Emmanuel Zunino fue otro de los tantos jugadores que vistieron la camiseta de Estudiantes con el sueño de llegar al segundo escalón del fútbol argentino. El exdefensor vive desde hace quince años en Australia y a la distancia disfruta del gran presente del Celeste y se ilusiona con un posible ascenso a la Primera división del fútbol argentino.
Radicado desde hace quince años en Sidney, el exdefensor dialogó con Puntal para hablar de su presente y recordar su paso por el fútbol de Río Cuarto.
“Hace casi quince años que me vine a Australia. Originalmente vine a jugar a finales de 2005. Jugué cinco o seis años. Acá tuve la primera lesión grande cuando me rompí los ligamentos cruza-dos. Me operaron y estuve casi once meses parados. Me recuperé y volvió a jugar. Pero a los 29 años tenía que volver a operarme otra vez y hubiese sido la tercera por-que en Río Cuarto me habían hecho una artroscopía. No me dio ganas y decidí, antes de los 30 años no jugar más”, contó.
Una vez que la pelota dejó ser parte fundamental de su vida, llegó la hora de reencontrarse con los libros. “Cuando dejé de jugar entré a la Universidad para terminar de estudiar y me recibí de contador. Ahora estoy terminando una Maestría en Negocios Internacionales. Hace cuatro o cinco años que trabajo para un banco. Soy ge-rente de una sucursal de uno de los cuatro bancos más grandes del país”, comentó.
“Soy ciudadano argentino, australiano e italiano. Estudio Negocios Internacionales y nunca cierro la puerta de volver o ir a trabajar a otro país. Estoy cómodo acá y es-tuve cómodo desde que llegué. Pero no cierro las puertas”, expresó ante la consulta sobre un posible regreso a su tierra natal.
Al hablar de lo que fue su carrera como futbolistica en Río Cuarto, dijo: “Empecé en Banda Norte a los 12 años. Los entrenadores que tuve eran exjugadores del club y muy conocidos en el barrio: Bernabé Contreras, el Chueco Rosales y el Bocadito Quiroga. Los tres me enseñaron mucho. Yo jugaba en el colegio en canchita chica. A los 12 años empecé en cancha grande y ahí mi primer técnico fue Bernabé Contreras. Él me enseñó a jugar en cancha de once, totalmente distinto a lo que jugaba mis amigos en el colegio”.
“Pensaba que iba a jugar de diez o delantero por la izquierda, pero me pusieron de lateral izquierdo. Y en esa posición hice toda mi carrera”, añadió.
“Iba al colegio con Fernando Benavídez, quien fue y es mi mejor amigo. El padre de él, el Chino, es-taba en Estudiantes, creo que era tesorero, y me decía que fuera. En Banda Norte jugué desde los 12 a los 17 años. Jugaba en la categoría 79, y ahí nos enfrentábamos con la 79 de Estudiantes que era muy conocida. Estaban Pablo Aimar, Tin Cabrera, Jorgito Donda, Giovanini, un gran equipo y era muy difícil jugar contra ellos”, continuó diciendo.
“Después pasé a la reserva de Banda Norte que estaba jugando en la primera C. Llegué a jugar a primera con 17 años y eran partidos muy bravos. Ir a jugar a los pueblos era muy difícil. Jugué un año en reserva y al siguiente en primera”, señaló.
Tras su paso por Banda Norte, el defensor recaló en Estudiantes, donde estuvo hasta que decidió dejar el país.
“A los 17 años le hice caso a Fernando (Benavídez) y me fui a Estudiantes. Llegué a la reserva local. Estaba Juan Siravegna como DT. En esa categoría jugué mi primer año en Estudiantes. No me costó adaptarme porque conocía a varios de los chicos. Era un grupo muy lindo. Además Juan (Siravegna) hizo mucho para integrarme. Es una gran persona a la que aprecio mucho, al igual que a Rodrigo”.
“Me hicieron todo muy fácil y me siguieron enseñando más cosas. Si bien había jugado en la primera de Banda Norte, en la C, llegar a la primera A era distinto. Cuando subís de categoría se encuentran diferencias, generalmente de ritmo y jugar más inteligente”, agregó.
“Al año siguiente pasé a la primera local. Mi ascenso fue rápido. Al final de ese campeonato me fui a entrenar con el plantel del Argentino A. En esa época estaba Horacio Milozi como técnico. No jugué, creo que fui solo un partido al banco”.
Pero con el cambio de técnico llegó su oportunidad, que aprove-chó muy bien. “A Horacio no le fue muy bien y trajeron a Dante Mírcoli. Y desde que Dante llegó me puso de titular y no salí más hasta que dejé Estudiantes”, explicó.
“Me dio mucha confianza. Empecé a jugar en el Argentino A 98/99. Tenía 19 años en ese torneo anduvimos bien y clasificamos para la final. Después se armó un equipo experimentado, con muchos jugadores de afuera. Con Pepito Bogni éramos los únicos que jugábamos. Pepe fue el mejor jugador con el que jugué. Podría haber jugado, según mi opinión, en cualquier equipo del país, incluso Boca o River. Era un jugador completo. En los entrenamientos le veías hacer cosas que no se podían creer. Podía arrancar gambeteando en posición de cuatro y terminar haciendo un gol”.
“Me gustaba jugar en ese equipo porque al haber tantos jugadores de experiencia te enseñaba y te hacían todo más fácil. Me contuvieron porque es grande el salto de la reserva al Argentino en tan poco tiempo. No me fue difícil. Lo disfruté mucho y con Dante que me dio mucha confianza desde el primer partido”, expresó.
Además, dijo: “Disfruté mucho jugar al fútbol. Nunca pensé que podría pasar de jugar en Banda Norte en la C a ser titular en el Argentino. Jugué desde el 98 al 2005 en Estudiantes y tuve muchos buenos técnicos. En la primera local a Juan Siravegna, Hugo Mattea, al Pampita Rosané. Gente muy buena a la que aprecio mucho”.
“También lo tuve a Jorge Grassi en el Argentino A, en ese equipo que anduvimos bien con jugadores locales que veníamos de ganar el Argentino B. Ese era un lindo equipo en el que me gustaba jugar. Creo que a todos nos justaba. Éramos amigos. Estaba Rodrigo Siravegna, el Tin Cabrera, Pepe Bogni, Germán Rodríguez, el Gringo Dolso, Mario Velázquez, quien fue el mejor cinco con el que jugué. Buena gente y nos conocíamos desde hacía mucho”.
“Ese equipo podría haber llegado al Nacional B si hubiese te-nido, según lo que pienso, apoyo dirigencia. Creo que no tuvimos el apoyo necesario. Ese fue un buen equipo. Nos reíamos mucho en los entrenamientos y esa buena onda la trasladábamos a la cancha el do-mingo. Nos ayudábamos y nos conocíamos mucho y por eso era bastante fácil jugar”.
Finalmente se refirió al presente de Estudiantes, la alegría que significa verlo en el lugar que se encuentra y la ilusión de que pueda llegar más arriba.
“A Estudiantes ahora lo sigo y estoy muy contento con la campaña que está haciendo con un gran cuerpo técnico que está trabajando desde hace mucho. Un gran plantel que se conoce y juega junto también desde hace un tiempo. Es gratificante ver que están haciendo una gran campaña y que puede llegar a Primera, esperando a ver qué pasa con los ascensos con esto de la pandemia. Sería extraordinario para Río Cuarto. La ciudad se lo merece. Trato de seguirlo como puedo, obviamente las 13 horas de diferencia hace que sea un poco difícil. Creo que todos los de Río Cuarto que jugamos en Estudiantes estamos muy contentos de verlo a un pasito de la Primera y haciendo una gran campaña en el Nacional, que es lo que se merece”.
“Acá el gobierno tomó decisiones rápidas”, dijo sobre el coronavirus
Emmanuel Zunino contó cómo vive Australia la pandemia mundial del coronavirus.
“Australia trató desde el primer minuto que la pandemia no afectara no sólo a la salud, sino tampoco a la economía. Tomaron decisiones muy rápidas con la intención de proteger la economía. Si bien se cerraron por varios meses restaurantes, pubs, teatros y lugares donde se podía juntar mucha gente, el gobierno decidió ayudar a esos establecimientos rápidamente. Otorgó créditos, que no se pagaran cuotas hipotecarias, rentas, alquileres. Muchas medidas que permitieron achatar la curva rápidamente”, explicó el riocuartense.
“En estos días solamente se dan diez o doce casos por días, manteniendo la mortalidad en 80. Si bien tienen más de seis mil casos confirmados. El país está muy bien preparado. También ayuda que geográficamente está aislado. Una vez cerradas las fronteras lo pueden focalizar a los casos rápidamente. Además la ventaja de ser una población anglosajona que respeta las reglas. Cuando el gobierno dice una cosa la siguen a rajatabla. Eso permitió resulta-dos rápidos”.
“Si bien mucha gente se quedó sin trabajo, el gobierno enseguida los ayudó y eso está permitiendo que la gente no sufra tanto”, finalizó.
“Era un jugador muy inteligente” – Jorge Grassi
Emma Zunino, además de tener unas características físicas muy adecuadas para el puesto, era un jugador muy inteligente que en-seguida aprovechaba los conceptos.
En se torneo Argentino A que lo dirigí, nosotros jugamos con línea de tres, algo que Estudian-tes no venía haciendo y él se adaptó muy rápido a la posición de stopper por izquierda, precisamente porque una de sus gran-des virtudes era su inteligencia.
Fue un jugador muy importante no sólo en defensa sino también en ataque por su gran saltabilidad y precisión en el cabezazo.
Ese equipo contaba con la excelente pegada del Mono Vargas por lo que se podía trabajar muy bien la pelota parada que era muy bien aprovechada por Zunino, al igual que Germán Rodríguez y Mario Velázquez.
José Luis Debernardi. Redacción Puntal

