Exponen Julio Ducuron y Agostina Barborini
Julio Ducuron: 62 años con la pintura
La muestra se puede visitar en la Casa de la Cultura
Desde el 11 de diciembre está exponiendo en la Casa de la Cultura de la Provincia de Córdoba, sita en Rivadavia y General Paz, el artista plástico local Julio Ducuron. Se trata de una muestra de 62 obras al óleo conmemorando esa cantidad de años en el arte pictórico.
Desde 1960, fecha en la que obtuvo su Primer Premio en un Concurso de Manchas, comenzó sus estudios en la Escuela Provincial de Bellas Artes “Líbero Pierini", perfeccionándose luego en la Escuela Superior de Bellas Artes “Dr. Figueroa Alcorta” de la ciudad de Córdoba. Desde 1973 a 1976 fue Director del Museo Municipal de Bellas Artes de Río Cuarto.
Desarrolló actividades docentes y directivas en la Escuela “¨Líbero Pierini” dictando la cátedra de Color III durante 30 años y luego siendo Director de la misma hasta su jubilación en el año 2001.
Ha expuesto individualmente en 80 Galerías de Arte de Argentina y de la misma manera internacionalmente en 15 ciudades de Italia, en Miami, Nueva York, Los Ángeles, París, Museo de Bellas Artes de Zalau, Rumania, y Río de Janeiro. Sus obras figuran Museos y en importantes pinacoteca privadas de estas ciudades y en Canadá, Holanda, Singapur y Alaska.
La exposición permanecerá hasta fines de enero de 2022 y se puede visitar todos los días de 9 a 13 y de 16 a 20 hs.
Agostina Barborini: Niñas posibles-memoria móvil
La exposición se puede visitar en Lápiz Galería Taller
El pasado 1° de diciembre se inauguró una exposición de Agostina Baborini que quedará abierta al público hasta el día 31 de diciembre. Cabe recordar que Lápiz Galería Taller está abierta al público de forma gratuita de 16 a 20hs de lunes a viernes en calle Sobremonte 1682.
En el marco de la muestra Niñas posibles-memoria móvil, la artista escribió: “Esta serie parte del ejercicio de pensarme hoy como mujer a partir de reconstruir mi propia historia personal; para esto me resultó esencial volver a mi infancia y pensar un relato propio sobre la base del encuentro con otras mujeres que fueron las encargadas de mi cuidado durante la misma. Desde ese anhelo, comencé a explorar los mecanismos de la memoria recopilando fotografías y conversando con mi madre, mi abuela y mis hermanas. La cerámica tiene la particularidad de ser un material que requiere de mucha paciencia, de espera, de tiempos que hoy escasean y que, al mismo tiempo, de un momento a otro, puede quebrarse, agrietarse o caerse y entonces se pierde la pieza y hay que volver a empezar. Me interesa la relación que se puede establecer entre la fragilidad de la cerámica y la de la memoria. Apropiarme de la estética Playmobil también es un procedimiento que me permite jugar creando personajes que representan momentos reales de mi infancia. Los muñecos Playmobil tienen la particularidad de que muchos de ellos representan profesiones propias del universo adulto. Nos proponen en la niñez jugar a ser adultos. En esta serie me propongo traicionar ese discurso y pensar niñas posibles, diversas y reales. Poner en tensión sus rostros sonrientes e impersonales con la historia que cada una cuenta, cuestionar el estereotipo reduccionista de “infancia feliz” para empezar a pensar otras maneras de concebir las infancias, maneras que se acerquen un poco más a experiencias reales. La obra propone develar algunos mecanismos de la memoria. Entretejer aquello que se recuerda tanto como lo que se olvida”.
Guillermo Baldo, por su parte, escribió: “Hay un espacio. Donde estamos y estuvimos. Hay un espacio. Un lugar en la memoria. Algún sitio. Una esquina con juguetes. Somos también aquello que no fuimos. Somos nuestra memoria y otras. Algo más que una foto. Algo más que un recuerdo. Somos lo que nos contamos. También lo que nos contaron. Algo más”.