Mauricio Parón: "Ese Atenas era un equipo con alma de grandeza"
Mayo despierta sonrisas en los hinchas de Atenas. Es que los tres ascensos al Federal B obtenidos por el Albo fueron en el quinto mes del año. Ayer se cumplieron 14 años del conseguido en 2007, ante Atlético Famaillá. Mauricio Parón, uno de los referentes de aquel equipo, dialogó con El Deportivo sobre el recuerdo de aquel título obtenido por el conjunto dirigido por Néstor Billalva.
-¿Cómo recuerda el comienzo de aquel ciclo que terminó con el ascenso?
-Yo creo que Atenas arranca toda esta campaña que termina con el broche de oro que fue el ascenso, en el 2002. En ese año vuelve a recuperar el campeonato local. Allí se empieza a ensamblar un plantel que da pelea hasta lograr el objetivo en 2007.
-Fue muy importante el aporte de los jugadores del club y también de la Liga en general…
-En ese momento se eligió a un grupo de los mejores jugadores que tenía la Liga. Llegaron a Atenas y se identificaron con el club, que eso es lo más importante y lo que más cuesta a veces, que el jugador se identifique con la institución. En ese entonces, yo creo que los 20 o 22 jugadores que integrábamos el plantel estábamos muy conectados con lo que pasaba con el club. Además, se formó un gran grupo humano, desde la parte dirigencial hasta los jugadores, pasando por el cuerpo técnico.
-Cuando uno mira ese plantel, llama la atención que fue bastante corto para lo que era el torneo…
-Teníamos un plantel de 20 o 22 jugadores. A eso le sumábamos cinco o seis chicos más, como Germán Cipriani, Rodrigo Ariño, Álvaro Maldonado, seguramente de alguno me olvido, porque la memoria juega alguna mala pasada de después de 14 años.
-¿Qué recuerda de esa campaña?
-Muchas cosas. Arrancamos muy mal y terminamos clasificando por una ventanita a los playoffs. Fue en los mano a mano en los que ese Atenas se hizo verdaderamente fuerte. Terminamos logrando el ascenso después de pasar tres definiciones por penales, que es algo muy atípico.
-De hecho ustedes se enteran de la clasificación a la segunda fase en un casamiento…
-Estábamos en el casamiento de Marcelo Sayago, que era parte del cuerpo técnico. Prácticamente, para nosotros estábamos afuera. Se tenían que dar unos resultados. Habíamos perdido con Banda Norte de local, que era el partido que teníamos que ganar, no lo hicimos y ya nos dábamos por eliminados. Después nos enteramos, tipo once y media de la noche, en el casamiento, que habíamos clasificado, porque se habían dado los demás resultados.
-En los playoffs se dieron duelos muy duros con Argentino Peñarol, serie en la que a usted lo expulsan…
-Todos los equipos eran muy duros y muy parejos. Se ganaba por un gol de diferencia o dos, no más de eso. Con Peñarol me expulsan acá y me dan seis o siete fechas. La única forma que yo tenía de volver a jugar era si nosotros llegábamos a la final. Gracias a mis compañeros, que hicieron un esfuerzo muy grande, yo tuve la oportunidad de disputar la final.
-Después de Argentino Peñarol, llega la primera definición por penales ante Unión Santiago.
-Esa la definimos acá. Después fue en Mendoza con Argentino y la final en Famaillá.
-Allí, en Tucumán, le da el pase de gol a Nicolás Gatto para el empate.
-Gracias a Dios, tuve la suerte de participar en la jugada. Fue una pelota que cortamos en el medio y Gatto me marca el pase entre medio de los centrales. La verdad es que sale un pase justo y él define en el mano a mano con el arquero. Él nunca erraba en esas oportunidades.
-¿Cómo era ese equipo?
-Sabíamos lo que queríamos. Teníamos una gran amistad, nos conocíamos mucho, nos mirábamos y ya sabíamos lo que íbamos a hacer y qué teníamos que hacer. Era un equipo muy sacrificado en todas las líneas. Cuando había que jugar también teníamos jugadores de buen pie como Gatto, Mauro Lagioia, el mismo Álvaro Machado, Darío Zárate o Cristian Zúñiga. Teníamos un plantel muy equilibrado en todas las líneas. Eso fue lo que nos llevó a llegar al ascenso.
-¿Cómo era como DT en ese momento Néstor Billalva?
-La verdad es que era una persona que trabajaba bastante, estudiaba a los rivales. Yo me acuerdo que en la concentración me llamaba a la habitación y me daba instrucciones particulares. Eso lo hacía con varios jugadores. Junto con Pablo Garraza se complementaron muy bien.
-¿Cómo fue jugar en esa cancha tan dura como la de Famaillá en ese momento?
-Cuando llegamos allá y vimos toda esa fiesta que habían armado, pensamos y hablamos en el vestuario cómo íbamos a hacer para salir de ahí si lográbamos el objetivo. Había docenas y docenas de empanadas para celebrar el ascenso de ellos. Era una cancha muy dura, con muchísima gente. Ese Atenas tenía un alma de grandeza y la sacó a relucir en ese momento. Gracias a Dios, pudimos sacar adelante ese partido que se había puesto muy complicado.