Río Cuarto | Ana Moglia

Ana Moglia: "El principal valor es la humildad, si no estás perdida"

Luego de una amplia repercusión en los medios nacionales, la escritora riocuartense presentó Después de la tormenta en la Feria del Libro. Se trata de su segundo material reeditado por Editorial Planeta

La conferencia de la escritora Ana Moglia fue presentada por la locutora Mabel Sánchez. 


Foto: Matías Tambone.

 

Luego de un amplio recorrido por los medios nacionales, Ana Moglia presentó ayer Después de la tormenta en la Feria del Libro Juan Filloy. Se trata de su segundo material reeditado por editorial Planeta, gracias a la que ha conseguido una notoria repercusión. En diálogo con Puntal, la escritora riocuartense contó cómo está viviendo este momento particular, y dijo que el valor principal para desarrollar una carrera es la humildad.

-Después de la tormenta está teniendo una gran repercusión a nivel nacional, ¿había llegado tan masivamente con otro libro?

-Con el anterior, La ruta de los sueños, hubo una gran distribución del libro. Es decir, ese libro fue el primero en distribuirse en todo el país. Pero lo que observé con Detrás de la tormenta, que no me había pasado con el anterior, es tener tanta repercusión. Me han llamado para hacer entrevistas de todos lados. No he parado en este último tiempo. El último fin de semana estuve en Paraná (Entre Ríos) y también me hicieron notas. Me sorprendió la repercusión. Una presume que, al estar en esta editorial (Planeta), puede venir una repercusión mayor. Por otro lado, hemos estado en muchas ferias, pero eso tiene que ver con el caminito que una viene haciendo. Es algo que se logra con paciencia y con los pies sobre la tierra, eso no se puede perder nunca de vista.

-Se están por cumplir 10 años de la publicación de su primer libro…

-Sí, fue en noviembre de 2012. Salió Al otro lado del océano. Si bien parecen muchos años, es relativamente poco tiempo. Se habla mucho de los sueños y siempre digo que hay que trabajar un poquito para que se cumplan. No hay que verlo como un sacrificio, sino como un esfuerzo. El sacrificio suena a algo negativo, por eso yo prefiero hablar de esfuerzo y disciplina. Asimismo, siempre hay que estar con los pies sobre la tierra, si no, se corre el riesgo de que afloren egos que son terribles y que se vuelven en contra.

-De alguna forma, lo que le está pasando, con tanta repercusión nacional, es una prueba de fuego…

-Mi mayor tesoro son mis lectores. Me detengo, los escucho y hablo al mismo nivel que ellos. A mí se me ha cruzado de todo. Me he encontrado con gente que me ha dicho que no se animó a traer los libros para que se los firme porque no querían molestarme, por ejemplo. También gente que se sorprende porque le respondes un mensaje. Cómo no voy a responder, si al otro día me vuelvo a levantar a las 6 de la mañana como todos los días. Eso permite disfrutar más, porque compartís la alegría con ellos. Es un camino en el que nunca terminás de emocionarte. En cada presentación la gente se emociona, y yo la vivo como si fuera la primera.

-¿Qué implica el reconocimiento y la masividad? Si bien usted no empezó a escribir con la premisa de ser masiva, el lograrlo debe generar una gran satisfacción…

-Tengo dos cosas muy claras. Una tiene que ver con que nunca voy a escribir usando un seudónimo porque no puedo ser Ana en un lugar y otra en otro espacio. Soy la misma persona en roles diferentes. La otra cosa es que no voy a escribir para guardar las cosas en un cajón. Siempre hay un mensaje que vos querés que llegue a una, mil o cien mil personas. Por las devoluciones que me hacen los lectores, me doy cuenta que a alguien le llega el mensaje por algún lado. Puede gustar o no gustar, porque sobre géneros no hay nada escrito. Lo importante es que la gente lea. La relación con los lectores es muy buena desde el momento en el que vos estás a la altura de ellos. Es muy fácil perderte por un rato, pero si una tiene las cosas claras, eso no pasa. Además, es algo que a mí me molesta como lectora. No podés escribir en difícil para parecer mejor escritora, una tiene que escribir simple, que no significa vulgar. Que te lea alguien que nunca leyó y que de esa manera se inicie en el camino de la lectura, ya está, misión cumplida. El valor principal es la humildad, si no estás perdida.

-Ahora está con la presentación de Después de la tormenta, en su reedición a través de Planeta, pero me imagino que no para…

-No, no paro en todo el día, pero por mi trabajo. El libro salió en agosto. Es una reedición de Después de la tormenta, que es un desprendimiento de La ruta de los sueños. Aclaro que es una reedición, porque el libro se había publicado originalmente con El Emporio. La verdad es que no he parado. Dejé algún fin de semana libre por compromisos familiares, ya que mi familia es mi prioridad. Me faltan varios viajes todavía. Tengo hasta fines de noviembre. Siempre destaco el cariño con el que te reciben. Al libro hay que acompañarlo. Siempre hay lectores nuevos. En cada lugar que visito, la experiencia es maravillosa. Mientras tanto, estoy con otra obra. De todas formas, yo soy cero arrebatada. No se puede publicitar un libro y al otro día decir que vas por el capítulo 20 de tu nueva obra porque lo estás pisando. Si bien estoy en otra obra, en este momento estoy acompañando a Después de la tormenta y lo voy a seguir haciendo.

-¿Qué tan importante son las ferias del libro que se realizan en distintos puntos del país?

-Las ferias del libro son importantes para una ciudad, más que para un escritor. Que en una ciudad o pueblo organice un evento cultural que sea sobre libros es muy importante. Sea de las características que sea. Obviamente, algunas están más cuidadas que otras. Hay algunas que miman al lector. Son muchos los factores que influyen para que una feria se impecable. Me refiero a organización, tiempo, prolijidad, el lugar en el que se hace y demás. De todos modos, cualquier evento que esté destinado a hacer visible los libros, bienvenido sea. Las ferias nunca son un gasto, son una inversión y hay que verlo desde ese punto de vista. Una ciudad, además de sus construcciones, tiene que darle lugar a la cultura.

-¿Quiénes fueron los primeros que confiaron en usted hace 10 años cuando lanzó su primer libro?

-Mi familia. Mi esposo y mis hijos. Su forma de ayudar fue aceptando que esto era lo que a mí me hacía feliz y punto. Un lema en mi casa es respetar lo que a cada uno le gusta, porque eso es lo que nos hace bien. Esa es la mejor ayuda, que cada uno tenga su espacio para hacer lo que le gusta. Suena como muy simple, pero no siempre se da.

-Como si fuera poco, también le tocó atravesar un duro momento producto del Covid-19, ¿cuánto hace de su recuperación?

-Hizo un año en junio. Hace poco terminé con los últimos estudios porque la recuperación fue muy difícil, por la gravedad del caso. Siempre hice todo lo que me dijeron con respecto a los estudios. Acá estamos, seguimos adelante.