El recluso, que vestía ropa oscura, gorra y zapatillas claras, saltó el cerco perimetral y escapó de la unidad carcelaria.
De acuerdo al relato de testigos, se subió a un auto azul, que huyó a toda velocidad del lugar, por lo que se cree que la evasión estaba planeada.
El Servicio Penitenciario y la Policía de Río Negro comenzaron un rastrillaje y alertaron a las distintas dependencias policiales, al tiempo que el operativo de búsqueda se desarrollaba en los alrededores.
El Ministerio Público Fiscal aseguró que se inició una investigación, mientras que las autoridades aplicaban controles en las rutas y en los distintos puntos de acceso en la ciudad patagónica, con el objetivo de impedir que el interno de 30 años abandone la zona.
Intentan determinar si hubo negligencia interna debido a que no debía estar en el patio de la cárcel a esa hora, cerca de las 21.30.
Alves Ferreira pidió durante el juicio ser llamado Amanda porque pasó a autopercibirse mujer. La querella aseguró que se trató de una estrategia para evitar la condena por femicidio.
Además, había presentado una fotografía adulterada con inteligencia artificial, con la que mostró rasgos femeninos que no estaban al momento de ser capturado, horas después del crimen.