El último indicador de inflación de mayo, que se ubicó en 2,1%, abrió un escenario de mayor previsibilidad para el comercio minorista en comparación con los críticos desajustes de años anteriores. Sin embargo, la desaceleración de los precios no se traduce en un alivio automático para los bolsillos, y el fantasma de la recesión se hace sentir con fuerza en los mostradores de los barrios.
Almaceneros advierten por caída de ventas de hasta 30% por la recesión
La desaceleración de precios no alivió el consumo y los comercios de barrio siguen golpeados por una recesión que ya recorta ventas hasta 30%

