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Familia Manzoni Vignolo: no sólo los une la sangre, sino la pasión por lo artístico

Se trata de Alejandro Manzoni, reconocido pianista; su mujer, Alejandra Vignolo, bailarina clásica del San Martín; y sus dos hijos: Valentín, quien es baterista, y Vicente, el joven que protagonizó "Piazzolla Futuro", la obra dirigida por Julio Bocca en el Teatro Coliseo

La familia Manzoni Vignolo.

 

La familia Manzoni Vignolo, conformada por Alejandro Manzoni, reconocido pianista; Alejandra Vignolo; Valentín Manzoni, baterista; y Vicente Manzoni, bailarín de danza contemporánea. Apuestan a vivir del arte.

Alejandra Vignolo vivió toda su adolescencia en la ciudad de Río Cuarto, donde realizó danza clásica con Patricia Lafalse. Terminó el secundario y decidió irse a Córdoba y estudiar Filosofía del Arte en la facultad.

“Un día en la Universidad vi un cartel que decía que había una audición para un taller de danza contemporánea. Yo no tenía ni idea, audicioné y entré”, recordó la bailarina.

Es así que luego de un tiempo transcurrido, Vignolo decide ir hacia el gran Buenos Aires y audicionar en un taller de ballet.

Un casting de danza contemporánea fue el encuentro de Vignolo y Manzoni, en el que nació el amor; no sólo son compañeros de vida sino de escenario, ya que Vignolo fue bailarina del Ballet San Martín y Manzoni fue pianista del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín.

“El arte para nosotros es un oficio, tiene que ver con la profesión y el trabajo, no con el hobby”, dijo Vignolo.

El matrimonio tuvo dos hijos, Valentín Manzoni y Vicente Manzoni, quienes manifiestan que desde pequeños se adentraron al mundo del arte.

Los dos hermanos siguieron los pasos de sus progenitores, sin imposición o presión de ellos, sino por su propia voluntad.

“Ellos lo acompañaban a su papá, iban a las actuaciones y a ellos les gustaba, lo disfrutaban. La danza y la música siempre estuvo vinculada con ellos, por algo decidieron seguir con el arte”, recordó la profesional.

Desde una edad muy temprana los dos dijeron que querían dedicarse al arte. Vicente de 19 años, por su lado, decidió seguir los pasos de su mamá y ser parte del Taller de Danza del San Martín, mientras que su hermano, Valentín de 24 años, se abocó a la batería, instrumento que siempre le había gustado desde pequeño.

Sobre Vicente Vignolo, su mamá apuntó a que fue muy sorpresivo para ella que su hijo quisiera bailar.

“Con Vicente improvisábamos juntos en el living de la casa mientras sentíamos la música. Lo disfrutábamos muchísimo”, señaló Vignolo.

Vicente Manzoni, frente a toda su labor y dedicación en las danzas, es el bailarín más joven en toda la historia del Ballet Contemporáneo del San Martín, con tan sólo 16 años ingresó a la compañía que codirigen Andrea Chinetti y Diego Poblete.

Su mamá emocionada dijo: “Yo me reflejo con Vicente en su pasión y en eso que es tan fuerte como la danza y subirse a escena”. Y apuntó: “Hay un cambio muy importante en lo cultural sobre el arte, es un campo muy avanzado hacia la libertad y hacia el despliegue de la identidad. Me emociona ver mucha gente joven en el Colón y en el San Martín”.

El legado del apellido Manzoni

Manzoni es un apellido importante en el entorno del arte, más precisamente de la música.

Cholo Manzoni, un excelente pianista como también su mujer y su hijo, Alejandro Manzoni, quien es el padre de Valentín y Vicente.

Alejandro Manzoni y Valentín Manzoni son maestros acompañantes en el Taller de Danza del San Martín.

Alejandro, a su vez, tiene representaciones con grandes artistas.

Su trabajo artístico también incorpora folclore contemporáneo, como así también la técnica jazzística. También es músico de la banda de su hijo Valentín.

Los cuatro integrantes de la familia se dedican del arte en sus distintos ámbitos.

Al estar en el mismo campo laboral, en varias ocasiones tuvieron la oportunidad de trabajar juntos y en otras completamente distintas.

“Cada uno tiene su proyecto con la energía puesta en el labor. El arte es difícil pero cuando uno tiene pasión y amor uno sigue apostando porque es vital y vinculado a una forma de vivir”, señaló Vignolo.

Uno de los primeros proyectos trabajados en conjunto nació en pandemia.

“El living se convertía en una sala de danza, corríamos todos los muebles, Ale ponía la música, yo iluminaba y mi hijo bailaba, grabamos el video y quedó seleccionada para una presentación”, señaló Vignolo.

La obra “Latido”, que nació en pandemia con video casero, fue la escena individual que realizó Vicente Manzoni en el teatro.

La música de la primera parte de la obra la realizó su hermano Valentín y su mamá realizó la asistencia coreográfica y artística.

“Lo disfruté tanto, ir los domingos a función con mis dos hijos, merendábamos antes e íbamos a trabajar”, señaló la profesional.

Mientras que Vicente señaló que, además de ser un disfrute compartir con su familia, es también enriquecerse del que está al lado y apuntó a que su mamá y su papá siempre los escucharon a ellos y a sus intereses.

“Mi mamá siempre desde chiquitos nos escuchó y le interesaban nuestros pensamientos y lo que nosotros sentíamos”, dijo Vicente.

Los jóvenes recibieron educación primaria en un colegio privado bilingüe y luego el secundario, en un colegio público para tener más tiempo en la formación artística, ya que desde temprana edad ellos querían vivir del arte.

“Siempre pensé en que existía la posibilidad de vivir del arte, mis papás son un claro ejemplo”, acentuó el joven.

El despertar artístico es natural pero a su vez apuntó que en su casa en cualquier fecha festiva se cantaba, se bailaba y la música era una más en la mesa, por lo que estaban muy acostumbrados al ambiente.

Vicente Manzoni con tan sólo 16 años entró a la compañía de danza del San Martín, pese a que en realidad sólo se podía siendo mayor de edad.

Pero su talento y sus vínculos dentro del ambiente lograron que él pudiera entrar antes.

“Vos sos el hijo de… pero nunca hubo una presión, sino todo lo contrario, hay un vínculo de ellos con el entorno muy sano y respetuoso. Yo me siento en un espacio muy familiar”, subrayó el joven.

Vicente se presentó y protagonizó en el Teatro Coliseo un espectáculo en homenaje a Ástor Piazzolla, una obra dirigida por Julio Bocca.

El joven apuntó que aunque siempre quiso vivir de la danza, no cierra puertas a otras ramas.

“Mi mamá lee muchísimo con su profesión y a mí me interesa la filosofía y la historia. Podría estudiar arquitectura, me iba bien matemáticas y es, de algún modo, un arte”, nombró Manzoni.

Pese a vivir en el gran Buenos Aires, el joven apuntó a que no hay tantos espacios para la danza contemporánea, pero que uno tiene que hacer lo que ama y lo que le sale bien.

Siendo tan joven y tras ya haber realizado distintas obras de gran reconocimiento en la Capital Federal, Manzoni dijo: “Me llena de emoción todo esto de la exposición de lo artístico y me encanta este estilo de vida aunque una semanita de descanso es lo que necesito para seguir recargando pilas”.

Él está trabajando en la compañía del San Martín, a la cual nombra como una gran oportunidad para él y que es fruto de todo lo que trabajó y se esforzó para su futuro.

“El arte es para nosotros un oficio, tiene que ver con una profesión y no con algo lúdico o un hobby. Vivimos de lo que amamos y nos apasiona”.

Manzoni finalizó y se dirigió a quienes quieran dedicarse al arte: “En Buenos Aires hay muchísimo talento, ya que viene mucha gente del interior. Tenés que destacar, por lo que hay que esfozarse mucho y disfrutar lo que amás”.