimentos orgánicos y libres de químicos, bajos en azúcares, sin conservantes ni aditivos, sin sal, libres de gluten, ricos en fibras y alto aporte proteico.

Las personas se involucran cada vez más en este cambio cultural. Gracias a la disponibilidad de información y nuevos recursos, las nuevas generaciones van imponiendo sus gustos, demandas y necesidades a un sector productivo y comercial que acompaña este proceso. Tener la huerta propia y comer saludable, no solo es posible, sino que también es una tendencia que llega para quedarse.

El desafío está en que la demanda de una alimentación más saludable y natural esté acompañada por una producción también saludable y a una escala comercial, ya que la necesidad de producir mayores volúmenes de alimentos es una realidad y no todos los consumidores están en condiciones de auto producir todo el alimento necesario para sus dietas.

Como ingeniera agrónoma, entiendo la importancia de priorizar el cuidado del suelo y rehabilitarlo para mantenerlo productivo el mayor tiempo posible. Nuestra tarea reside en brindar los conocimientos y tecnologías, para evitar las producciones convencionales, sabiendo lo que necesita el cultivo en cada momento de su desarrollo y estableciendo las estrategias necesarias para lograrlo, concluyó.

Por Julieta Varroni