Según relataron los propios empleados, la planta lleva dos semanas completamente detenida. La última faena registrada fue mínima, de apenas 20.000 pollos, y desde entonces no hubo más actividad.
El silencio de la empresa es total: los trabajadores afirman que la patronal cortó el diálogo con ellos y con el sindicato, sin ofrecer ningún tipo de comunicación ni propuesta.
En total, son 350 los afectados, entre personal de planta, de incubación, de granja y de guardia. Todos están en la misma situación: sin trabajo y sin ingresos desde hace más de tres meses.
La única asistencia recibida hasta el momento fueron bolsones de mercadería, un paliativo que los propios trabajadores reconocen como insuficiente. Según describieron, ese tipo de ayuda alcanza para cubrir apenas dos días de necesidades básicas.
Ante ese panorama, muchos empleados optaron por autodespedirse o salir a buscar trabajo en otro lado para poder afrontar sus gastos cotidianos.
Los petitorios presentados ante el Concejo y la Municipalidad apuntan a obtener algún tipo de asistencia social para los trabajadores que están sin actividad y sin cobrar. Los empleados señalaron que en otras provincias se implementaron medidas similares ante situaciones parecidas, y buscan que esa experiencia sirva de referencia para su caso.
Tras la entrega de los petitorios, los trabajadores aguardan una respuesta de las autoridades para definir los próximos pasos de su reclamo.