Policiales
Asaltan y maniatan a un kiosquero, a su mujer y a una clienta en Carnerillo
Un kiosquero de 84 años, su mujer de 83 y una clienta de 38 años fueron víctimas de un violento asalto en la noche del martes en el comercio que se sitúa en calle Eduardo Olivero, de Carnerillo, en donde irrumpieron dos sujetos, que, a cara descubierta, los despojaron de más de 8 mil pesos, aunque en el transcurso de las últimas horas fuentes oficiales aseguraron que en la denuncia se asentó el faltante de 800 pesos.
Andrés Argañaraz, el damnificado, comentó que el asalto se registró alrededor de las 21.20 aproximadamente, a poco de cerrar el local. “Estaba por cerrar el negocio y veo que para un auto, por lo que me dirijo hacia el sector del mostrador para atenderlos y uno me agarra del cogote y me mete para adentro”, cuenta Argañaraz.
En el interior de la casa se encontraba la mujer y, a fuerza de golpes y armados con un revólver los redujeron, los maniataron y los encerraron en la cocina, bajo amenazas y exigencias para que les entregaran dinero.
“Yo gritaba, pero no pasaba nadie. En eso entra una vecina que es clienta y también la agarran, la atan y le encierran en el baño”, agregó.
Luego de revisar el interior, los delincuentes huyeron en un automóvil con el dinero.
“Me pude levantar con la ayuda de un escobillón y me desaté rápido. Después llamamos de inmediato a la Policía”, señaló Argañaraz.
Y añadió: “No sé qué voy a hacer con el kiosco. Atenderé por la ventana o directamente lo cierro”.
Comentá esta nota
Comentá esta nota
Andrés Argañaraz, el damnificado, comentó que el asalto se registró alrededor de las 21.20 aproximadamente, a poco de cerrar el local. “Estaba por cerrar el negocio y veo que para un auto, por lo que me dirijo hacia el sector del mostrador para atenderlos y uno me agarra del cogote y me mete para adentro”, cuenta Argañaraz.
En el interior de la casa se encontraba la mujer y, a fuerza de golpes y armados con un revólver los redujeron, los maniataron y los encerraron en la cocina, bajo amenazas y exigencias para que les entregaran dinero.
“Yo gritaba, pero no pasaba nadie. En eso entra una vecina que es clienta y también la agarran, la atan y le encierran en el baño”, agregó.
Luego de revisar el interior, los delincuentes huyeron en un automóvil con el dinero.
“Me pude levantar con la ayuda de un escobillón y me desaté rápido. Después llamamos de inmediato a la Policía”, señaló Argañaraz.
Y añadió: “No sé qué voy a hacer con el kiosco. Atenderé por la ventana o directamente lo cierro”.
Noticias Relacionadas