El proyecto “Barraca Teatral Río Cuarto” avanza con la potencia de trabajo de Patricio López Tobares tirando del carro. Y no queda más que desear que prospere, como sería deseable que prospere cualquier otro proyecto que venga a sumar voces en el oscilante e impreciso panorama del teatro en la ciudad.
Tal impronta, además de poner en marcha la maquinaria que anuncia un estreno para el 10 de noviembre (de un trabajo que anticipó como “work in projet” en una edición pasada de “Banda al Arte”) y que realizará algunos aportes en la vecina Feria del Libro, fructificó en una relación personal y artística que busca futuro.
La vocación evidente de López Tobares se unió a la incipiente, acaso secreta pero latente del joven Federico Munt, y la aproximación inicial como profesor y alumno, y después director y actor, derivó en una especie de sociedad vital y laboral que anuncia la sumatoria de otros proyectos.
En medio de un desarrollo que el director y dramaturgo -que ha vuelto a radicarse en Río Cuarto después de muchos años de aprendizaje y trabajo en Buenos Aires- define como “vertiginoso”, se afianzó la idea de retorno para “empezar de nuevo”, venciendo el miedo para encontrarse con algo más intenso que lo que esperaba”.
“El Grupo Taller aglutinó preferentemente a gente joven, aunque hay mayores con igual potencial y similar entusiasmo, y eso me afirmó en la idea, renovó mis ganas en construir y me puso feliz porque de alguna manera le quitó peso a la decisión que tomé, a la vez que trajo otras inquietudes para desarrollar”, asegura López Tobares.
En ese desarrollo de nuevas ideas, paralelas al Taller, “encontré en Federico, me di cuenta de su potencial y a la vez que ya no quería seguir construyendo solo. Y el alumno, luego de avanzar en el conocimiento artístico y personal, se convirtió casi en familia y en alguien con el que trabajar codo a codo: entendimos que nos unía una visión idéntica de la vida y la profesión y nació esta sociedad.
Voz joven
Se suma Federico a la charla: “Creemos que juntos tenemos mucho por delante. Yo estoy en formación, no lo olvido, pero siento que desde la admiración, el respeto, y el cariño, puedo sumar a su perspectiva profesional. Siempre me gustó el teatro, empecé a los 7 años con el baile, y participar en muchas competencias nacionales e internacionales (en Brasil gané un primer premio) me afirmó en mi pasión”.
El joven puntualiza además que la música le gustó desde siempre y aprendió a tocar instrumentos desde muy chico” pero fundamentalmente la expresión artística en general: “En Córdoba estudié cine, y el teatro, que desde la actuación llegó a mi vida desde este año, siempre fue algo que me atrajo”.
Nacido en La Cesira, “donde la actividad artística no abunda”, hizo ese periplo entre Córdoba capital y Río Cuarto “y aquí encontré en el proyecto de Patricio un gran incentivo, aprendo minuto a minuto, creo que a pasos agigantados, como si estuviera cursando una carrera académica con posgrado incluido”.
Retoma la palabra Patricio para matizar: “Fede no está aprendiendo él solo. Yo también me he descubierto aprendiendo de él. Uno con el tiempo y lo trajinado anquilosa el pensamiento, lo pone demasiado académico y con su mirada fresca, desprejuiciada (y su talento) me plantea nuevos paradigmas, de vida y de trabajo. Son esas cosas que pasan pocas veces, que no abundan”.
Otro impulso
Cuando Patricio dice que ve en Federico a un pichón de director, éste se suma para derivar hacia su experiencia actual: “Cuando piso un escenario me transformo, no tengo miedo, es como si me potenciara. Y también siento lo mismo estando detrás de escena, manejando las luces y el diseño escénico”.
Evidentemente entusiasmado, el director dice que “ese impulso juvenil me ha contagiado, necesitaba algo de locura y audacia y la verdad es que él me la contagia, y en ese complemento encuentro otro incentivo, adicional al trabajo de taller, para trabajar en este proyecto”.
En ese trabajo se diría que de coparticipación alienta la continuidad de trabajo que encabeza Patricio con creciente participación de Federico: “Nos entendemos mucho y nos complementamos, y ya tuvimos un primer trabajo en colaboración, como dúo, con la puesta en escena del reciente espectáculo del mago Angus”.
En cualquier caso, toda construcción parte de ese núcleo que es evidentemente Barraca Teatral Río Cuarto que, tras haber participado en las actividades celebratorias de un nuevo aniversario de la Biblioteca Mariano Moreno, entidad en la que desarrolla sus actividades, tendrá dos presentaciones en la Feria del Libro de Río Cuarto.
Allí estarán el miércoles y el viernes de esta semana realizando pequeñas intervenciones que giran en torno de la obra de Lorca, con un breve recorrido por su vida y por los aspectos menos conocidos de su obra que lo muestran como vanguardista y expresan la vigencia de su creación”.
Desde esa misma perspectiva, con la obra del granadino ubicada en el centro del desarrollo programático inicial del grupo, están dando los últimos detalles para el estreno de “Así que pasen cinco años”, que sucederá el 10 de noviembre, con reposiciones programadas para el 22 de ese mismo mes y el 1° de diciembre, en todos los casos en el Teatrino.
“Es una obra no muy conocida y no representada nunca en el país, que habla de los desdoblamientos de personalidad, propone viajes en el tiempo, desarrolla temas que parecen escritos hoy y que encaramos con una puesta que pretende mostrar que Lorca se puede interpretar desde el siglo 21 sin tocar una palabra y sin usar mujeres de negro ni flamenco”, subraya el director.
Futuro
Con ese el vértigo a flor de piel, ambos están desarrollando además para el futuro próximo lo que llaman dos proyectos “de exportación”: a la vez que viajan a Buenos Aires a cerrar algunos tratos para el 2019, en marzo de ese año estrenarán un unipersonal basado en la vida de Charles Chaplin.
Tiene texto y dirección de Patricio y actuación de Fede, se presentará en el Teatrino con la idea de hacer gira por diferentes ciudades y participar de algunos festivales en el exterior, pero no descuidar el desarrollo del Grupo Taller: “Es la piedra fundamental de este proyecto y nos proponemos que siga creciendo”.
Un crecimiento cimentado en el apoyo familiar, que ambos remarcan, en el apoyo que han encontrado en las autoridades oficiales en el área de Cultura Municipal, en el Teatrino y en los integrantes del Grupo Taller, que ha sido el ámbito principal de desarrollo de esta idea que ambos sostienen y a partir de la cual proyectan.
Afirman esos proyectos en una idea: “Seguimos apostando a buscar el público y generar alternativas y puentes con los diferentes grupos de la ciudad, para que la actividad teatral riocuartense crezca, se potencie y se proyecte hacia el resto del país”.
La vocación evidente de López Tobares se unió a la incipiente, acaso secreta pero latente del joven Federico Munt, y la aproximación inicial como profesor y alumno, y después director y actor, derivó en una especie de sociedad vital y laboral que anuncia la sumatoria de otros proyectos.
En medio de un desarrollo que el director y dramaturgo -que ha vuelto a radicarse en Río Cuarto después de muchos años de aprendizaje y trabajo en Buenos Aires- define como “vertiginoso”, se afianzó la idea de retorno para “empezar de nuevo”, venciendo el miedo para encontrarse con algo más intenso que lo que esperaba”.
“El Grupo Taller aglutinó preferentemente a gente joven, aunque hay mayores con igual potencial y similar entusiasmo, y eso me afirmó en la idea, renovó mis ganas en construir y me puso feliz porque de alguna manera le quitó peso a la decisión que tomé, a la vez que trajo otras inquietudes para desarrollar”, asegura López Tobares.
En ese desarrollo de nuevas ideas, paralelas al Taller, “encontré en Federico, me di cuenta de su potencial y a la vez que ya no quería seguir construyendo solo. Y el alumno, luego de avanzar en el conocimiento artístico y personal, se convirtió casi en familia y en alguien con el que trabajar codo a codo: entendimos que nos unía una visión idéntica de la vida y la profesión y nació esta sociedad.
Voz joven
Se suma Federico a la charla: “Creemos que juntos tenemos mucho por delante. Yo estoy en formación, no lo olvido, pero siento que desde la admiración, el respeto, y el cariño, puedo sumar a su perspectiva profesional. Siempre me gustó el teatro, empecé a los 7 años con el baile, y participar en muchas competencias nacionales e internacionales (en Brasil gané un primer premio) me afirmó en mi pasión”.
El joven puntualiza además que la música le gustó desde siempre y aprendió a tocar instrumentos desde muy chico” pero fundamentalmente la expresión artística en general: “En Córdoba estudié cine, y el teatro, que desde la actuación llegó a mi vida desde este año, siempre fue algo que me atrajo”.
Nacido en La Cesira, “donde la actividad artística no abunda”, hizo ese periplo entre Córdoba capital y Río Cuarto “y aquí encontré en el proyecto de Patricio un gran incentivo, aprendo minuto a minuto, creo que a pasos agigantados, como si estuviera cursando una carrera académica con posgrado incluido”.
Retoma la palabra Patricio para matizar: “Fede no está aprendiendo él solo. Yo también me he descubierto aprendiendo de él. Uno con el tiempo y lo trajinado anquilosa el pensamiento, lo pone demasiado académico y con su mirada fresca, desprejuiciada (y su talento) me plantea nuevos paradigmas, de vida y de trabajo. Son esas cosas que pasan pocas veces, que no abundan”.
Otro impulso
Cuando Patricio dice que ve en Federico a un pichón de director, éste se suma para derivar hacia su experiencia actual: “Cuando piso un escenario me transformo, no tengo miedo, es como si me potenciara. Y también siento lo mismo estando detrás de escena, manejando las luces y el diseño escénico”.
Evidentemente entusiasmado, el director dice que “ese impulso juvenil me ha contagiado, necesitaba algo de locura y audacia y la verdad es que él me la contagia, y en ese complemento encuentro otro incentivo, adicional al trabajo de taller, para trabajar en este proyecto”.
En ese trabajo se diría que de coparticipación alienta la continuidad de trabajo que encabeza Patricio con creciente participación de Federico: “Nos entendemos mucho y nos complementamos, y ya tuvimos un primer trabajo en colaboración, como dúo, con la puesta en escena del reciente espectáculo del mago Angus”.
En cualquier caso, toda construcción parte de ese núcleo que es evidentemente Barraca Teatral Río Cuarto que, tras haber participado en las actividades celebratorias de un nuevo aniversario de la Biblioteca Mariano Moreno, entidad en la que desarrolla sus actividades, tendrá dos presentaciones en la Feria del Libro de Río Cuarto.
Allí estarán el miércoles y el viernes de esta semana realizando pequeñas intervenciones que giran en torno de la obra de Lorca, con un breve recorrido por su vida y por los aspectos menos conocidos de su obra que lo muestran como vanguardista y expresan la vigencia de su creación”.
Desde esa misma perspectiva, con la obra del granadino ubicada en el centro del desarrollo programático inicial del grupo, están dando los últimos detalles para el estreno de “Así que pasen cinco años”, que sucederá el 10 de noviembre, con reposiciones programadas para el 22 de ese mismo mes y el 1° de diciembre, en todos los casos en el Teatrino.
“Es una obra no muy conocida y no representada nunca en el país, que habla de los desdoblamientos de personalidad, propone viajes en el tiempo, desarrolla temas que parecen escritos hoy y que encaramos con una puesta que pretende mostrar que Lorca se puede interpretar desde el siglo 21 sin tocar una palabra y sin usar mujeres de negro ni flamenco”, subraya el director.
Futuro
Con ese el vértigo a flor de piel, ambos están desarrollando además para el futuro próximo lo que llaman dos proyectos “de exportación”: a la vez que viajan a Buenos Aires a cerrar algunos tratos para el 2019, en marzo de ese año estrenarán un unipersonal basado en la vida de Charles Chaplin.
Tiene texto y dirección de Patricio y actuación de Fede, se presentará en el Teatrino con la idea de hacer gira por diferentes ciudades y participar de algunos festivales en el exterior, pero no descuidar el desarrollo del Grupo Taller: “Es la piedra fundamental de este proyecto y nos proponemos que siga creciendo”.
Un crecimiento cimentado en el apoyo familiar, que ambos remarcan, en el apoyo que han encontrado en las autoridades oficiales en el área de Cultura Municipal, en el Teatrino y en los integrantes del Grupo Taller, que ha sido el ámbito principal de desarrollo de esta idea que ambos sostienen y a partir de la cual proyectan.
Afirman esos proyectos en una idea: “Seguimos apostando a buscar el público y generar alternativas y puentes con los diferentes grupos de la ciudad, para que la actividad teatral riocuartense crezca, se potencie y se proyecte hacia el resto del país”.

