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El alcohol y la responsabilidad de los padres, los ejes de la audiencia

Jóvenes, padres, empresarios e instituciones debatieron en torno a la regulación o prohibición de los afters y fiestas privadas. Señalan la falta de opciones para menores de 18. Piden profundizar el diálogo
 
Con una importante participación ciudadana se concretó la audiencia pública en torno a la regulación de los afters y las fiestas privadas. En las más de tres horas que duró el encuentro puertas adentro del recinto Legislativo, jóvenes, padres, empresarios vinculados a los espectáculos nocturnos y representantes de diferentes organismos e instituciones de la ciudad expusieron sus posiciones, sus inquietudes y sus propuestas en torno a la vida nocturna de los jóvenes riocuartenses.

En rigor, el debate que se planteó por medio de las exposiciones de las 29 personas que tomaron la voz en el recinto -11 de los inscriptos no asistieron-  excedió ampliamente la cuestión específica de la regulación o prohibición de los afters y las fiestas privadas. El lugar del joven en la sociedad, los modos de diversión actuales, la falta de alternativas de esparcimiento nocturno para los menores de 18 años, las responsabilidades del Estado, de los padres, de las instituciones y de la comunidad en general, el transporte público en horas de la madrugada, la venta de alcohol en los comercios, el malestar de los vecinos que viven en proximidades de espacios en donde se desarrollan espectáculos nocturnos, entre otros, fueron los núcleos temáticos que se sucedieron a lo largo de la mañana.

En cada uno de ellos se plantearon las más diversas miradas. No obstante, si en algo existió un común acuerdo, fue en la necesidad urgente de dar un amplio y profundo debate en torno a una problemática que nos atañe como sociedad toda. A su vez, en común denominador, se insistió en la importancia que atañe la participación de los jóvenes en el debate; en la necesidad de que no sólo sean objeto de la discusión en torno a la legislación de la noche, sino, efectivamente, sujetos con participación activa.

Y quizás, en cuanto a eso, el primer paso se haya dado. Resta ahora que el  diálogo iniciado en la mañana de ayer sea reafirmado con reiterados espacios de debate, cada vez más profundos y participativos, en pos de una normativa que dé respuestas pertinentes y acordes a las necesidades de todas las partes involucradas; solicitud común de todos los oradores. 

¿Prohibir o regular?

La primera de las cuestiones que se plantearon en el recinto fue la referida a qué hacer con las fiestas privadas y los afters: ¿prohibirlas o regularlas? Frente a algunos testimonios que hicieron énfasis en la alternativa más drástica, numerosas voces apuntaron a que la solución es regular. “Más prohibición sólo traerá más clandestinidad”, fue el argumento que con más fuerza sonó al respecto.

“Lamentablemente, se ha instalado en nuestra ciudad el consumo de alcohol a niveles que ya son altamente riesgosos. Vemos una juventud desorientada. Creo que hay que erradicar las previas, los afters y el consumo de alcohol”, sostuvo Albina Moreno, en representación de Pioneros de un mundo nuevo. 

Por el contrario, Luis Pedrueza, quien asistió en carácter de ciudadano y padre de tres jóvenes, remarcó: “La solución no está en prohibir, sino en regular. Más prohibición sólo generará más clandestinidad. Los jóvenes quieren reunirse, bailar, divertirse, lo propio de su edad. No debemos prohibir lo natural, porque de ser así se va a incrementar aún más las fiestas clandestinas, incluso, a escondidas de los padres; y ahí los riesgos van a ser aún más peligrosos”.

Al respecto, numerosos oradores remitieron la problemática anterior a la falta de espacios de recreación nocturna para los adolescentes menores de edad”. “La normativa vigente no garantiza espacios de salida para los jóvenes que tenemos entre 16 y 18 años. Eso produce adulteración de documentos, fiestas clandestinas o la necesidad de irse a la zona, con los riesgos que también implican las rutas hoy”, expresó, acusada por los nervios de elevar la voz de los jóvenes ante los presentes, Abril Stiepovich, de 17 años. 

“Los jóvenes queremos que se permita a los mayores de 16 años la entrada a los boliches y que existan los medios para garantizar que no se le venda alcohol a los menores. Además, queremos poder organizar fiestas privadas con los correspondientes controles de seguridad por parte del Municipio. No queremos ir a una matiné en donde se llena de chicos y chicas de 13 años”, agregó, haciendo eco a una solicitud que fue sostenida por la mayoría de los jóvenes que tomaron la palabra.

Las responsabilidades

¿Quién tiene la responsabilidad?, ¿los jóvenes, los padres, el Estado, los empresarios de la noche? Dicho interrogante estuvo subyacente en prácticamente la totalidad de las exposiciones y cada una de ellas ensayó sus propias respuestas, algunas poniendo mayor énfasis en unos u otros actores y otros apelando a la necesidad conjunta de aunar los esfuerzos. 

“Sucede que en esta sociedad ya no existen los valores. Se han desintegrado las familias y los jóvenes ya no tienen sostén”, señaló Osvaldo José Chiaramello, referente de Pioneros por un mundo nuevo, quienes ya habían expresado que “la juventud está desorientada”. 

Por su parte, Luciana Bo, en representación de La Juventud Socialista, indicó: “Creemos necesario plantear el rol que debe cumplir el Estado, quien debe garantizar los espacios y la condiciones para que nuestros jóvenes se puedan divertir y estar seguros”. Al mismo tiempo, apuntó a la responsabilidad de los empresarios: “Sabemos que hay locales que no cumplen con todas las reglas; locales en donde se permite el ingreso de menores, en donde se les vende alcohol y locales que infringen cuestiones estructurales como no contar con las salidas de emergencia que corresponden”.

En tanto, numerosos oradores hicieron hincapié en la necesidad de que las responsabilidades se asuman desde el hogar. “El problema no está en los jóvenes, el problema está en los padres. Los padres debemos asumir las responsabilidades que nos corresponden. Nos encontramos a menudo que el conflicto no se produce con el joven sino con el padre que viene y plantea, de mala manera, que si él autoriza a su hijo a tomar alcohol, quienes somos nosotros para negarlo”, aportó Fernando Bindirici, juez de Faltas de Las Higueras.

“También debemos considerar que muchos afters ya vienen preorganizados por los empresarios del sector. Entonces apelo a la responsabilidad de ellos también. Uno de los peores casos que hemos tenido estaba todo organizado. Salieron los chicos de un egreso con colectivos alquilados por quien organizó ese evento”, agregó.

En tanto, Germán Tirani, en nombre de Ateneo Juvenil de la Sociedad Rural de Río Cuarto, expresó: “Con la complicidad de ciertos padres irresponsables, nos encontramos con que ciertos menores entran al predio en los baúles de los autos evitando los controles de ingreso, se quedan boyando alrededor de nuestro salón de eventos para luego ingresar a la hora del brindis”. “Les costará creerlo, pero tuvimos que empezar a revisar los baúles de los autos. Es una cuestión de educación que debe empezar en la casa”, subrayó.

La venta de alcohol

El expendio de bebida alcohólica a los menores de 18 años, por parte de los comercios de la ciudad, fue otra de las cuestiones que circularon en la sala. Al respecto, tanto padres como representantes de distintas organizaciones cuestionaron que no se cumple efectivamente con la normativa que establece que los comercios no pueden vender alcohol ni a menores ni después de la medianoche. “Es de público conocimiento que hay muchos comercios que les venden alcohol a los menores en horas de la noche”, afirmaron. Incluso, varios jóvenes admitieron y pusieron sobre la mesa dicha situación. 

La vuelta del boliche

Otro de los núcleos temáticos fue la problemática vinculada al transporte público a la salida de los espectáculos nocturnos. En ese sentido, varios oradores solicitaron la prestación del servicio en los horarios en que los jóvenes salen de las fiestas. “Hay una brecha horaria en la que se dificulta el regreso de los jóvenes a sus casas. En consecuencia, se quedan dando vueltas a los alrededores de los locales bailables o se vuelven caminando, con los riesgos que eso implica”, apuntó Luciana Bo, referente de la Juventud Socialista. 

Al respecto, el jefe de Bomberos Voluntarios de Río Cuarto, Guillermo Rafti, expresó su preocupación e insistió en considerar la seguridad de los jóvenes tanto al interior como al exterior de los boliches. “La mayor parte de los accidentes que involucran a jóvenes suceden cuando estos se dirigen o regresan de los boliches”, indicó. “Alentamos la creación de una comisión en la que se involucre a todos los actores y nos ponemos a disposición para las consultas que sean necesarias y para brindar todo lo que podamos aportar en materia de seguridad”, subrayó.

El malestar de los vecinos

Paralelamente, varios vecinos de la ciudad se hicieron presentes para exponer su malestar ante la organización de eventos privados en sectores aledaños a sus hogares. “Soy un vecino de la calle María Olguín al 1300, sector en el que periódicamente se hacen fiestas privadas que afectan a todos los vecinos. Música a intensos volúmenes, karaoke, alcohol y descontrol. Se ha hecho constante y ya no hay un fin de semana que podamos descansar”, refirió Gabriel Caciabue.

En tanto, Daniel Giuppone indicó: “En un sector de Banda Norte existe una quinta a la que alquilan para fiestas privadas sin  autorización alguna. Cuando uno reclama, su dueño dice que se la prestó a sus amigos. Cuando tras reiteradas denuncias la clausuran, no terminan de irse los inspectores que los propietarios le sacan la faja de seguridad y arranca de nuevo el descontrol”. 

“Todos los vecinos del lugar estamos cansados, ya no sabemos a quién recurrir”, finalizó Giuppone.

“Un avance como sociedad”

Un común denominador de la jornada que se vivió en el Concejo Deliberante fue la celebración de la instancia de audiencia pública y la expresa necesidad de debatir a fondo la problemática a la vez que incluir a todos los actores en la discusión. Al respecto, fue clara la exposición del defensor del Pueblo, Ismael Rins: “Es muy importante que estemos dando tratamiento a esta problemática tan significativa. Pero es necesario que esto no quede acá; es necesario realizar más audiencias, generar instancias en las que se sumen los actores que hoy no están, para que todos participemos en pos de una normativa que les dé seguridad a los jóvenes y a todos como comunidad”, afirmó.

Y añadió: “Es necesario generar una ordenanza que atienda a las necesidades y a los intereses de la totalidad de los actores. Que considere además de los puntos ya señalados, cuestiones como la de los eventos realizados en los espacios públicos, la profesionalización del personal del ingreso a los boliches, el respeto a las diferencias y a la integridad de las personas tanto en las puertas como al interior de los espacios bailables y la interjurisdiccionalidad para aunar esfuerzos con las localidades vecinas a donde nuestros jóvenes concurren a divertirse”. 

“Finalmente, creo en la necesidad de aunar los esfuerzos y sobre todo, de escuchar más a los jóvenes. Creo que el primer paso lo estamos dando; hemos empezado el año debatiendo la seguridad de los jóvenes, lo cual significa un avance como sociedad: a comienzos del año pasado, en el marco de la baja a la edad de imputabilidad, debatíamos si meterlos presos o no”, concluyó.