El 2021 será recordado por Belem Bevilacqua como un año de continuo aprendizaje, de grandes experiencias, producto de haberse convertido en la primera mujer cordobesa árbitra en firmar un contrato profesional con la Asociación de Fútbol Argentino.
En esta incipiente y prometedora carrera (lo de incipiente es sólo en el ámbito profesional, ya que lleva once años dirigiendo en la LRFRC) ha tenido acción en dos partidos.
Su debut se produjo el 18 de abril en Juventud Unida de San luis 1 - Ciudad Bolívar 0, como cuarta árbitra. Una función que requiere estar atento a todos los detalles, los del partido y los de la periferia, sumado al diálogo siempre complejo con entrenadores y jugadores suplentes en los bancos.
Tras ese partido, y ya como asistente, le tocó jugar en el Miguel Sancho de Córdoba en el triunfo de Racing por 2 a 0 ante Sportivo Belgrano de la última fecha, el 7 de junio.
La charla comienza con este intercambio de roles que se produce en el cuerpo arbitral buscando la mejor versión de cada uno.
“A veces nos mandan de cuarto árbitro, a veces de árbitros asistentes (jueces de línea), son otras filosofías de trabajo. Nosotros en la Liga conservamos el hecho de que cuartos árbitros sean chicos nuevos y en AFA pasa diferente. El cuarto ya es ‘arbitro suplente’, en esta primera instancia nos explicaban que nos hacen pasar por todos los roles para ver en cuál te sentís más cómodo y les sirve a ellos también”, precisa.
-Dirigiste como asistente Racing de Córdoba y Sportivo Belgrano de San Francisco de la fecha pasada del Federal A. ¿Cómo fue esa experiencia?
-Fue un partido súper movido, una cancha hermosa, que era prometedora del partido que fue. Lo pude disfrutar, más allá de que al primer minuto estaba un poco tensionada, pero lo disfruté mucho.
-Específicamente, y al margen de lo que vemos, ¿cuál es el rol del cuarto árbitro?
-Siempre charlamos de que estar acostumbrado a estar de árbitro principal se hace muy complejo, ya estar quieto, como que todo el tiempo querés hacer algo, más allá de demostrar que estás trabajando bien, es todo el tiempo querer que no se te vaya nada de control. La tarea es amplia en lo que es la teoría, aunque después cada árbitro hace la bajada sobre cómo le gusta que trabajes. Hay árbitros que te piden que no hables con los bancos, sino que lo acomode el primer asistente, otros te piden que los bancos sean tuyos. Por eso es diferente con el árbitro principal que te toque. Es poder controlar las cuestiones reglamentarias, que todos tengan barbijo, que haya sólo una persona parada dando las indicaciones, cualquiera pero solo una. El controlar que las entradas en calor no sean de más de seis jugadores, cuestiones previas desde que se llega al terreno de juego y empieza la parte más administrativa de carnets, planillas y demás. Verificar que estén las personas que correspondan con sus acreditaciones, después también controlar a los alcanza balones, camilleros. El árbitro muchas veces te da la responsabilidad de que hables con ellos en la previa del partido y explicarles cómo querés que trabajen, controlarles la indumentaria, que no sea la misma de los alcanza balones y la de los sustitutos. Esas cuestiones previas al partido que llevan a que salgan bien otras cuestiones. Después, en el partido, controlar que los bancos estén tranquilos, que te puedas acercar siendo amable a calmarlos, cuando sea necesario, también avisamos por si pierden la cuenta el tema de las tres interrupciones para hacer los cinco cambios para que no se confundan. Y, en lo que respecta al juego, también depende del árbitro principal para ver cuántas facultades te da para intervenir en esas zonas ciegas que les llamamos, si el balón salió o no, quién lo tocó por última vez, es en la zona de los bancos visitantes y la controla el cuarto. Es una función amplia y está bueno para implementarla acá.
-Con la Eurocopa ya empezada y la Copa América, ¿observás el arbitraje internacional para copiar ideas y demás cosas?
-Sí, obviamente. Cuando uno empieza a vestir la camiseta de árbitro mirás con otros ojos todo lo que es procedimiento, ubicación, más que nada eso. Después todas las capacitaciones que tenemos son jugadas que se toman para evaluar cómo la resolvió el árbitro en cuestión. No como una crítica, sino para un aprendizaje; por ejemplo: “Tal gol no lo cobró, pero si hubiese estado ubicado en un mejor lugar lo podría haber hecho”, cosas así. Después de los partidos siempre comentamos, en los grupos con colegas, más allá de que a uno le gusta el fútbol, veo permanentemente y mucho más con este tiempo de virtualidad.
-¿Tomás ejemplos, más allá de lo reglamentario, de árbitros de otros deportes?
-Tengo muchas amigas árbitras de básquet; yo practiqué también hasta el año pasado handbol y lo que sí noto es que en el resto de los deportes los jugadores se saben a rajatabla el reglamento. Entonces cuando te van a protestar alguna cuestión te lo hacen con el reglamento en la mano; después, lógico, podés tener diferente visión. Esa es la cuestión que más cambia en comparación con el fútbol. Es tan amplio el reglamento y tiene tantos grises que los aprendés cuando te estás capacitando. Sigo mucho también futsal, fútbol de playa, que también están dentro del fútbol, con diferencias claro, pero que te pueden dar herramientas para lo que es un partido de cancha grande.
-El VAR está en eterna discusión y más en Sudamérica, ¿pensás que está en una etapa de aprendizaje aún?
-Yo creo que sí, falta por ahí aceitar esto de que sea más ágil todavía, con ese tiempo que se tiene que tomar el árbitro para revisar la jugada y también cada árbitro se maneja diferente. Algunos dependen al cien por cien del VAR y confían en lo que les dicen y otros que piensan lo contrario. La función del VAR es decirte que estés atento ante una posible jugada de penal o de expulsión y te dan las herramientas para que vos te fijes. La continuidad es lo que te ayuda a que salga todo mejor; en este proceso pasa lo mismo, al no tenerlo en nuestra Liga hace que quieras o no tengas que arrancar de nuevo en cada partido.
-Es una profesión multidisciplinaria la del árbitro hoy, con lo físico, mental, reglamentario, lo psicológico, ¿cómo hacés para convivir con el error?
-Yo en algún momento acudí al psicólogo deportivo, cuando tenía situaciones que me costaba resolver y es de mucha ayuda. Concurrí a Walter Abregú, que es un licenciado de Córdoba que trabajaba con otros árbitros y tenía muchas herramientas para trabajar conmigo y me daba herramientas para resolver. Se hacen también trabajos de campo para resolver conflictos, lo pude hacer y es súper fructífero, da muy buenos resultados.

