Día de las infancias, que la inclusión sea real

Como cada año el tercer domingo de agosto, se celebra el Día de las Infancias, nuevo nombre con el que se conoce al popular festejo del Día del Niño. Sin embargo, en la Argentina muchos de ellos quedan marginados y sus derechos vulnerados

Que la meta sea trabajar en post de que el “Día de las infancias” sea realmente una celebración en la que se incluya y se respete a cada niño y niña.

 

Como cada tercer domingo de agosto, los niños celebran su día. El festejo tradicional por el Día del Niño se celebra en Argentina desde 1960 a partir de la recomendación de la ONU para que cada nación destine un día a promover el bienestar de niñas y niños con actividades sociales y culturales. Es una jornada donde niñas y niños son protagonistas y donde el juego y la recreación son también espacios de reflexión y ejercicio de sus derechos.

Día del Niño cambió a Día de las Infancias

Desde el año pasado, desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a través de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) decidieron cambiar su nombre a “Día de las Infancias”, para posicionar la diversidad de las vivencias de la niñez. Emplear el plural de “las infancias” permite dar cuenta de la diversidad que contienen, de las distintas dimensiones y de sus muchas complejidades también. Porque no hay un solo tipo de infancia, sino que hay tantas infancias como niñas y niños quepan en ellas.

Derechos vulnerados, una realidad que no se viraliza

Según el Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño en la Argentina (CASACIDN) y datos oficiales del INDEC, la pobreza infantil en Argentina indica que el porcentaje de niños y niñas pobres llega al 63%, cabe aclarar que la pandemia agravó un problema que lleva décadas creciendo.

Esta realidad pone de manifiesto algo ya sabíamos, los derechos vulnerados de los niños son demasiados. La salud, la nutrición, el acceso al agua potable, al acceso a una educación de calidad, una vivienda digna y cuidados adecuados, son algunos de los derechos que al serles restringidos imposibilitan y dificultan el poder acceder a futuras oportunidades.

Según la Asociación Civil Haciendo Camino, solo en el norte argentino el 40% de los niños y niñas sufren desnutrición, 54% vive en condiciones de hacinamiento, 43% de los hogares no consume agua potable, 67% de los hogares presenta materiales precarios en su vivienda, 32% de los hogares no tienen sistema de conservación de alimentos, 62% de las familias no tienen controles médicos al día, y 29% sufre inseguridad alimentaria.

UNICEF declaró en diciembre del 2020, que 4 de cada 10 hogares donde residen niños, niñas y adolescentes (alrededor de 2,1 millones de familias) afrontó una reducción en los ingresos. Y 1 de cada 5 enfrenta al menos una deuda, que en general es para comprar alimentos. Esta situación también profundizó el trabajo de adolescentes.

El trabajo infantil es otra de las consecuencias de la pobreza, ya que niños, niñas y adolescentes dejan la escuela para llevar dinero a sus casas, cuando la familia no tiene ingreso suficiente. De esta manera los niños tienen una inserción temprana en el mercado ilegal y de mucha explotación, sumado a que el trabajo infantil requiere salir de la escuela y eso tiene problemas en la vida adulta, en donde al no estar capacitado, nadie lo contrata.

Por otro lado, según fuentes oficiales, se estima que aproximadamente, más de 80.000 niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años en la Argentina, no cuentan con Documento Nacional de Identidad (DNI), viéndose imposibilitados de ejercer su derecho a la identidad y, en consecuencia, padecen la vulneración de otros derechos. Esto los vuelve presa fácil para las redes de trata, la violencia y el abuso. Además, por no tener Documento Nacional de Identidad (DNI), tienen dificultades para asistir a la escuela, se les complica acceder a un buen servicio de salud y no pueden recibir subsidios o asignaciones ya que son invisibles para el Estado.

Inclusión real

La inclusión va más allá de cambiar la letra o el nombre al referirnos al niño o a la niñez. La inclusión debe plasmarse en cada aspecto de la construcción de la identidad de cada uno de ellos. Derechos tan básicos como alimentarse, una vivienda digna, derecho a la identidad, a recibir educación de calidad, a jugar…

La inclusión pasa por entender que, así como hay niños y niñas que viven con sus familias, que en tiempos de pandemia tienen buena conectividad y buena conexión con sus docentes, que tiene acceso a alimentación de calidad, etc; Hay muchos otros que residen en hogares o residencias a la espera de que una familia los adopte; que hay niños y niñas que cuyos vínculos con el sistema educativo es precario; que su alimentación depende del Estado porque no tienen el acceso pleno a ese derecho, y muchas cosas más.

La inclusión real empieza cuando se de en la sociedad un cambio profundo, que cada niño tenga asegurado sus derechos fundamentales. Que en cada plaza del país haya juegos que se adapten a todas las realidades de infancias que existen, que el acceso para cada niño sea real. Que las rampas para niños y personas con movilidad reducida sean moneda corriente para que puedan acceder verdaderamente. Que las bibliotecas tengan una amplia variedad de libros con sistema de braille para todas las edades.

Que la educación realmente llegue a cada uno, que tengan las mismas posibilidades y accesos a las mismas herramientas para forjarse un futuro digno. El cambio debe ser mucho más profundo para que la inclusión sea real y que los derechos de los niños no sean vulnerados nunca.

Al celebrar hoy el día de las infancias, que nuestra miradas y acción esta puesta en los niños y niñas en situación de pobreza. Que sus primeros pasos, los de la tierna infancia, lo hagan en una Argentina que los mira, los incluye y protege su futuro con igualdad de oportunidades para ellos y ellas.

Que la meta sea trabajar en post de que el “Día de las infancias” sea realmente una celebración en la que se incluya y se respete a cada niño y niña de la república argentina. Solo así, será un feliz día de la infancia.

Por Julieta Varroni