Río Cuarto
Amenazan al juez del megaoperativo: “No es algo que deba causar zozobra”
Tras los numerosos allanamientos en busca de evidencias de lavado de dinero del narcotráfico, el juez federal recibió intimidaciones que derivaron en medidas preventivas. “No es la primera vez que me sucede algo así”, dijo.
El juez federal de Río Cuarto, Carlos Ochoa, recibió amenazas relacionadas con la investigación que viene llevando adelante contra una presunta organización dedicada al lavado de activos que provienen del narcotráfico.
Así lo ratificó ayer a Puntal, pasado el mediodía del lunes, cuando salía de su despacho en el primer piso del Juzgado Federal.
Fiel a su perfil bajo, el magistrado no quiso explayarse sobre el tema aunque se preocupó en dejar en claro que lo que le sucedió “no es algo que deba causar zozobra a la comunidad”.
De dilatada trayectoria en el Juzgado, Ochoa ha estado a cargo de causas de envergadura, como lo ha sido la de las explosiones en la fábrica militar de Río Tercero, y no es esta la primera vez que recibe algún tipo de intimidación vinculada a su labor. Por ese motivo, recalcó que se han tomado las previsiones del caso, aunque evitó darle al episodio mayor trascendencia.
La noticia que comenzó a circular en las últimas horas en el sitio digital Otro Punto fue ratificada por el magistrado y motivó que se tomaran las medidas preventivas para reforzar su seguridad. “No es la primera vez que me sucede algo así”, dijo Ochoa en tono calmo.
Indagatorias a los detenidos
La mañana del lunes, como viene sucediendo en las últimas jornadas, se apostaron frente al edificio del Juzgado Federal los móviles de la Gendarmería Nacional que trasladaron a dos de los detenidos por la causa de narcolavado para que declaren frente al juez y a la secretaria penal, Lucía Storani.
Uno de ellos llegó a primera hora de la mañana y el otro lo hizo pasadas las 11. A esa hora, el movimiento en el centro era intenso y el operativo para ingresar a uno de los imputados generó la curiosidad de los peatones y de los habitués de un bar ubicado a media cuadra, que comenzaron a salir hacia la puerta para observar a los uniformados de la Federal que escoltaban al móvil.
Aunque no se pudo conocer el tenor de las declaraciones por el hermetismo que acompaña a la pesquisa, es altamente probable que las dos personas citadas ayer se hayan explayado en sus dichos, pues permanecieron en la delegación del juzgado más de dos horas cada uno.
Según pudo indagar este diario, a las 16 personas que hoy se encuentran privadas de libertad el requerimiento fiscal les atribuye ser parte de una organización destinada a lavar dinero o al financiamiento de actividades vinculadas al narcotráfico.
Lo que varía es la jerarquía dentro de esa organización, pues algunos aparecerían en el rol de jefes y otros como partícipes necesarios, situación que influye a la hora de determinar las penas que podrían recibir.
Los abogados defensores, por su parte, aguardan que finalice la ronda de indagatorias y se levante el secreto de sumario para así poder acceder a la totalidad del voluminoso expediente que, día a día, no cesa de incorporar nuevas fojas.
En la mañana de hoy se espera que continúen las indagatorias. Hasta ahora, ocho fueron los detenidos que citó el juez.
Así lo ratificó ayer a Puntal, pasado el mediodía del lunes, cuando salía de su despacho en el primer piso del Juzgado Federal.
Fiel a su perfil bajo, el magistrado no quiso explayarse sobre el tema aunque se preocupó en dejar en claro que lo que le sucedió “no es algo que deba causar zozobra a la comunidad”.
De dilatada trayectoria en el Juzgado, Ochoa ha estado a cargo de causas de envergadura, como lo ha sido la de las explosiones en la fábrica militar de Río Tercero, y no es esta la primera vez que recibe algún tipo de intimidación vinculada a su labor. Por ese motivo, recalcó que se han tomado las previsiones del caso, aunque evitó darle al episodio mayor trascendencia.
La noticia que comenzó a circular en las últimas horas en el sitio digital Otro Punto fue ratificada por el magistrado y motivó que se tomaran las medidas preventivas para reforzar su seguridad. “No es la primera vez que me sucede algo así”, dijo Ochoa en tono calmo.
Indagatorias a los detenidos
La mañana del lunes, como viene sucediendo en las últimas jornadas, se apostaron frente al edificio del Juzgado Federal los móviles de la Gendarmería Nacional que trasladaron a dos de los detenidos por la causa de narcolavado para que declaren frente al juez y a la secretaria penal, Lucía Storani.
Uno de ellos llegó a primera hora de la mañana y el otro lo hizo pasadas las 11. A esa hora, el movimiento en el centro era intenso y el operativo para ingresar a uno de los imputados generó la curiosidad de los peatones y de los habitués de un bar ubicado a media cuadra, que comenzaron a salir hacia la puerta para observar a los uniformados de la Federal que escoltaban al móvil.
Aunque no se pudo conocer el tenor de las declaraciones por el hermetismo que acompaña a la pesquisa, es altamente probable que las dos personas citadas ayer se hayan explayado en sus dichos, pues permanecieron en la delegación del juzgado más de dos horas cada uno.
Según pudo indagar este diario, a las 16 personas que hoy se encuentran privadas de libertad el requerimiento fiscal les atribuye ser parte de una organización destinada a lavar dinero o al financiamiento de actividades vinculadas al narcotráfico.
Lo que varía es la jerarquía dentro de esa organización, pues algunos aparecerían en el rol de jefes y otros como partícipes necesarios, situación que influye a la hora de determinar las penas que podrían recibir.
Los abogados defensores, por su parte, aguardan que finalice la ronda de indagatorias y se levante el secreto de sumario para así poder acceder a la totalidad del voluminoso expediente que, día a día, no cesa de incorporar nuevas fojas.
En la mañana de hoy se espera que continúen las indagatorias. Hasta ahora, ocho fueron los detenidos que citó el juez.