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Copenhague recibe la primavera tras una prematura cuarentena

Dinamarca fue de los primeros en cerrar las fronteras y las aulas en Europa. Una periodista riocuartense contó cómo retornan a la actividad en primavera

Los últimos cinco años, Andrea Pomilio los pasó tomando aviones. Habituada a buscar trabajos temporarios aquí y allá, esta periodista riocuartense de 35 años se las ingenió para conocer buena parte del planeta aunque, como ella dice: “Cuanto más viajás, más grande se te hace el mundo, y hay más por conocer”. Dinamarca era para ella un lugar familiar. Hace dos años estuvo viviendo durante 6 meses en el país nórdico. Esa temporada no le alcanzó para adoptar un idioma intrincado -“tiene algún parecido con el alemán y es muy difícil de aprender”-, pero sí para enamorarse del lugar y fantasear con hacer escala allí otra vez.

Con esa idea aterrizó en la capital, Copenhague, los primeros días de marzo. Experta en marketing, había llegado con una promisoria oferta de trabajo que se hizo añicos con el parate mundial que generó la pandemia del coronavirus.

“Al día siguiente de llegar acá se instaló la cuarentena. Dinamarca fue uno de los primeros países en Europa en cerrar sus fronteras y sus escuelas: fue el 11 de marzo”, apuntó ella en la charla con Puntal.

El plan de Pomilio consistía en alquilarle una habitación a un joven chileno que iba a dejar temporariamente su alojamiento para recorrer Europa. Pero la pandemia metió también ahí la cola: “A la semana, él estaba de vuelta acá”.

Al día siguiente de llegar acá se instaló la cuarentena. Dinamarca fue uno de los primeros países en Europa en cerrar sus fronteras y sus escuelas: fue el 11 de marzo Al día siguiente de llegar acá se instaló la cuarentena. Dinamarca fue uno de los primeros países en Europa en cerrar sus fronteras y sus escuelas: fue el 11 de marzo

Como llegó del extranjero, tuvo que hacer la cuarentena obligatoria. “Fue muy considerado con todos. Estaba encerrado en su pieza y cuando tenía que salir de la habitación todos nos movilizábamos para evitar cualquier riesgo”.

Acabaron viviendo siete personas en el mismo alojamiento: 6 argentinas y el viajero chileno. Andrea cuenta la anécdota con una sonrisa.

También se adecuó al nuevo panorama laboral. Mientras espera otra posibilidad en su rubro, rápidamente consiguió un puesto en una empresa de venta on line de productos de supermercados.

“Aquí hay mucha oferta de empleos y muy bien pagos”, comentó. El depósito al que ella asiste cada mañana le provee los materiales de protección que utiliza pacientemente, aunque aclara: “No todos lo hacen”.

Dinamarca está desperezándose de una de las cuarentenas más prematuras de Europa, para entrar en la primavera.

La primera ministra, Mette Frederiksen, no dudó en anticiparse a la crisis sanitaria mundial y ahora recoge sus frutos: su nivel de popularidad está en alza entre los pobladores y el país empieza a salir de una parálisis que, según apuntó Pomilio, nunca fue total.

"La danesa es una sociedad muy particular, acata lo que la ministra dice y son organizados. La gente pasa mucho tiempo encerrada por el frío, por eso en primavera le encanta salir así que se ve mucha gente en la calle, pero toman sus cuidados”.

Los barbijos son una rareza, apunta ella, y dice que el secreto es el aislamiento social.

En los parques la gente circula alrededor de los lagos en sentido horario. “En una oportunidad yo salí distraída y caminaba en sentido contrario y enseguida una mujer me lo hizo notar”, ejemplificó.

En los supermercados se mantienen las distancias y se respetan las líneas señaladas en el piso entre persona y persona.

Los últimos datos que muestra el sitio Rtve.es indican que hasta ayer Dinamarca registraba 10.136 personas diagnosticadas con coronavirus, con 7.689 recuperados y 506 fallecimientos. Cifras que contrastan con el catastrófico panorama de otras naciones en Europa.

Al igual que en Argentina, el 10 de mayo será para Dinamarca una fecha clave porque deberán decidir cómo continúan la vida.

Entretanto, hace dos semanas que la ministra Frederiksen dispuso el regreso a las aulas de los más pequeños: desde las guarderías hasta los alumnos de la primaria volvieron a las escuelas, evitando aglomeraciones.

Aunque no puede descartarse que los niños aún puedan contagiarse y llevar el virus a sus casas. El riesgo de incrementar las víctimas fatales es bajo. “Sus padres tienen entre 30 y 40 años, y los ancianos no viven con ellos, como en otros lugares”, describió la periodista.

Una de las claves para que la pandemia no se desboque en Dinamarca fue la gestión del transporte público. Pomilio contó que cuando se dispuso el aislamiento social, la afluencia en los colectivos cayó un 80 por ciento, lo que hizo que se dispusieran frecuencias mínimas. “Pero con el reinicio de las clases se incrementaron muchas más frecuencias de modo tal que los pasajeros no se amontonen”.

A la distancia, no pierde de vista lo que pasa en su país. “Allá también actuaron temprano y me parece perfecto: ese es el camino”, resaltó.

La diferencia entre la infraestructura sanitaria y los recursos de uno y otro país son evidentes, por eso ella señala que es clave que Argentina se concentre en la prevención y en resguardar a la población.

En Dinamarca, el Estado absorbe el 80 por ciento de los salarios de los empleados y un porcentaje similar de los alquileres. “Por eso la población acá está tranquila en su casa, sabiendo que no pierde nada; sé que en Argentina no es lo mismo, hay muchas familias que no sólo no tienen internet, por ejemplo, sino que tienen necesidades alimentarias”, recalcó.

Pomilio sigue con más preocupación el panorama en Argentina que el de Dinamarca, donde la pandemia muestra signos de estar en retirada.

“Allá no se sabe cuándo puede llegar el pico. Se decía que en mayo, después dijeron junio, nadie lo puede saber con claridad, por eso insisto: es fundamental que la gente se siga cuidando”.