Aseguran que la edad de las arterias permite predecir el riesgo cardiovascular
La rigidez arterial y la "edad vascular" de nuestras arterias están emergiendo como predictores más precisos del riesgo cardiovascular que la edad cronológica. A criterio de los especialistas, representan un indicador relevante para definir estrategias terapéuticas y de cambios de hábitos para prevenir enfermedades cardiovasculares.
¿Qué edad tienen tus arterias? Esta pregunta, que hace una década parecía ciencia ficción, hoy se convierte en una herramienta clave para prevenir infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) y enfermedad cardiovascular en general. Es un concepto de edad vascular, una medida que refleja el estado real de nuestras arterias, y que puede diferir de la edad cronológica. Esta temática es uno de los ejes centrales del Congreso de Cardiometabolismo 2025 de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), que se realiza entre ayer y hoy en el predio de La Rural de Buenos Aires.
La edad vascular está determinada por la salud de los vasos sanguíneos y, especialmente, por la rigidez de las grandes arterias, como la aorta. Cuando esta rigidez está aumentada, el sistema cardiovascular pierde su capacidad de amortiguar el flujo sanguíneo, lo que incrementa la carga sobre el corazón y daña la microcirculación sanguínea hacia órganos vitales como por ejemplo el cerebro, el riñón o el páncreas. De hecho, una rigidez arterial elevada se asocia con mayor riesgo de hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, deterioro cognitivo y enfermedad renal crónica, entre otras condiciones.
La rigidez de las arterias grandes puede medirse mediante la velocidad de onda de pulso (VOP), un método no invasivo y de fácil acceso. La VOP refleja cuán rápido viaja una onda de presión entre dos puntos del sistema arterial: cuanto más rígidas estén las arterias, mayor será esa velocidad.
Esta medición permite estimar una edad vascular que, al compararse con la cronológica, ofrece una imagen clara del envejecimiento cardiovascular. Es un estudio sencillo que se realiza en el consultorio del cardiólogo con un dispositivo no invasivo, en un proceso que se asemeja en duración y formato a la medición de la presión arterial.
"Hoy sabemos que la rigidez arterial predice de forma independiente el riesgo cardiovascular, casi al mismo nivel que la presión arterial o el colesterol elevado", explicó el doctor Ezequiel Forte, médico cardiólogo y presidente del Comité Científico del Congreso.
"Evaluar la edad vascular nos permite detectar a tiempo a personas que, aun sin factores de riesgo clásicos, ya tienen daño arterial acumulado y podrían beneficiarse con medidas preventivas intensivas", indicó Forte.
"Este concepto ayuda a simplificar la comunicación con los pacientes", destacó el doctor Guido Damianich, vicepresidente del Comité Científico del Congreso y director del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la SAC. "Cuando una persona de 45 años descubre que sus arterias tienen 60 o 65, entiende de inmediato que algo no está bien y se motiva más para cambiar hábitos", dijo.
Factores intervinientes
Entre los factores que aceleran la edad vascular están la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol alto y los triglicéridos elevados (dislipemia), la obesidad abdominal, el tabaquismo, el sedentarismo y la dieta rica en alimentos ultraprocesados. Aunque también pueden influir aspectos genéticos y/o adquiridos.
Los especialistas coinciden en que la rigidez arterial es una consecuencia de los propios factores de riesgo tradicionales, así como lo son las placas de ateroma o el agrandamiento del músculo cardíaco. Lo novedoso es que es un parámetro sencillo de medir y contribuye a la toma de decisiones terapéuticas y a generar una mayor conciencia para combatir aquellos hábitos poco saludables.
En contrapartida, las manifestaciones de la sumatoria de factores de riesgo y envejecimiento arterial son el infarto agudo de miocardio, el ACV, las arritmias y la enfermedad cardiovascular en general.
"Las personas con envejecimiento vascular acelerado (EVA) tienden a presentar complicaciones cardiovasculares a edades más tempranas", alertó el doctor Martín Lobo, presidente del Comité Organizador del Congreso. "Por eso es clave intervenir precozmente: con medicamentos, pero también con cambios en el estilo de vida, como actividad física regular, alimentación saludable, manejo del estrés y control de los factores de riesgo", recomendó Lobo.
El envejecimiento arterial no es homogéneo. Algunos individuos presentan un envejecimiento supernormal, con arterias más jóvenes que su edad real, lo que se traduce en menor riesgo cardiovascular. Este fenotipo podría deberse tanto a predisposición genética como a una vida libre de factores de riesgo.
En cambio, quienes presentan una edad vascular aumentada deben ser considerados en riesgo, aunque sus análisis tradicionales estén dentro de parámetros normales.