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Hay que ayudar al agro para generar más dólares

El principal generador de divisas del país fue perdiendo terreno frente a Brasil por la seguidilla de políticas erráticas. Si bien inyecta fondos récords, ya no son suficientes para afrontar la crisis. Es necesario sumar a la minería y a los hidrocarburos

Hay una prueba contundente de que la vieja frase de que “con una o dos cosechas buenas” alcanzaba para revertir cualquier crisis ya no es aplicable en pleno siglo XXI en la Argentina. Las últimas dos campañas del agro fueron extraordinarias y así y todo la situación económica nacional es cada vez más delicada y hay cada vez menos margen de maniobra. El año pasado hubo un volumen de granos nunca antes logrado y este ciclo que está terminando, con menos toneladas pero aprovechando al máximo los precios récords de los commodities en el mundo empujados por la invasión rusa a Ucrania, concluye con ingreso de divisas récord: en apenas 5 meses las cadenas del agro liquidaron más de 15 mil millones de dólares, lo que representa el 30% del préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Solo en mayo ingresaron 4.231 millones de dólares. Esto muestra que hay un viento muy fuerte a favor de la Argentina a nivel internacional pero que no está siendo aprovechado por el cúmulo de dificultades que viene arrastrando la economía en los últimos años. Hay un tren que está pasando nuevamente. Incluso hay muchos economistas y analistas que coinciden en destacar que pocas veces hubo un contexto como este para el país.

Pero esa cantidad de dólares ya no alcanza. El país necesita encender otros motores que parecen dormidos desde hace tiempo y que tienen que ponerse a punto rápidamente para dar el salto necesario y sortear la coyuntura.

En apenas 5 meses las cadenas del agro liquidaron más de 15 mil millones de dólares, lo que representa el 30% del préstamo del Fondo Monetario.

El mundo demanda energía, minerales y comida. Todo lo que la Argentina debería estar ofreciendo en cantidad. Sin embargo, al mirar el desempeño de esos tres sectores se encuentra con que hay uno solo que está rindiendo pero por debajo de lo que debería.

En el encuentro nacional de la mesa de Juntos por el Cambio, que se realizó el viernes con eje en la producción y la agroindustria, hubo ricas disertaciones de especialistas y empresarios que solo algunos dirigentes pudieron aprovechar porque otros no estuvieron durante las ponencias. Pero allí se marcó, por ejemplo, la enorme ventaja que Brasil tomó respecto a la Argentina en materia de producción agropecuaria. Y lo que se repitió hasta el cansancio fue que la receta carioca no fue mágica, solo se enfocó en definir un rumbo y mantenerlo más allá del gobierno de turno. El área de Agricultura y Ganadería puede tener matices, pero solo matices. Por eso, cuando comenzó este siglo, Brasil exportaba gracias a las cadenas del agro unos 21 mil millones de dólares que en el último ciclo agrícola treparon a 122 mil millones de dólares. En cuanto al área destinada a granos, pasó de 37 millones de hectáreas en la campaña 1999/2000 a más de 72 millones el año pasado. En la Argentina el avance fue de 26 millones a 37 millones de hectáreas.

Todo esto tuvo un fuerte impacto en la producción de granos: en Brasil se incrementó 261% en los últimos 22 años al pasar de 83 millones de toneladas de granos a 300 millones de toneladas. En Argentina el salto fue bastante más modesto: pasó de casi 70 millones de toneladas a poco más de 140 millones. Es decir que en un comienzo la diferencia con Brasil era exigua y hoy la producción argentina es menos de la mitad de la de aquel país.

En 20 años la producción de granos en Brasil creció 261%, mientras que en Argentina ese porcentaje fue del 100%. La brecha es cada vez mayor.

En el encuentro del viernes último, el que se ocupó del contraste entre ambos países fue el productor agrícola Federico Boehler, quien a su vez trazó un paralelismo con el fútbol y terminó remarcando que Neymar le ganaba por goleada a Messi.

En definitiva, hoy el agro es el principal generador de divisas del país, pero su potencial está enormemente subaprovechado, lo que queda transparentado al contrastarlo con el avance brasileño.

¿Qué falta? Una macro más estable por un largo tiempo, sin dobleces, y con políticas que perduren más allá de quién esté en la oficina de Paseo Colón para facilitar más inversiones en el sector y contextos que alienten al crecimiento.

Los otros motores que Argentina necesita encender pronto son los de la minería e hidrocarburos. Estos últimos tal vez tengan fecha de vencimiento, pero la actual crisis mundial les dio un “waiver” y apareció algo más de hilo en el carretel. En la escalada de los precios de la energía, Argentina tiene recursos de sobra para abastecer el mercado interno y exportar para generar dólares. Pero resulta que no logra cubrir la demanda por falta de infraestructura e inversiones que debían realizarse hace años. Ahora surgió la emergencia del gasoducto Néstor Kirchner, que entró en el limbo de la Justicia por la polvareda que surgió desde adentro del propio Gobierno. Más allá de ese episodio, la obra debía estar en marcha hace años si hubiese existido planificación. Hoy, en vez de exportar gas y traer dólares, el país importa y saca los dólares que no tiene.

En minería pasa algo similar. Chile vive de los recursos de la Cordillera, que es la misma que tiene Argentina, pero, sin embargo, aquí no se obtienen esos fondos. La actividad, que exige un respeto por el ambiente muy importante, está en condiciones de aporar también fuertes sumas de divisas al país, pero para eso es necesario lo mismo que en los otros campos: políticas estratégicas sostenidas, algo que deberá empezar a definir posiblemente el próximo Gobierno y continuar los demás.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal