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Cáncer colorrectal, una enfermedad silenciosa que puede prevenirse con controles a tiempo

En el marco del Día Mundial del Cáncer Colorrectal, que se conmemora cada 31 de marzo, el especialista en oncología y oncohematología Víctor Ángel Bove advierte sobre la alta incidencia de esta patología, sus factores de riesgo y la importancia clave de la detección temprana a través de la colonoscopía

El cáncer colorrectal se ubica entre las principales causas de muerte a nivel mundial y, en Argentina, es uno de los tumores más frecuentes. Foto: CDC.gov

 

El cáncer colorrectal se ubica entre las principales causas de muerte a nivel mundial y, en Argentina, es uno de los tumores más frecuentes. Así lo explica a Salud & Ciencia el doctor Víctor Ángel Bove, especialista en oncología y oncohematología (M.P. 12287 – M.E. 6400/4663), quien además señala que tal enfermedad afecta al colon, es decir, la porción final del intestino grueso donde se forma y acumula la materia fecal.

“Después de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer es una de las principales causas de muerte, y dentro de los distintos tipos, el de colon ocupa un lugar destacado junto al de mama y el de pulmón”, sostiene.

Embed - Dr. Víctor Bove (M.P. 12287 – M.E. 6400/4663)

A diferencia de otras patologías digestivas, el cáncer de colon se desarrolla con mayor frecuencia en el intestino grueso y no en el delgado. Esto tiene una explicación biológica, pero también epidemiológica: en esta región del aparato digestivo es donde suelen formarse pólipos, lesiones benignas que, con el tiempo, pueden transformarse en tumores malignos.

“El 90% de los cánceres de colon provienen de un pólipo que inicialmente no genera síntomas y puede permanecer durante años sin ser detectado”, advierte el especialista.

En este sentido, Bove remarca que los hábitos de vida juegan un papel determinante en el desarrollo de la enfermedad. La obesidad, el sedentarismo, una alimentación pobre en fibras y rica en grasas, así como el tabaquismo, son factores de riesgo conocidos. A ellos se suma un elemento cada vez más estudiado: el estrés.

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“Hoy hay evidencia que indica que el estrés también puede aumentar la incidencia de cáncer en general, y del colorrectal en particular”, afirma.

Uno de los principales desafíos del cáncer de colon es que, en la mayoría de los casos, no presenta síntomas en sus etapas iniciales. Cuando aparecen manifestaciones clínicas, la enfermedad puede encontrarse en estadios avanzados. Sin embargo, existen señales de alerta que deben motivar una consulta médica inmediata.

Entre ellas, el especialista menciona la pérdida de peso sin causa aparente, el sangrado en materia fecal y los cambios en el hábito intestinal.

“Una persona que era constipada y comienza con diarreas, o viceversa, debe consultar. También si aparecen náuseas, vómitos o la sensación de evacuación incompleta, lo que llamamos tenesmo”, sostiene Bove.

Estos síntomas, aunque no siempre indican cáncer, requieren evaluación médica para descartar patologías de mayor gravedad.

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Prevención

La clave, sin embargo, está en la prevención y el diagnóstico precoz. En ese punto, la colonoscopía se posiciona como el estudio más eficaz. Se trata de un procedimiento que permite visualizar el interior del colon y, en caso de detectar pólipos, extirparlos en el mismo acto.

“No solo detecta el cáncer en etapas tempranas, sino que incluso puede evitar que aparezca”, explica Bove.

Las recomendaciones actuales indican que todas las personas deben realizarse una colonoscopía a partir de los 45 años, incluso sin síntomas. En algunos casos, como aquellos con antecedentes familiares de cáncer de colon, los controles deben iniciarse antes.

“Si un familiar directo tuvo cáncer a edad temprana, se aconseja comenzar los estudios al menos cinco años antes de la edad en que se diagnosticó ese caso”, precisa.

Uno de los obstáculos para la masificación de este estudio es su percepción negativa. La preparación previa y el carácter invasivo generan rechazo en parte de la población. No obstante, el especialista busca desmitificar este punto: “Hoy, la colonoscopía se realiza con sedación, el paciente no siente dolor ni molestias. Es un procedimiento seguro y rápido, cuyos beneficios superan ampliamente cualquier incomodidad previa”.

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Además, destaca que, a diferencia de otros controles como la mamografía, la colonoscopía no necesita repetirse con frecuencia anual si los resultados son normales. “Si el estudio no detecta pólipos, puede repetirse recién a los diez años. Y si se encuentran lesiones benignas, el intervalo dependerá del tipo y la cantidad”, explica.

En cuanto a las políticas de salud pública, Bove reconoce que aún falta mayor concientización social. Si bien existen campañas en el marco del Día Mundial del Cáncer Colorrectal, la visibilidad sigue siendo menor en comparación con otras enfermedades. “Eso está cambiando, pero todavía falta instalar en la sociedad la importancia de este control”, sostiene.

Finalmente, el especialista enfatiza un mensaje claro: la prevención salva vidas. Adoptar hábitos saludables, mantener un peso adecuado, realizar actividad física y, sobre todo, cumplir con los estudios de detección en tiempo y forma, son herramientas fundamentales para reducir la incidencia y mortalidad de esta enfermedad.

“Muchas veces, cuando el cáncer de colon da síntomas, ya está en una etapa avanzada. Por eso, hacerse una colonoscopía a tiempo puede evitar no solo un diagnóstico tardío, sino incluso la aparición misma del cáncer”, concluye Bove.

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