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"Para la psiquis, hay un antes y un después de un abuso sexual"

La psicóloga especialista en Psicología Jurídica y Forense Luciana Ghirardi explicó la complejidad que implica trabajar en la reparación de los daños ocasionados por un delito sexual, en la semana en que se condenó al exprofesor de tenis Ariel Gallero por abusar durante cuatro años de una alumna que tenía entonces 14 años

A pocas horas de conocerse la condena al exprofesor de tenis, Ariel Gallero, por el delito de abuso sexual contra una alumna de 14 años entre los años 2006 y 2010, la especialista en Psicología Forense y Jurídica, Luciana Ghirardi, analizó las profundas secuelas que las víctimas pueden arrastrar en muchos casos de por vida y cómo las circunstancias y la subjetividad de las personas pueden incidir en la reconstrucción de los daños psíquicos ocasionados.

“Se dan muchas situaciones de este tipo en las que niños, niñas y adolescentes transitan por estas circunstancias horrorosas de sus vidas”, comenzó explicando la especialista en diálogo con Puntal AM.

Ghirardi destacó que “hay una doble vertiente en el delito sexual. Por un lado, lo que se dio a conocer con la sentencia de este caso local de las últimas horas, y que tiene que ver con la Justicia, y que en esta oportunidad pudo accionar, porque no todos los casos claramente llegan a los tribunales. Pero, por otro lado, están todas las secuelas que dejan estos hechos a nivel psicológico, en cuanto a la integridad psicofísica de la persona. Es un cambio rotundo de la vida, hay un antes y un después de estos acontecimientos que incluyen delitos contra la integridad sexual”, advirtió la especialista.

Pero además, la licenciada en Psicología recordó que “atravesar un proceso judicial incluso implica revivir esas circunstancias del horror que se sucedieron durante el tiempo del delito. Y eso tiene que ver con los efectos del daño psíquico que se produce ante el abuso sexual. Mucho más cuando las circunstancias son reiteradas, que se sostienen en el tiempo y que incluye también como elementos importantes el tipo de vínculo entre las personas, las edades”, enumeró Ghirardi.

Por otro lado, destacó que “todo eso no sólo es parte de un expediente, sino que hay que hacer hincapié en una edad, una etapa de la vida, y una marca desde ese momento hacia el futuro. Además hay que contemplar la existencia de un recuerdo imborrable, que no es posible quitar o no recordar”.

Con respecto al camino de reparación de las víctimas, la especialista explicó que “siempre cuando trabajamos desde lo psicológico y desde un abordaje terapéutico, implica poder reparar, elaborar cuestiones traumáticas. Y en esto tenemos que tener en cuenta el caso por caso, la singularidad; no todas las personas responden de la misma manera. No todas las circunstancias de abuso sexual las podemos considerar completamente traumáticas; no todas pueden dejar un daño psíquico. Hay un efecto psicológico que irrumpe y modifica, por supuesto, marcando un antes y un después, como mencionaba antes”.

Singularidad

Ghirardi puntualizó que “para poder reparar, reelaborar, reconstruir, algo que ya está inscripto, tenemos que abordar caso por caso y la singularidad. Claro que hay casos y hechos mucho más graves. En este caso, el tiempo, las circunstancias, las formas, los medios que se utilizan para cometer el delito, deberán tenerse en cuenta para comenzar a trabajar desde lo terapéutico con un sujeto que fue posicionado en ese momento como víctima. Desde mi forma de trabajar y mi formación, cuando comenzamos a abordar una circunstancia así, lo que hay que deconstruir en ese sujeto es que deje de ser víctima, que es una posición pasiva, para poder comenzar a escribir otra historia a pesar de lo ocurrido; eso claramente es posible y no para todos es en el mismo tiempo”, enfatizó la psicóloga.

Por otro lado, consultada por la crisis que representó para la víctima del caso Gallero intentar volver a jugar en una cancha de tenis, Ghirardi destacó: “Cuando la víctima quiere volver a esas canchas y advierte que le desata una serie de síntomas es cuando se observa el impacto en el psiquismo que tuvo el abuso. Por eso no todos los sujetos tienen la misma respuesta y no todos reciben el mismo impacto”, explicó.

Respecto al rol del analista, la especialista destacó que “desde la pericia psicológica lo que se observa son los indicadores que dan cuenta en ese sujeto o que estuvieran asociados a una circunstancia de delito sexual. De ahí se puede valorar el daño psicológico o psíquico, de vivencia traumática o de respuesta ante esas circunstancias que puede ser lo sintomático”.

Por último, Ghirardi remarcó que “la consecuencia más severa es el efecto de un daño psíquico, que es la marca imborrable. Antes de ese hecho, la persona tenía una salud psicológica, física, integral y mental; posterior a esto, se modifica en esa psiquis algo. Y por eso no va a volver a tener la misma estructura psíquica que tenía antes de esa situación. Hay pacientes con tratamientos psicológicos o psiquiátricos de largo plazo o incluso de por vida, por impactos más devastadores. Hablamos de un tejido de la construcción como sujetos que es la sexualidad, que todos atravesamos; todos somos sujetos sexuales y es parte de la naturaleza biológica y psicológica”, finalizó.