“Ancestras” es un programa impulsado por la licenciada Mónica Navarro, quien es autora del libro “La gerontología será feminista”.
Este proyecto fue desarrollado desde 2018 por la Secretaría de Extensión y Bienestar Estudiantil de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Navarro se presentó en la ciudad en noviembre de 2019, en el Espacio Illia, con una concurrencia de dos mil personas para conversar acerca de los sesgos de la vejez.
“Ancestras” comienza a funcionar en Río Cuarto en el Espacio Illia con el objetivo de generar encuentros de intersección académica, cultural y de participación social para la promoción de “vejeces” libres de discriminación de género y edad.
Las mujeres se reúnen en talleres intergeneracionales y jornadas sociocomunitarias orientadas a promover el acercamiento de los saberes que cada una de ellas desarrollan desde su participación en la sociedad.
Cada idea que se concreta en los talleres sobre el género y la edad es visible a través del arte y diversas prácticas culturales. Se trata de la construcción de un puente entre la academia y la sociedad con el objetivo de compartir saberes sobre géneros y vejez, muchas veces frente a las miradas prejuiciosas hacia las longevas.
“Estoy en ‘Ancestras’ desde el comienzo y para mí fue un antes y un después porque estoy conociendo, aprendiendo y defendiendo a la mujer en todos los sentidos” , dijo una de las participantes del programa.
Otra de las mujeres remarcó la importancia de conversar y escuchar a cada una de las integrantes: “Cada mujer tiene un bagaje de vida, una historia y un accionar en cada aspecto, nos enriquecemos juntas”.
Cynthia Bocchetto, quien se encarga del taller, dijo: “‘Ancestras’ es nombrar a las adultas mayores, desafiando el lenguaje empezando por construir esta palabra inexistente hilando saberes, cuerpos y territorios atravesados por la memoria” y agregó: “Queremos emerger a nuevas representaciones del envejecimiento femenino y habilitar un espacio nuevo para las terceras generaciones”.
Los talleres se realizan de manera semanal todos los viernes de 14 a 16 en el Espacio Illia.
Bocchetto destacó: “Muchas de ellas son las pioneras que sembraron la semilla de esta lucha de las mujeres”.
Las mujeres remarcan muchísimo el estar en grupo, el sentirse unidas frente a la desigualdad que vivieron y viven actualmente.
“No pienso nunca dejar esta lucha, más ahora que puedo alzar mi voz con convicción y con mis compañeras. No quiero volver a permitir comentarios negativos de la sociedad”, dijo una de las ancestras.
El rol de la mujer con el paso del tiempo
Muchas de ellas recuerdan las distintas vivencias que pasaron respecto de ser mujer hace varios años.
“A la mujer no se le permitía estudiar, muchas trabajábamos por nuestra cuenta y así nos solventábamos”, comentaron las participantes y destacaron que ahora es distinto: “Hay una gran diferencia entre lo que es ser mujer ahora y antes. Hay una disgregación hacia la mujer”.
“Yo me siento orgullosa de haber empezado a trabajar con 14 años, tenía mi sueldo y yo me compraba cada cosa que quería”, remarcó una de las ancestras.
Bocchetto hizo hincapié en una de las campañas que estuvieron presentes: “Esta boca es mía”, la cual expresaba “No soy abuela, sino una ancestra”, en la que ellas elevaban sus voces frente a sus deseos y a su forma de vivir.
“Nos sentimos identificadas con el discurso de la otra y las que no compartieron estas vivencias aprenden y acompañan a otras”.
Representación en el Foro Mundial de Derechos Humanos
Las mujeres participaron de este encuentro y realizaron una declaración acerca de lo que es el grupo de “Ancestras: saberes, género y edad” de Buenos Aires y Río Cuarto.
En su declaración expresaron: “La vejez es como cualquier etapa de la vida por momentos difícil y en otros no tanto, pero no más complicada que otras ya vividas como la vida misma. La vivimos con un femenismo despierto y en lucha en el que también participamos las viejas”.
Además las mujeres manifestaron su satifacción frente a lo que hoy es su realidad: “Estamos conscientes de cómo el patriarcado nos moldeó y limitó nuestras vidas, pero estamos felices porque ahora se oyen nuestras voces transformamos el dolor en aprendizaje y lucha”.
Se autodefinieron como mujeres del pasado, presente y futuro remarcando así su participación activa en talleres intergeneracionales y jornadas sociocomunitarias.
“En este nuevo camino encontramos amigas y compañeras con los mismos intereses, necesitamos poder seguir decidiendo sobre nuestras vidas”, dijeron las mujeres en el Foro y agregaron: “Nuestro motor vital hoy es la trascendencia, deseamos dejar semillas, compartir y conocer otros modos de vivir la vejez”, apuntaron.
En su declaración también agregaron: “No hemos podido saber cuánto valemos, nos han negado esa experiencia hasta que pudimos acercarnos a otras mujeres y darnos cuenta de todas las similitudes que teníamos en común y cuántas cosas que quizás estaban dormidas en nosotras, queremos recuperar nuestra identidad y voz”.

