Cada vez más jóvenes se vuelcan a irse del país para probar suerte en el exterior. La crisis económica y la inflación que no cede son las principales motivaciones de muchos para dejar Argentina y aventurarse a vivir y trabajar en el extranjero. Australia es uno de los destinos que está en la mira desde hace tiempo, pese a lo lejano que se encuentra de nuestra patria. En la región, muchos han logrado obtener ciudadanía y pasaporte europeo por ser descendientes de inmigrantes y eso les abrió diversas puertas para lograr la visa y poder establecerse sin problemas. Este es el caso de Magdalena Lühning, oriunda de General Cabrera, y Melisa Moreira Ferroni, de Villa María. Ambas arribaron hace meses a esas tierras y, en diálogo con Puntal, contaron sus experiencias en la nación de Oceanía.
Las dos coincidieron en que Sydney, ciudad a la que llegaron primero, es muy cosmopolita con grupos de inmigrantes provenientes de múltiples naciones, por lo que no sintieron un choque cultural importante y pudieron adaptarse fácilmente. Además la buena calidad de vida y la posibilidad de ahorrar, para ellas, fueron importante ventajas, aunque admitieron que la búsqueda de trabajo lleva su tiempo y se convierte en un desafío. También hablar inglés fluido lo señalaron como un requisito clave para poder desenvolverse mejor en cualquier rubro.
Tanto Magdalena como Melisa consiguieron la Work and Holiday visa Australia, que se trata de un visado de vacaciones para vivir en el país 12 meses. Además de poder hacer turismo, permite trabajar durante toda la estadía.
En el caso de la cabrerense, ella es licenciada en Ciencias de la Comunicación y además se recibió de enfermera, no obstante en Australia ya se desempeñó en diversos rubros desde que llegó en noviembre del año pasado y actualmente trabaja un campo situado en el estado de New South Wales.
Para poder acceder a la entrevista, Magda tuvo que buscar una jornada laboral tranquila, la tarea arriba del tractor le demanda más de 12 horas e incluso en algunas oportunidades también debe participar en trabajos de taller. Sin mencionar que la diferencia horaria con Argentina es de 13 horas, por lo que a través de audios de WhatsApp relató cómo es su día a día.
“Como vengo de familia de campo quería también tener la experiencia de trabajar en un campo en Australia. Por un contacto de una amiga llegué a lo que es el campo de algodón, ‘un cotton farm’. Empecé en febrero que es el es el período en el que se riegan todas las plantas de algodón, ya que es un cultivo que necesita muchísima agua, entonces desde septiembre que se planta hasta más o menos marzo- abril que se cosecha, todos los días, 24 horas, están regándose todos los lotes. Somos un grupo importante de chicos que nos dedicamos 100% a regar y en mi caso también compartí ese trabajo con manejar tractores. Ya el período de riego terminó, estamos en tiempo de cosecha y yo estoy básicamente manejando tractores unas 12 horas seguidas, siempre es doble turno”, relató.
Asimismo, explicó que los horarios son rotativos de día o de noche. Aunque resaltó: “Me están dando alojamiento gratis, por ende lo que uno gana por hora es 100% ahorro o también para darte los gustos. Yo en este caso estoy ahorrando para seguir viajando, para continuar viajando así que es como platita que te queda en tu bolsillo porque no tenés mayores gastos, más que la comida en mi caso”.
En referencia a los salarios, puntualizó que en la mayoría de los empleos el pago es por semana, aunque en el campo recibe su sueldo cada 15 días. “La verdad es que en todos los trabajos que tuve me han pagado muy bien, hay algunos que te pagan 21 dólares (australianos) la hora que es lo que menos se gana. En otros te pagan mucho más como 35, 40, 45 o 50; pero son tareas más pesadas por ejemplo la construcción o algunos que tienen mucha más responsabilidad o mayor cargo”, detalló.
En su actual tarea de granja, una de las sorpresas con la que debió aprender a lidiar en su quehacer cotidiano fue la fauna silvestre que existe en esta zona agreste y a la que no estaba habituada. “Hay muchos animales exóticos y peligrosos. Yo obviamente antes veía una serpiente y salía corriendo en Argentina, pero acá es moneda corriente. Vemos grandes serpientes, grandes arañas y los canguros son como si fueran perritos en el patio de mi casa. Justo hoy hablaba con mi sobrino y le enumeraba la cantidad de animales que teníamos solamente en esta zona, que van desde zorros, ranas, arañas, serpientes, canguros y cocodrilos. Koalas todavía no tuve la oportunidad de ver, pero canguros, son como los perros callejeros en Argentina, los ves por todos lados, todo el día”, describió.
Si bien los afectos se extrañan y la nostalgia cuando se cuelga el teléfono con la familia es grande, Magda manifestó que en Australia hay decenas de grupos de argentinos que se juntan y hacen que la estadía sea como estar en casa, los mates y los asados con amigos no se hacen esperar.
Esto es algo que Melisa también rescató, desde que llegó a Sydney el acompañamiento de los compatriotas y otros extrajeros, como un elemento fundamental para adaptarse y no sentirse solo.
Ella es oriunda de Villa María, vivía en Río Cuarto, donde se desempeñaba como bióloga en una empresa y desde finales de febrero pasado se radicó en Australia con el objetivo de “vivir una nueva experiencia”.
La villamariense actualmente trabaja en una cafetería. Ha logrado diversos empleos temporales en el rubro de gastronomía y afirmó que su sueldo le permite vivir bien y tener un ahorro, aunque admitió que “la vida en Sydney es cara”.
En cuanto a la búsqueda de un empleo, Melisa apuntó a la importancia de generar una red de contactos para tener más opciones. “El primer trabajo lo encontré gracias a una amiga, justo necesitaban gente y me pasó el contacto, hablé con esa persona y pude empezar a trabajar. Después otro trabajo también lo obtuve por contactos de una amiga, y al que me desempeño actualmente, que es en una cafetería, lo conseguí a través de una aplicación en internet que se llama SIC que es justamente para buscar trabajo. Postulé a través de allí y pese a no tener experiencia en cafetería o como moza, me llamaron”.
A propósito, manifestó que en el país “hay muchas oportunidades laborales” pero recalcó que “no es tan fácil conseguirlas, hay que buscar, hay que mover contactos. En algunos rubros o en algunos sitios de Australia podés ganar mucho dinero y en otros no tanto, pero de todas maneras podés vivir e incluso ahorrar”.
Una vivencia imborrable
Melisa no dejó de expresar lo feliz que está de haber tomado la decisión de dejar su zona de confort y aventurarse a vivir en otro continente. “Creo que a los que les gustaría probar suerte acá y tienen miedo deben venir. El miedo va a estar siempre, las incertidumbres y las inseguridades son un montón, pero si realmente lo quieren lo tienen que hacer. Es una experiencia de la que no te vas a arrepentir, porque así te quedes un mes, dos meses, tres meses, te enseña muchas cosas y te cambia la cabeza”, opinó.
Al respecto, Magda tuvo un punto de vista similar y animó a quienes lo deseen a que cumplan el sueño y viajen, aunque recalcó que como todo periplo tiene pros y contras. “Siempre motivo a todos a que se animen, que busquen cosas que los hagan principalmente felices. Hay quienes eligen un lugar para vivir toda la vida y eso lo hace feliz, quedarse en Argentina es una opción. Pero también viajar por el mundo, probar cosas nuevas y tener experiencias buenas y malas es muy valioso. Creo que Australia es un buen destino pero no es tan fácil como lo que te plantean en algunos videos que uno puede ver en YouTube, esto de: ‘Vení y vas a conseguir trabajo en un día y vas a ganar mucha plata’. Se batalla, se lucha mucho, hay que ser perseverante, se va consiguiendo pero hay que tener paciencia, tampoco aventarse a venir al país sin ahorros”.
Por otra parte, expresó que una de las cuestiones positivas que tiene Australia es la seguridad. “Al comienzo, las primeras semanas viviendo en Sidney tenía miedo de tener el celular en la mano o salir caminando con él. Me daba la sensación de que en una esquina me lo iban a quitar, como pasa en Argentina que te parás en un semáforo y pasa alguien y te lo roba. Acá venimos con ese pánico pero de a poco se te va yendo porque rara vez ocurre algo así, diría casi nunca. No he escuchado ningún caso cercano. Obviamente uno tiene que cuidarse pero podés caminar libremente a cualquier hora y por cualquier lugar. No hay inseguridad, de hecho, por ejemplo acá en la zona del campo, las casas casi no tienen llave, no tienen seguridad propia. Dejamos las llaves en las camionetas y no pasa nada”, narró.
Sin embargo, según afirmó algo a lo que le cuesta amoldarse es el horario de atención acotado de los negocios. “Una cosa que ha sido muy difícil es que la mayoría de los locales comerciales cierran muy temprano. Tres de la tarde, un sábado, a lo mejor te cerró todo. Ahora estoy viviendo muy cerca de un pueblo pequeño, parecido a General Cabrera y hay que organizarse bien para llegar a tiempo en algunos lugares y en algunos días”.
Paralelamente, la cabrerense reconoció que el hospedaje es algo a tener en cuenta ya que no es fácil de conseguir. La demanda es muy alta y la oferta es poca y, por ende, bastante onerosa. Sin embargo, rescató que en grupo se puede acceder a alojamiento de manera más sencilla y sin tener que pagar una renta tan alta.
“Australia es un buen destino, pero no es tan fácil como lo que te plantean en algunos videos que uno puede ver en YouTube, esto de: ‘Vení y vas a conseguir trabajo en un día y vas a ganar mucha plata’. Se batalla, se lucha mucho, hay que ser perseverante”.
Magda y Melisa afirmaron que si bien moran en un país distante, las costumbres argentinas no se pierden e incluso los productos nacionales se pueden conseguir sin problemas.
“En uno de los suburbios de Sydney hay un chino que vende cortes de carne argentinos, así que mis amigos compraron ahí. Acá no se hace asado con carbón sino que hay unas parrillas públicas que son como planchas y están en playas y parques. En cuanto a la yerba, se consigue y también el dulce de leche, aunque es un poco caro. De todos modos, el otro día lo preparé yo en casa y me salió bastante bien”, comentó Melisa.
A propósito, Magdalena dijo: “Tengo la suerte de que en los lugares en los que trabajo hay siempre argentinos, hemos copado Australia. Acá en el campo somos un grupo de 15 más o menos; cinco franceses, cinco israelíes y cinco somos argentinos. Por ejemplo, los domingos cuando tenemos libre hacemos el asado al mediodía o mates a la mañana y la tarde. En el tractor tengo 24/7, los turnos que me toque trabajar y siempre el mate a mi lado. También hay una página web en la que uno compra alfajores o yerba. Todos los productos argentinos que más extraña uno los podemos conseguir fácilmente, así que con eso uno va zafando”.
Si bien ninguna de las dos tiene certeza de si extenderá su estadía más de un año o si decidirá permanecer “porque se va haciendo camino al andar”, lo que ninguna tiene dudas es que le sacarán el jugo a esta aventura hasta el último minuto.

