Río Cuarto | Archivero

Con actividades, buscan revalorizar el rol social del archivero histórico

Inés Farías, a cargo del Archivo Histórico del convento San Francisco Solano, resaltó el potencial de la digitalización pero señaló que no se compara con poder acceder a los originales bien cuidados por la información que transmiten. A las 18.30, habrá una charla

El archivero se forma profesionalmente en la universidad y está capacitado para organizar y resguardar el patrimonio documental.

 

El archivero brega por la historia local.

 

Con motivo de celebrarse hoy en Argentina el Día del Archivero, el Grupo Amigos del Archivo Histórico del Convento San Francisco Solano llevará a cabo esta tarde una actividad para la que ha invitado a los tres Archivos Históricos de la ciudad, en una charla de divulgación y a la vez, como una forma de rendir homenaje a los archiveros y encargados de archivos.

Los promotores de la iniciativa sostienen que el motivo principal se orienta a destacar la labor de quienes resguardan el patrimonio y la historia de las instituciones y, a la vez, hacer presente en la sociedad la importancia de los archivos históricos y sus servicios, así como recordar a quienes a través de la historia en Río Cuarto y la región, desde sus respectivas instituciones, han contribuido con sus aportes, investigaciones y dedicación, a sentar las bases en unos casos y a afirmar las bases en otros, para consolidar los fondos de los actuales Archivos Históricos con los que cuenta la ciudad.

Inés Farías, directora del Archivo Histórico del Convento San Francisco Solano “Fr. José Luis Padrós ofm", explicó a Puntal que la iniciativa busca revalorizar el rol de sus pares y reconocer la importancia de bregar por tal patrimonio. “Nosotros decimos que los archivos no solo son útiles para la historia, sino también para muchísimos otros aspectos. Son útiles para la investigación, por ejemplo permiten conocer cómo se sucedieron las sequías históricas en nuestra región. Para la medicina, al momento de indagar sobre pestes o enfermedades que proliferaron en nuestra zona, como así también en varios aspectos más”, señala Farías. Al mismo tiempo, considera que los archiveros se encuentran “un poco relegados” en cuanto al reconocimiento por el rol social que cumplen y se muestra abierta a las nuevas tecnologías pero resalta que nunca va a poder igualar el valor que tiene un documento original bien cuidado. “Bienvenida la digitalización. Nosotros tenemos digitalizados 1.300 documentos, desde la llegada de los franciscanos hasta 1.914 cuando dejan la pampa y vienen los salesianos, todo ello se puede encontrar en un sitio web. Pero es necesario e imprescindible aquel ‘papelito amarillo’ de más de 100 o 200 años, porque demuestra rasgos, como la fuerza de la tinta con la que esa persona escribió o firmó, muestra el color de la tinta, muestra si el papel ha sido de trapo como se hacían antes”, indica Inés. Para agregar: “En nuestro Archivo está desde el papel de una carta del cacique de Mariano Rosas, bastante rústico, hasta el papel de la carta de la embajada de Francia en la que se reclamaba por unos niños que se habían llevado cautivos los indios. Ese papel francés es blanco, transparente y con un sello que realmente se destaca. O sea, hay muchas cosas que comunican y que la imagen digital no muestra”.

Actividades

La actividad está programada para esta tarde, desde las 18.30, en una sala del Colegio San Buenaventura y consiste en una conferencia de divulgación denominada “Los Archivos Históricos de la ciudad de Río Cuarto” para la que han sido invitados el Archivo Histórico Municipal -que ha recibido la reciente denominación de “Carlos Mayol Laferrere”- y expondrá acerca del mismo la archivera Claudia Verónica Carignano; el Archivo Histórico Diocesano y su director, presbítero Marcelo Ariel Franzone; y el Archivo Histórico del Convento San Francisco Solano “Fr. José Luis Padrós ofm" con la exposición de la licenciada Inés Isabel Farías, coordinadora del Grupo Amigos y directora del Archivo, en uso de licencia.

Cada uno de los archiveros, además de brindar una reseña y los servicios que presta a la sociedad, destacará a sus principales referentes, historiadores e investigadores que en sus respectivas instituciones sentaron las bases de esos archivos. De este modo, el Archivo Histórico Municipal destacará la labor de Carlos Mayor Laferrere; el Archivo Diocesano, la de sus dos principales historiadores, monseñor Juan Bautista Fassi y el presbítero Ignacio Miguel Costa; por su parte, el Archivo franciscano destacará los aportes de fray Quirico Porreca en los inicios y la del fr. José Luis Padrós en años más recientes.

¿Por qué se celebra hoy el Día del Archivero?

El día nacional del Archivero ha sido instituido para recordar el aniversario de los antecedentes que dan lugar al actual Archivo General de la Nación: el 28 de agosto de 1821, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez y su ministro, Bernardino Rivadavia, dispusieron por decreto la creación del Archivo General de la Provincia de Buenos Aires, con sede en la Manzana de las Luces. Allí se reunieron todos los archivos públicos existentes en ese momento en la ciudad de Buenos Aires desde su fundación hasta esa fecha.

"La conservación de los archivos de un país asegura sin duda su Historia. La materia y los documentos más exactos de ella, con el arreglo y la clasificación por ramos y épocas de los antecedentes de las distintas oficinas que hacen el servicio de una administración, contribuyen a un tiempo a la prontitud y al acierto del despacho”, expresaba el decreto de 1821 en relación a cómo organizar los archivos.

Y agregó: “El gobernador no puede desinteresarse de las reclamaciones que se elevan diariamente contra el Estado actual de casi todos los archivos y casos de gravedad y frecuentes ponen de manifiesto la justicia con que se reclama”.

“Por otra parte la multiplicación de archivos, lejos de facilitar el servicio que ellos deben prestar, contribuye sólo a aumentar los costos y a alejar de la vigilancia de la autoridad las omisiones que se cometen”.

Tras la federalización de la ciudad de Buenos Aires en 1880, el organismo pasó a tener su nombre actual y su sede fue el edificio donde había funcionado el antiguo Congreso Nacional. La documentación que reúne el archivo abarca desde el periodo colonial hasta la actualidad. Incluso el fondo documental “Virreinato del Río de la Plata” ha sido reconocido por la Unesco.