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Ciclistas cabrerenses recorrieron 200 kilómetros para cumplir una promesa

Nicolás Garay y Jonatan Quintana decidieron hacer la travesía que los llevó hasta la gruta de la Virgen de Alta Gracia. El objetivo fue agradecer por la salud de toda su familia, que superó el coronavirus.

Nicolás Garay y su cuñado Jonatan Quintana recorrieron 200 kilómetros en bicicleta en un día tormentoso y con viento en contra, desde General Cabrera y hasta Alta Gracia.

El objetivo fue llegar a la gruta de la Virgen de Lourdes y cumplir la promesa de agradecer por la salud de su familia, que padeció el coronavirus en el 2020.

Los dos ciclistas cabrerenses sintieron la necesidad de agradecer a la Virgen que todos los enfermos de una gran familia hayan podido superar distintos estados de la afección, algunos con más complicaciones que otros.

Movilizados por la fe, también pidieron por la salud de otros cabrerenses y por los casos pendientes y actuales de coronavirus que existen en la región.

Nicolás Garay es un camionero al que le gusta mucho la bicicleta. A mediados del año pasado, vio cómo la pasó su padre al contraer la enfermedad. Casi al mismo tiempo se enfermaron sus tíos y otros miembros de la familia. Todos tuvieron que aislarse por varias semana y pasar por internaciones algunos de ellos.

“Esta idea de la promesa surgió cuando a mi familia, en general, a mis tíos, a mi papá, le había agarrado el Covid. Entonces, un día venía en el camión, y dije ‘cuando pase todo esto nos vamos hasta Alta Gracia, en bicicleta; el que me quiera acompañar está invitado. Vamos a hacer una travesía, vamos a cumplir la promesa para agradecer a la Virgen de Alta Gracia’”, comentó Garay.

También la familia de este cabrerense superó problemas de salud de otros integrantes.

Así, junto a Jonatan Quintana acordaron cumplir esta promesa.

Fue un día sábado el elegido para realizar la travesía. En medio, una tormenta amenazó con frustrar la partida, pero Nicolás y Jonatan finalmente salieron en sus bicicletas rumbo a Alta Gracia. De apoyo los siguieron en vehículos el padre de Garay, su madre, esposa, hermana e hijas.

“Todo fue muy lindo en los primeros kilómetros, pero luego empezó el viento fuerte, que se nos puso en contra hasta Alta Gracia”.

Un desafío

Con profunda fe, el ciclista señala: “Todos dicen que las promesas se tienen que sufrir. Se tiene que pagar de esta manera con mucho esfuerzo”, en alusión a que en el viaje tuvieron que sortear los obstáculos que les impuso el clima.

“En el último tramo, bastante complicado, nos desencontramos con el auxilio en Despeñaderos. Nosotros agarramos por autovía y mi papá siguió un poquito más por donde veníamos y nos desencontramos. Ellos después nos esperaron en Alta Gracia y nosotros empezamos a sentir el calorcito tipo 2 de la tarde, y nos quedamos sin agua”, relató.

A esa altura dieron con un cartel que anunciaba los 16 kilómetros restantes. “Ahí le dije a mi compañero ‘los últimos kilómetros nos quedan a favor del viento. Creeme, si no me fallan los cálculos nos queda eso para llegar’. Resulta que más adelante había otro cartel que indicaba que faltaan 20 kilómetros. No tenés idea cómo estábamos”, dijo Garay.

A pesar de los obstáculos, finalmente cumplieron los 200 kilómetros de recorrido en siete horas. “Fuimos todos en familia para agradecer a la Virgen de Alta Gracia, porque todos, algunos con más síntomas y más malestar que otros, pero todos superaron el coronavirus, y eso no es poco en estos días. Pedimos por los casos que hay pendientes en toda la zona”.

Ya finalizando, Nicolás destacó que más allá de la promesa, fue también un desafío propio. “Con mi cuñado sentimos una satisfacción personal, porque no habíamos hecho una promesa de este tipo”.