Salud | América Latina | UCA | Mortalidad

Resalta la reducción de la mortalidad infantil gracias a la prevención pero no es equitativo el acceso a la salud

Dos trabajos vinculados, desarrollados por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, destacan que la tasa de mortalidad infantil en menores de un año siguió una evolución muy positiva entre 2005 y 2022, pasando de 13,3 cada mil nacidos vivos a 8,4. Sin embargo, las brechas persisten

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (ODSA-UCA) publicó las notas de divulgación sobre mortalidad infantil y materna en los países de América Latina y el Caribe y su asociación con las vulnerabilidades socioeconómicas y geográficas de nuestro país.

Ambos documentos se centran en la mortalidad infantil y materna con énfasis en América Latina y una atención particular al interior del país. Se resaltan los avances en la reducción de la mortalidad infantil gracias a medidas preventivas, al tiempo que se señalan desafíos persistentes en cuanto a la equidad en el acceso a servicios de salud.

Con base en fuentes oficiales del Ministerio de Salud de la Nación se construyeron series históricas de los indicadores de mortalidad infantil y materna, y se estableció su correlación con diferentes indicadores de pobreza del país. Asimismo, a través de una cartografía de Poblaciones.org la institución presentó los cambios en la geografía de la tasa de mortalidad infantil entre 2005 y 2022, procurando reflejar las desigualdades sociales que existen en el territorio del país, y que persisten aun cuando la tendencia es positiva.

El comunicado indica que “si bien la evolución de los indicadores de mortalidad infantil y materna en la Argentina es positiva y ubica al país entre los mejores de la región, una mirada en el interior del país evidencia desigualdades sociales y geográficas a las que los promedios no hacen justicia”.

Principales resultados en Argentina

La tasa de mortalidad infantil (TMI) en menores de un año siguió una evolución muy positiva entre 2005 y 2022, pasando de 13,3 cada mil nacidos vivos a 8,4. No obstante, es relevante señalar que se observa un estancamiento en dicha evolución desde el 2018 hasta la actualidad. Al mismo tiempo las brechas de desigualdad social son persistentes y muy elevadas. Por ejemplo, Formosa registró en 2022, una TMI en menores de 1 año de 15,1 cada 1000 nacidos vivos, y Tierra del Fuego de 3,9. Geográficamente se registran mayores progresos en la región del NOA que en el NEA, donde las TMI en menores de 5 años alcanzan 18,5 en Formosa, 16 en Corrientes, 13,8 en Chaco, por mencionar algunas de las más preocupantes. Esta región del país, adicionalmente, registra los niveles más elevados de pobreza.

El informe destaca puntualmente que “en Argentina, la Tasa de Mortalidad entre los menores de 1 año registró un valor de 8,4 en 2022, siendo este uno de los menores valores históricos desde que se tiene registro, sin embargo, se ha estancado en este valor en los últimos años, entre 2018 y 2022.

La evolución de las TMI según regiones de la Argentina entre 2005 y 2022 permite advertir mejoras significativas en las regiones del NOA y NEA. No obstante, las jurisdicciones provinciales que registran, en 2022, TMI por encima del promedio nacional en varios casos pertenecen a estas regiones y orden de prevalencia son: Formosa, Corrientes, Tucumán, Chaco, Entre Ríos, La Rioja, Santa Cruz, Santiago del Estero, Salta, San Luis y Chubut. No obstante, no todas estas jurisdicciones registran medias de indigencia o pobreza por NBI por encima del promedio nacional. Aunque en el caso de Formosa, Corrientes, Tucumán, Chaco, Santiago del Estero y Salta, tanto la TMI como la pobreza por NBI son superiores a los promedios nacionales y adicionalmente encabezan el ranking de las TMI”.

Como planteó oportunamente el Dr. Miguel Ángel Schiavone (2022), rector de la Universidad Católica Argentina (UCA) y especialista en salud pública, uno de los retos prioritarios del país es reducir las brechas y las inequidades en salud. Si bien el derecho a la salud es un concepto diferente al derecho al acceso al sistema de atención médica, en nuestro país el primero no está garantizado y el segundo adolece de equidad en el acceso y en la calidad de los servicios.

En lo referente a la tasa de mortalidad materna (TMM), durante la última década, no se han registrado en el país avances significativos en la merma, quitando el incremento de esta en el contexto de la pandemia por Covid-19.

Las disparidades geográficas son muy notables. Mientras que, en 2022, se registraron 8,6 muertes maternas cada 10.000 nacidos vivos en Santiago del Estero, y 8,3 en el Chaco; apenas se registró 1,2 y 1,3 en la Ciudad de Buenos Aires y en Neuquén, respectivamente. Por ejemplo, Formosa, Santiago del Estero y Salta, registran tasas de mortalidad materna elevadas por encima del promedio y adicionalmente registran elevados niveles de pobreza por NBI. Esto refleja la relevancia que tienen las condiciones de vida de las poblaciones en la oportunidad de sostener la vida.

En 2022, Schiavone se preguntaba: ¿qué se está haciendo para evitar muertes maternas prevenibles utilizando información oficial? Esta pregunta interpela sobre el uso de tan valiosa información oficial de registros administrativos que permite diagnosticar la situación, definir el problema y construir soluciones.

Tal como señala Schiavone (2022), un diagnóstico precoz con un apropiado control del embarazo y simple toma de tensión arterial, así como el tratamiento oportuno por un profesional competente, reducirían las muertes maternas evitables. Parece urgente avanzar sobre maternidades seguras, intensificación de los programas preventivos, adecuado control del embarazo, cumplimiento del plan de los 1000 días, así como también mejor control del recién nacido sano.

En América Latina y el Caribe

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA publicó también la nota de divulgación “Mortalidad infantil y materna en los países de América Latina y el Caribe”, procurando evidenciar la situación de la mortalidad infantil y materna en el marco de los países de la región de América Latina y el Caribe, y la posición relativa de la Argentina. A partir de datos del Banco Mundial se construyó la situación de los países de la región en relación con los indicadores de referencia y su correlación con el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita de los países.

La tasa de mortalidad infantil (TMI) ha seguido una evolución positiva en la Argentina, aunque se ha estancado en los últimos años, y se mantiene por encima de países vecinos de la región como Chile y Uruguay. La TMI en menores de 1 año se ubica en 8 de cada 1000 nacidos vivos, mientras que en Chile y Uruguay es de 6 y 5 respectivamente. En menores de 5 años es de 9,6 cada 1000 nacidos vivos, mientras que en Chile y Uruguay es de 6,6 y 5,8, respectivamente.

En el caso de la mortalidad materna se advierte un estancamiento en la evolución del país, y la tasa duplica a la registrada en Chile y Uruguay (1,5 y 1,9, respectivamente), ascendiendo a 4,1 cada 10.000 nacidos vivos.

Esta información, que surge de registros administrativos de los países, resulta valiosa para el diagnóstico y la gestión. La mayoría de las muertes infantiles y maternas son evitables. Tal como señala el Dr. Miguel Ángel Schiavone (2022), se requiere de un diagnóstico precoz, tratamientos oportunos, y equidad en el acceso a la atención de la salud y calidad de los servicios.

La Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) expresa el riesgo de morir que tienen los menores de un año en un área geográfica y en un año en particular.

Existen factores biológicos, demográficos, socioeconómicos, culturales, ambientales, de atención de la salud y geográficos que la determinan.

La influencia de estos factores cambia de acuerdo con la edad de los niños/as. Mientras que en la mortalidad neonatal prevalecen aquéllos vinculados con las condiciones congénitas y a la atención de la salud (de la madre y del niño/a), en la mortalidad post−neonatal tienen mayor impacto las condiciones ambientales y socio-económicas.

En la región de Latinoamérica, los países que encabezan el ranking por su elevadas TMI en menores de 1 año y en menores de 5 años son: República Dominicana, Bolivia y Guatemala, mientras que Argentina se ubica en el grupo de los países mejor posicionados en este indicador, junto a Chile, Uruguay y Costa Rica, aunque con tasas algo superiores (peores). Si bien la TMI guarda relación con el PBI per cápita de los países, se advierten excepciones como por ejemplo el de República Dominicana cuyo PBI per cápita está por encima del de Colombia y Brasil, pero duplica sus TMI. Asimismo, Bolivia duplica la TMI de Nicaragua, pero su PBI per cápita en promedio es algo superior. Mientras que el caso de la Argentina, Chile y Uruguay la situación es muy similar y consistente con el PBI per cápita promedio de dichos países”, reseña el informe difundido.