La Pirámide de Alpa Corral: el desafío de construir "una casa sin techo"
“Mi papá desafió a un amigo a que podía construir una casa sin techo”. Sonriente y orgullosa, Sara Donadio recuerda a su padre, Oscar Alberto Donadio, quien fuera secretario de Obras Públicas municipal durante la intendencia en Río Cuarto del doctor Jaime Gil.
Dibujante técnico y estudiante avanzado de la carrera de Arquitectura, la mujer fundamenta con documentación histórica y fotografías cada uno de los méritos que se le adjudican a su padre, entre los que se destaca la creación de la membrana asfáltica como aislante térmico y de un sistema de techos armados premoldeados impermeables, poniendo a disposición las patentes de ambas invenciones.
Pero el tema que nos convoca es la Casa Pirámide, una verdadera obra faraónica que el propio Donadio proyectó y ejecutó para uso familiar allá por inicios de la década del 40 pero que nunca llegó a habitar.
Con el paso de los años, la obra fue relevada por la revista especializada Life, de Estados Unidos, que resaltó la morfología y el sistema constructivo.
De la entrevista también participa Florencia Giovannini, quien es miembro de la actual familia propietaria y que junto con su hermana Antonella, ambas arquitectas, promovieron una reciente intervención a la vivienda que le devolvió la impronta que otrora imprimió el propio Donadio.
Es que, con el paso de los años y el cambio de propietarios, la “pirámide” había sido sometida a reformas y en su mayoría implicaron ornamentaciones, pero en la última intervención se la despojó de ello, recuperando el minimalismo pensado en el diseño original.
Réplica de Keops
La Casa Pirámide se ubica en el sector de Alpa Corral conocido como Villa Jorcoricó, donde una veintena de familias propietarias comparten un área casi a modo comunitario. La vivienda es una réplica a escala de la pirámide de Keops, de 11 metros de lado y que respeta las orientaciones en las que está construida la estructura milenaria.
“Lo llamativo es que no tiene estructura de hormigón armado, sino que fue construida con ladrillos trabados hasta la cúspide”, cuenta Florencia. Por su parte, Sara recuerda que su padre capacitó a personal de esa zona serrana para que implementara el sistema constructivo con ladrillos que finalmente le dio forma a la obra.
La casa “sin techo” fue pensada con una doble piel en donde al ingresar al interior los ambientes adquieren formas rectangulares y queda un espacio intersticial en desuso entre la pared inclinada y el muro interior.
“En nuestra última intervención abrimos una suerte de nichos que nos permitieron aprovechar esos espacios como guardado, ya que en planta baja la distancia entre muro y muro es casi de un metro y medio”, señala Giovannini.
Actualmente, la vivienda tiene tres plantas más un altillo, al que se accede exclusivamente a través de una escalera marinera. “En la planta baja hay un living comedor grande, la cocina, un dormitorio y un baño. En el primer piso, dos dormitorios y un baño, otro dormitorio que da al río en el segundo piso y el altillo más arriba”, explica Florencia, para agregar: “Ya en los pisos superiores empiezan a visibilizarse las paredes inclinadas”.
También, la última intervención familiar resolvió reubicar el tanque de agua que había sido adosado a la construcción para emplazarlo en el predio parquizado sobre la cima de una estructura metálica similar a la de un molino de agua y entre medio del arbolado.
“Nunca la habitamos”
Sara recuerda que su padre viajaba desde Río Cuarto a Alpa Corral en una Ford 47 para dar seguimiento a las obras que allí tenía y que incluso fue el promotor de la apertura del camino que hasta el día de hoy comunica a Villa Jorcoricó con la localidad serrana.
“Cuando mi papá finalizó la casa, le dijo a mi mamá: ‘Ya terminé la casa’. Mi mamá le respondió: ‘¡Qué bonita! ¿Y quién va a vivir?’”, recuerda Sara.
Y agrega: “‘Nosotros’, le dijo papá. ‘Ni loca’, contestó mi mamá y se vino inmediatamente para Río Cuarto. Desde ese día, mi papá nunca volvió a Villa Jorcoricó. Vendió la Casa Pirámide y luego el destino lo llevó a trabajar a otra ciudad”.
Una casa con historia que, si bien pasó por varias familias propietarias, aún conserva la mística original cuya morfología se abre camino en medio del impactante paisaje serrano.
Javier Borghi