Paola Ducculi: La artista que se inspira en el aire puro de las sierras
Paola Ducculi es una artista de 50 años, quien actualmente vive en Valle de Pancanta, en la provincia de San Luis.
Villa El Chacay fue su hogar durante varios años. La localidad se encuentra en las Sierras de los Comechingones.
Su amor por las sierras y el monte nativo la llevó a vivir grandes aventuras, como así también la tranquilidad que brinda el valle de Traslasierra.
La artista lleva 25 años como escultora, aunque todo comienza con su madre, quien vio habilidades en ella en lo artístico.
Desde pequeña participaba en talleres de dibujo y pintura, por lo que su camino siempre fue y será el arte.
Ducculi decidió estudiar Diseño de Interiores en la Escuela Superior de Bellas Artes Líbero Pierini en la ciudad de Río Cuarto.
“Cuando estaba por terminar la carrera, conozco a uno de los profesores, quien es escultor, Eliseo González, y él me invita a un taller”, comentó la artista haciendo hincapié en que en ese momento había conocido lo que iba a ser su gran amor: realizar esculturas con cerámica.
Tan significativos eran el disfrute y la pasión que sentía la riocuartense creando esculturas que ella pasaba horas y horas, incluso llegó a dormir allí en el taller.
A sus 22 años ya había realizado rostros, vasijas y otros elementos en cerámica. Ya más avanzada con la técnica, empezó a trabajar figuras humanas, en especial, femeninas.
No obstante, la escultora no se sentía parte de la ciudad, por lo que desde su juventud supo que ella pertenecía a la naturaleza.
“Me hacía escapaditas a las sierras, a los lagos, a la naturaleza viva. Necesitaba salir de la ciudad”, señaló Ducculi, quien a sus 24 años decidió salir de la zona urbana y dirigirse a Cerro de Oro, en cercanías de Merlo.
“Me gusta estar en pueblos chicos, siento una conexión muy similar entre las localidades que voy eligiendo para quedarme a vivir allí”, destacó Ducculi.
Allí fue donde comienza a construir su propio taller, con su horno a leña, materiales y herramientas para poder crear sus esculturas y además un lugar donde los turistas podían ver sus creaciones.
Tras quedarse instalada allí por varios años, Ducculi fue mamá de tres hijos, Yumbel, Azul y Lilen, quienes iban a escuelas rurales en las que la artista comenzó a dar talleres de cerámica y de arte.
Ducculi también enseñó a personas con discapacidad sobre el arte y lo que representa esta disciplina como manera de expresión.
El arte favorece la inclusión, la autoestima, la timidez, entre otras cuestiones que permiten un mejor desarrollo en los niños y adolescentes.
“Los chicos venían y estaban felices, con ellos vi la parte sanadora del arte, fue algo maravilloso”, enfatizó la artista.
Facundo fue uno de sus alumnos y el arte le brindó grandes herramientas para su desarrollo personal y a su futuro, ya que luego de las clases con la artista decidió estudiar en la Escuela de Bellas Artes.
Estuvo presente en un encuentro de artistas profesionales del país en el que él expuso sus obras.
Además, otro de sus alumnos, Marcelo, sufría convulsiones constantemente y pintar lo calmaba.
“Él me decía que podía ser él con el arte, así que iba a su casa y pintábamos y dibujábamos, pasamos tardes y tardes y lo más increíble de esto es que sus convulsiones ya no eran constantes”, dijo Ducculi y sumó: “Es un poco la tarea del artista poder compartir su arte; si no hubiera arte, en el mundo sería todo tan triste”.
Ser artista en Argentina
Ducculi apuntó que es muy difícil socialmente ser artista.
Hay un prejuicio con trabajar del arte.
“Ser artista hoy es ser autosustentable y es un trabajo en el que se lucha todos los días”, dijo la riocuartense.
Ella es la encargada de la crianza de sus hijos, por lo que el espíritu trabajador de Ducculi es parte de su personalidad.
“Si abandonamos los sueños y la lucha que venís llevando, qué ejemplo les darías tus hijos; el reconocimiento es difícil para los artistas, pero siempre voy a seguir adelante”, comentó la escultora y sumó: “Está naturalizado que si sos artista no podés vivir de ello y eso lo hace más forzoso para uno, pero poniendo el alma y trabajando todo se puede”.
Tras más de 25 años siendo escultora, señaló que para ella el arte debe ser un puente de conexión entre el artista y quien lo está viendo.
“Hay gente que se emociona cuando ve una obra, ahí se conecta con la emoción que el artista sintió mientras realizaba la obra. Es de humano a humano”, precisó la escultora.
Desde hace cinco años su arte recorre la Argentina de punta a punta y también en países vecinos.
Poncho es un gran coleccionista de arte y tiene varias esculturas de la artista Ducculi.
“Una partecita de mí se va con cada obra y al lugar donde está. Es algo grandioso, siempre les pido fotos a mis clientes en donde ponen cada escultura”, comentó la artista.
Las sierras y el arte
Paola Ducculi es la fundadora de un espacio cultural autogestionado comunitariamente y es lugar de encuentros de artistas.
Durante diez años estuvo allí trabajando con artistas de distintos puntos del país.
“Quedaron emplazadas en Villa El Chacay en lugares públicos más de veinte obras, como murales y esculturas, fue una movida cultural, una locura hermosa”, señaló la escultora.
Ducculi mencionó que los encuentros de los artistas duraban tres o cuatro días, por lo que pedían alojamiento a distintas cabañas para que pudieran estar.
Estos encuentros se realizaban con las donaciones de la gente y todo a pulmón para que saliera perfecto.
Uno de los pilares fue Silvia Aballay.
Hijos del Viento
Su reciente muestra de esculturas se titula “Hijos del Viento”, la cual cuenta con más de cuarenta esculturas con el estilo de la autora.
“Es una serie de esculturas hechas en cerámica que la presenté por primera vez en Loma Bola en 2015. La muestra no cuenta con un hilo conductor, pero su título tiene que ver con el primer lugar donde lo presenté, que fue dentro de una cava, y con el tiempo busqué otros lugares donde se aprecie de otra manera”, contó Ducculi.
“Hijos del Viento” integra esculturas figurativas, con forma de cuerpos alargados de color blanco o colores claros.
La muestra se encuentra en el Museo de la Poesía Manuscrita Juan Crisóstomo Lafinur, en La Carolina, localidad de la provincia de San Luis.
“Fue una corazonada irme a vivir a La Carolina, yo nunca había ido pero desde que vi una foto en mi cabeza resonaba ese nombre”, dijo la escultora.
Ducculi decidió vender todo, agarrar sus tres gatos y tomar ruta en su auto con destino a La Carolina.
“Hice una nueva vida, todos los muebles los vendí, lo único que me llevé fue todo mi taller, mis cuadros y tomé viaje”, señaló la riocuartense.
Llegó a La Carolina, fue al Museo de la Poesía Manuscrita y preguntó si podía exponer sus obras. Así fue como la muestra de esculturas de la artista Ducculi sigue vigente en el establecimiento desde abril.
Al mismo tiempo, Ducculi brinda talleres de cerámica en el Museo de la Poesía Manuscrita en varios grupos.
Tiene alumnos adolescentes y mujeres adultas.
“Era una necesidad del pueblo porque no había actividades recreativas para los habitantes y están todos felices disfrutando y aprendiendo a manipular el material y creando elementos fantásticos”, apuntó la escultora.
Paola Ducculi, tras tantas aventuras e historias en las sierras, apuntó a que la naturaleza la inspira para seguir con sus creaciones y que sin el apoyo de su mamá y de sus hijos ella no podría haber realizado el amplio recorrido en el mundo del arte; eso sí, siempre junto al aire puro que emanan las sierras que tanto ella ama.