Chicos de la localidad de Sampacho pudieron vivir una noche mágica la pasada semana en la estación de tren de la localidad, ya que consiguieron ver los planetas desde muy cerca a través de dos telescopios. Y es que el vecino y aficionado a la astronomía, Ariel Trepin, organizó “Portal de Estrellas: un cielo para los niños”, una iniciativa gratuita en la que se convocaron padres e hijos a observar el cielo nocturno y descubrir las maravillas del universo. Más de 300 personas tuvieron la posibilidad de visualizar y aprender acerca de los secretos del cosmos.
El sampachense contó a Puntal que su pasión por esta actividad nació cuando estaba en la escuela primaria por lo que decidió que este evento podía ser un incentivo para activar en los pequeños un interés por la ciencia. “Con la astronomía empecé desde muy chico, me pegó en el año 86’ cuando iba a cuarto grado, tenía 10 años y había salido un álbum de figuritas alusivo a que ese año se vio el cometa Halley. Eso me marcó muchísimo y este año pensé poner el telescopio para que los chicos vayan a ver, y quién quita que esto despierte la pasión por la astronomía en alguno de ellos. Por eso pensé en el título ‘Un cielo para los niños’”, afirmó.
Si bien la convocatoria era para los más chicos, Ariel dejó claro que los adultos también se entusiasmaron con la noche de observación.
El evento se realizó el pasado jueves, en el marco de un cielo nocturno con las mejores condiciones, hecho fundamental para poder visualizar con mayor detalle, según manifestó el aficionado. “Empezamos con los planetas que más rápido se iban poniendo por el horizonte, Saturno y después había justo una conjunción de la luna en cuarto creciente con Júpiter; entonces habíamos enfocado un telescopio con la luna y otro con Júpiter. Invité a otro chico, Michael Poffo, para que me acompañe porque sabía que iba a ir mucha gente. Colocamos dos telescopios para que todos pudieran observar, y ahí, a su vez, también para que pudieran ver a simple vista, les íbamos indicando en el cielo las constelaciones. Estuvo hermoso y acompañó mucho la noche. Eso es muy importante porque había que buscar justo un momento que no hubiera viento, que no estuviera nublado o que no hiciera frío”, relató.
Ariel puntualizó que “lo que sucede es que nadie está muy acostumbrado a mirar para arriba, y este fue un momento en que todos se dieron cuenta de las maravillas que ofrece el cielo. Muchos ahí entendieron que lo que pensaron que era una simple estrella en realidad era un planeta. Cuando veían por el telescopio, que se ve bien el planeta, con las bandas de atmósfera, con las lunas; se caen de espaldas”, sostuvo.
En este sentido, recalcó que “esto no es solo astronomía sino ciencia”, e hizo hincapié en que estas experiencias “les permiten a los niños tener otro punto de vista porque, por ejemplo, miraban a Saturno con sus anillos por el telescopio, lo veían ahí suspendido en el medio de la nada y no hacía falta ni preguntarles si lo estaban viendo porque uno podía observar sus caras de asombro y emoción. Es impactante para ellos. Hubo varios niños que me hicieron preguntas sobre cómo mirar o cómo usar el telescopio. Para empezar a conocer el cielo con un par de binoculares ya basta, es fácil”.
Si bien Ariel explicó a los chicos que no es profesor sino que se define como “autodidacta”, les mencionó que existen muchas carreras afines a la temática que pueden estudiar. “Los que más me preguntaron son los niños de entre 10 y 13 años, me consultaron cómo había aprendido todo y les expliqué que hay muchas carreras dedicadas a esto, y quién quita que dentro de varios años aparezca alguno de los que hoy son niños y me agradezcan por esta noche”, dijo.
Finalmente, sostuvo que su idea de hacer un evento libre fue para “ofrecerles la oportunidad a aquellos niños que tal vez no tendrían otra posibilidad de ver por un telescopio, y además también está esto de buscar alejar un poco a los chicos de los teléfonos y hacer que disfruten de estar al aire libre y de la naturaleza”.

